17 de agosto 2007 - 00:00

''El próximo gobierno tendrá que dialogar con inversores''

Pablo Guidotti
Pablo Guidotti
Para Pablo Guidotti, un desafío importante a futuro para la Argentina es resolver las necesidades de financiamiento. «Uno de los problemas endémicos del país es que no tiene un mercado de capitales doméstico profundo», destacó. De esta manera, el decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella recomienda al próximo gobierno que se reabra «la comunicación y el diálogo con el mercado porque el escenario va a ir cambiando bastante para 2009 y las necesidades de financiamiento se van a parecer más a las que tenía la Argentina antes del default». Sobre la crisis de mercados señaló que «todavía es muy difícil saber cuán grave es el problema».

Periodista: ¿Cómo evalúa el escenario económico futuro?

Pablo Guidotti: Hasta ahora, el desempeño de la economía en los números fue bueno, pero mirando hacia el próximo gobierno las circunstancias van a ser mucho más desafiantes. Y esto es independiente de un escenario internacional que se está deteriorando, lo que hace que las cosas sean aún más complicadassi es que estamos ante una cuestión de más largo plazo.

P.: ¿Cuáles serían esos desafíos?

P.G.: Aun bajo escenarios relativamente favorables, cuando uno analiza las necesidades de financiamiento ve que éstas irán creciendo en los próximos años. Los efectos de la reestructuración de deuda de 2005 les dieron aire a las finanzas públicas, pero esto no es ilimitado. Hay que reconocer que la deuda hoy en día es más alta que en 2001, tanto medida en dólares como en porcentaje del PBI. Entonces, el hecho de que el Estado se haya manejado con necesidades de financiamiento bajas se debe prácticamente a esta reestructuración. Sin embargo, el escenario va a ir cambiando bastante y para 2009 las necesidades de financiamiento de la Argentina van a empezar a ser importantes y se van a parecer más a las que tenía antes del default.

P.: ¿Cómo es esto?

P.G.:
Hay dos puntos claves: primero, que esas necesidades van a ser claramente mayores y que la situación se agravaría si cae el superávit primario. En segundo lugar, aun manteniendo el superávit actual, las necesidades de acceso al mercado de capitales irán creciendo hasta aproximadamente a los u$s 10.000 millones, por ejemplo, para 2009. Para poder implementar un financiamiento por estos montos se requiere cierta comunicación y diálogo con el mercado de capitales. Se necesita convencer a inversores externos de que compren bonos argentinos. Pero hasta ahora, creo que por motivos de política interna y también ideológicos, el gobierno optó por desarrollar un discurso confrontativo hacia los organismos internacionales y hacia el mercado de capitales en general; también ha dejado sin resolución la situación de los tenedores de deuda que no ingresaron a la reestructuración de 2005 y de los acreedores oficiales bilaterales, como el Club de París o España. Por eso, me suena difícil que la Argentina pueda tener un programa de financiamiento fluido en el mercado de capitales internacionales sin resolver la situación de manera tal que a los ojos del mundo sea consistente con las reglas de juego que se esperan de países como la Argentina.

P.: ¿Es realmente positivo el nivel de u$s 44.000 millones de reservas que el Banco Central logró acumular?

P.G.: La Argentina, como muchos países de América latina y emergentes en los últimos 5-6 años, han acumulado muchas reservas internacionales y eso es bueno. Pero también hay que poner en justa medida el rol de estas reservas. En el caso argentino, cuando mencionamos los u$s 44.000 millones, tenemos que darnos cuenta de que hay una porción importante de esas reservas que son el resultado de haber emitido deuda de corto plazo del Banco Central. Entonces, las reservas no son bajas, pero tampoco altísimas. En segundo lugar, la Argentina es un país que siempre estuvo mentalizado o acostumbrado a los sistemas de tipo de cambio fijo en el cual no le gusta ver que el Banco Central pierda reservas. La realidad es que hasta ahora, luego de un tibio intento por moverse hacia un «inflation targeting», el país volvió a tener algo parecido a un tipo de cambio fijo, en donde el Banco Central compra permanentemente reservas durante todo este período de influjos de capitales. Por eso es difícil decir cuál es un número alto o suficiente de reservas. Existen pautas, pero ninguna regla fija nos garantiza por sí sola que no exista una crisis. Es muy importante tener un marco de política económica creíble. Además, no tenemos que olvidar que en 2001 la Argentina terminó en default con más de u$s 15.000 millones en reservas internacionales. En conclusión, las reservas por ahora están, pero también pueden desaparecer rápido.

