El Presidente ensaya la "teoría del caos"
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En el sector privado imputó la responsabilidad en forma principal a los supermercadistas -ya que donde pega más fuertemente el fenómeno inflacionario es en los productos de la canasta familiar cuya comercialización primariamente se lleva adelante en las góndolas- y subsidiariamente a todos los empresarios. Así fue que «construyó» deliberadamente este foco de conflicto donde no existía.
Curiosamente, hasta las declaraciones presidenciales del pasado jueves, el Coloquio de IDEA parecía casi una reunión pro gobierno, cuando de repente, y en forma absolutamente imprevista, el huracán gubernamental azotó la reunión sobre la base de un supuesto «punto» de diferencia en la estimación de la tasa de inflación anual, excusa meramente baladí, castigando la reunión con la imposición de una « barrera sanitaria» de concurrencia de funcionarios nacionales y provinciales, y la sanción «moral» a las dos figuras principales del encuentro, incluyendo al propio presidente del coloquio.
En el sector público, la transferencia de responsabilidades se efectuó imputando -indirectamente- falta de creatividad y eficiencia en este campo al ex ministro de Economía Lavagna, quien -seguramente conociendo las derivaciones de este pensamiento presidencial- tomó la iniciativa de saltar la «barrera sanitaria» para provocar su propia expulsión del gabinete nacional, preservando su imagen antes de tener que ingresar en la zona crítica de los índices inflacionarios. De este modo podía llevarse limpiamente los trofeos obtenidos en su gestión: a) la reorganización del desajuste provocado por las breve administración Rodríguez Saá y las trágicas intervenciones de De Mendiguren y Remes Lenicov, b) la construcción de un crecimiento económico récord después de la aguda crisis, c) la espera otorgada por los organismos multilaterales de crédito, y c) el éxito obtenido en la reestructuración de la deuda externa privada, todo lo cual lo coloca con un alto grado de respeto y reconocimiento en la sociedad.
• Insuficiente
Pero con sólo trasladar momentáneamente las responsabilidades respecto del resurgimiento de la inflación no era suficiente. El Presidente tenía que encontrar soluciones a los problemas de fondo y las soluciones, por el momento, no aparecían. ¿Cómo enfrentar este nuevo período crítico donde el crecimiento y la estabilidad parecen a punto de naufragar? ¿Cómo reorganizar los sectores dispersos de la sociedad y el sinnúmero de reclamos de todo orden que se ha producido?
La propuesta del Presidentefrente al desafío es implementar una suerte de «Teoría del Caos», generando un enfrentamiento con todos los sectores de la sociedad al mismo tiempo, con el objeto de que a partir del caos se provoque un reordenamiento y un reacomodamiento general, sobre la base de considerar -como decía Balandier- que el caos es una fuente inagotable de creatividad de la que también puede surgir el orden. O dicho de otra manera, el conflicto generalizado puede dejar de ser una perturbación del orden social para convertirse en el comportamiento que, finalmente, termine reestructurando el sistema en su globalidad, por el propio movimiento que genera.
La generalización de los conflictos, provocando un enfrentamiento simultáneo con todos los sectores de la sociedad, no deja de ser interesante en el sentido de que importa hacer reflexionar a cada uno de los sectores respecto de su peso solamente relativo en el conjunto de la sociedad y la imposibilidad de obtener soluciones individuales o satisfacción plena de sus reclamos, a la vez que también deban admitir cercenamientos, concesiones y la relativización de sus pretensiones. Según la «Teoría del Caos», aplicable a la conducta presidencial, la necesidad de reacomodamiento y de supervivencia de cada uno de los estamentos -en una sociedad en la cual el Estado tiene un papel relevante y determinante- hará que las soluciones nazcan de la creatividad común, a partir de la generalización del conflicto. La apuesta presidencial es que en los próximos meses sean los confrontados quienes tomen la iniciativa y carguen, en forma común, con el peso de imaginar los escenarios y las salidas, acercando al gobierno sus propuestas negociadoras y diversas soluciones. Y esto vale para todos: empresarios, sindicalistas, la Iglesia, las Fuerzas Armadas, los Estados Unidos, los países del ALCA, el Fondo Monetario Internacional y todo otro sector contra el cual haya arremetido el Presidente. Al mismo tiempo, éste aumenta su concentración de poder para arbitrar en la puja final.
• Basamentos
Sin embargo, es interesante recordar que la «Teoría del Caos» (estudio cualitativo del comportamiento inestable y aperiódico de sistemas dinámicos determinísticos y no lineal) descansa sobre tres elementos básicos, cuales son la «no linealidad» (no necesaria identificación entre efecto y causa), el «efecto mariposa» (dependencia sensible de las condiciones iniciales) y la «dirección de la complejidad» (interpretación global de los fenómenos) y tiene, en el segundo de estos elementos, un componente de altísimo riesgo, que también convierte en peligrosa la aplicación indiscriminada de esta teoría.
En efecto, la forma en la cual se suele representar el denominado «efecto mariposa» es un viejo relato que dice así:
«Por culpa de un clavo se pierde la herradura.
Por culpa de la herradura se pierde el caballo.
Por culpa del caballo se pierde el jinete.
Por culpa del jinete se pierde el mensaje.
Por culpa del mensaje se pierde la batalla.
Por culpa de la batalla se pierde el reino.»




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