  • Crisis diferente

    P.: ¿Cómo evalúa la crisis financiera que está transitando la economía mundial?

    P.G.: Hoy en día estamos afrontando un problema en los mercados internacionales diferente a las crisis financieras de los 90. Antes provenían de los países emergentes y contagiaban a otros emergentes, afectando en algunos casos también a los mercados de los países desarrollados. Hoy en día el origen del problema está en las economías desarrolladas y está generando efectos contagio y de «flight to quality» similares a los de la década del 90, y que también contagia a los emergentes. Pero toda la acumulación de reservas que han hecho las economías emergentes hace que esos efectos contagio en el corto plazo hayan sido moderados con respecto, por ejemplo, a cuando Rusia se declaró en default.

    P.: ¿Pero considera que la crisis llegó para quedarse?

    P.G.: En este momento es muy difícil saber cuán grave es el problema. Es sintomático que los Bancos Centrales europeos y la Reserva Federal hayan tenido que intervenir, están viendo un problema importante, que no es un tema pasajero. Pero cuán importante ya es difícil predecirlo. Sin embargo, es cierto que si llegara a persistir el resultado sería, como mínimo, una disminución en la tasa de crecimiento de la economía mundial. Después hay que ver si se generan problemas en el sistema bancario en los países avanzados. En el caso de América latina creo que uno de los efectos de la caída en el crecimiento global se verá en una caída en los precios de los commodities.

    P.: ¿Los bancos centrales reducirán las tasas?

    P.G.: Podría ser, pero en realidad, hasta el momento han estado moviéndose en dirección opuesta fundamentalmente mirando la inflación. Todavía no está claro si la crisis va a generar una nueva ola de bajas de tasas de interés. Hasta ahora, vienen realizando expansiones monetarias de corto plazo y un poco a la espera de cuál podría ser el efecto de esta situación sobre la economía real.

    P.: ¿Pero fueron tan numerosos los préstamos «subprime» (de baja calidad) que se otorgaron en EE.UU.?

    P.G.: Creo que el tema no está en el volumen de los préstamos sino la conexión entre ellos y sus pérdidas sobre entidades con alto leverage ( apalancamiento). Estas entidades, fondos, hedge funds también han estado financiados en parte con dinero bancario. Esta es la conexión que veo de alguna manera más peligrosa.

    P: ¿Cómo podría afectar la desaceleración del crecimiento mundial particularmente a la Argentina?

    P.G.: Como cualquier otro país, una desaceleración en la tasa de crecimiento mundial implica un menor dinamismo de las exportaciones y efectos en el crecimiento de la Argentina. De todas maneras, nuestro país tiene problemas propios que son independientes de la economía mundial y que no lo predisponen bien. Hay dudas con respecto al marco de políticas públicas en contextos en los cuales las cosas no son tan fáciles. Por ejemplo, este miércoles se anunció un aumento en las jubilaciones en un contexto en que el gasto público ya crece a tasas elevadas. Si uno pensara que eventualmente la economía se va a desacelerar por efectos externos o energéticos o lo que sea, no se puede pensar que los ingresos fiscales van a crecer a 30% todos los años. Es cierto que este año hay presiones electorales que pueden justificar los mayores gastos, pero la pregunta es si hay una cierta toma de conciencia respecto de que hay ciertas cosas que hay que empezar a resolver porque el mundo no puede ser tan favorable para siempre.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar