12 de mayo 2006 - 00:00

El récord de permanencia lo tiene un correntino: 33 años

El edificio del Palacio del Congreso, tal como lucía durante su construcción. De todas formas, las sesiones comenzaron antes de su finalización debajo de los andamios y con la cúpula aún sin terminar. El Palacio ya terminado significó un alarde para la construcción de la época. Se lo llegó a mencionar como un espejo del Capitolio en Washington, aunque en una escala mucho menor en todo sentido.
El edificio del Palacio del Congreso, tal como lucía durante su construcción. De todas formas, las sesiones comenzaron antes de su finalización debajo de los andamios y con la cúpula aún sin terminar. El Palacio ya terminado significó un alarde para la construcción de la época. Se lo llegó a mencionar como un espejo del Capitolio en Washington, aunque en una escala mucho menor en todo sentido.
Un día como hoy, hace 100 años, el 12 de mayo de 1906, el edificio del Congreso de la Nación estrenaba su imponente sede en oportunidad de que el presidente José Figueroa Alcorta pronunciaba su mensaje inaugural de las sesiones ante la Asamblea Legislativa. Esta primera sesión se efectúa en medio de escombros, armazones de hierro y andamios, ya que el edificio aún no estaba terminado y sus obras finales recién concluirían en el año 1946.

El 12 de marzo de ese año había fallecido el presidente doctor Manuel Quintana luego de casi tres meses de postración y es sucedido en el cargo por el vicepresidente, quien ya ejercía el poder, por delegación, desde fines de febrero.

La primera gran iniciativa que sanciona el Congreso desde su nueva casa es la Ley de Amnistía que promueve Figueroa Alcorta y que tuvo como principal expositor a Carlos Pellegrini, que estaba dirigida a pacificar los espíritus a un año y medio de lo sucesos revolucionarios producidos por Yrigoyen y sus seguidores. Una manifestación de 25.000 radicales celebró la decisión del Congreso desfilando por las calles de Buenos Aires, la que rodeó al flamante palacio legislativo dando la bienvenida a los desterrados que volvían al país y a los correligionarios que recuperaban su libertad. Fue el primer acto público en las inmediaciones del nuevo edificio, lo que hoy se constituye casi a diario en un deporte nacional.

Lo que fue un antiguo aserradero se había constituido en un majestuoso edificio al que llamaron espejo del Capitolio en el Sur, emplazado frente a la Plaza Lorea, que pasó a llamarse desde ese día Plaza de los dos Congresos en homenaje a las asambleas constituyentes de 1813 y de 1853.

Quedaron atrás los primeros edificios: el que funcionó en tiempos de la Confederación en el colindante con la Casa de Gobierno, en la ciudad de Paraná desde el 17 de octubre de 1854 hasta el 30 de setiembre de 1861.

El Senado se mudó en 1858 a un nuevo edificio erigido en el predio lindante con la Iglesia matriz. Tras la batalla de Pavón, todo cambia, y el Congreso Nacional reanuda en Buenos Aires cuando el 25 de Mayo de 1862 Bartolomé

Mitre, como presidente de hecho, inaugura sus sesiones en la sala de la Legislatura bonaerense ubicada en la calle Perú 272. Esto provocó inconvenientes, dado que allí funcionaban cuatro organismos legislativos,el nacional y de la provincia de Buenos Aires.

A los dos años se dicta la Ley Nº 31, el 18 de octubre de 1862, fijando las pautas para la construcción del nuevo edificio que se inaugura en 1864 en la calle Victoria 318, hoy Hipólito Yrigoyen, cuando también, un 12 de mayo, día jueves, salieron caminando desde la Casa de Gobierno para dirigirse al nuevo edificio, el presidente Mitre con sus cuatro ministros, Rufino de Elizalde, el general Gelly y Obes, Eduardo Costa y Dalmacio Vélez Sarsfield. En ese lugar permanecerá hasta 1906, cuando se muda a su actual emplazamiento, teniendo antes que actuar de itinerante cuando a raíz de la revolución encabezada por Tejedor y Mitre, quienes desconocieron el triunfo presidencial de Roca, se tuvo que trasladar el 2 de julio de 1880 al entonces pueblo de Belgrano, acompañándolo a Avellaneda el Senado y parte de los diputados.

Dos años más tarde, el 25 de enero de 1908, se determinó que se construya una nueva sede en el predio ubicado entre las calles Rivadavia, Entre Ríos, Victoria (hoy H. Yrigoyen) y Combate de los Pozos. Participaron del concurso con sus respectivos proyectos 28 arquitectos, tanto argentinos como extranjeros, algunos de los cuales residían permanentemente en nuestro país. Comenzó a construirse en 1898, y su imponente arquitectura de estilo neoclásico fue diseñada por el arquitecto italiano Víctor Meano, quien más tarde lo asoció al emprendimiento a su compatriota Francisco Tamburini, autor del proyecto de la Casa Rosada. La empresa constructora es Pablo Besana y Cía.

El imponente edificio fue levantado por 1.000 obreros a un costo de 14 millones de pesos, cifra que terminó elevándose a 40 millones. Es de nobilísimo estilo grecorromano, de proporciones perfectas, y ofrece un aspecto de magnificencia severa y elegante. El proyecto de Meano se inscribe absolutamente en la corriente arquitectónica que reconoce como fundamental tres ideas centrales: el academicismo, el eclecticismo y el clasicismo. Sus salones más imponentes que sobresalen de sus 50 mil metros cuadrados son el Azul, que presenta la magistral cúpula que sostiene una araña de 2.000 kilos con más de 300 lamparitas, donde se han efectuado los sepelios de presidentes como Juan Domingo Perón y Arturo Frondizi, entre otros, y el de los Pasos Perdidos, cuyo nombre proviene de los salones de los tribunales franceses donde los abogados circulaban con «pasos perdidos» y sin rumbo definido en busca de las salas donde estaban radicadas las causas que patrocinaban.

Si bien en el año 1859, el 23 de agosto, se sancionó la Ley Nº 212 fundacional de la Bibliotecadel Congreso de la Nación, en 1917 se establece la estructura orgánica. Se designó una Comisión Administradora integrada por dos diputados y dos senadores y el 18 de octubre de ese año se inauguró la primera Sala de Lectura Pública dentro del Palacio del Congreso, cuya fina presentación en madera es el deleite de visitantes y lugar de estudios de legisladores, asesores y técnicos.

Tras setenta y dos años de actividad parlamentaria en este edificio, la Cámara de Diputados inaugura su anexo en Riobamba y Rivadavia, y el Senado hace lo mismo habilitando la ex Caja de Ahorro con igual fin en la década siguiente.

Los legisladores que más tiempo permanecieron bajo su techo fueron: Dr. Juan Ramón Vidal, 25 años, porque si bien asumió su cargo en el anterior edificio en 1889 y habitaba el nuevo cuando su inauguración hasta 1908, y renunció para ser gobernador por segunda vez, luego asumió en 1915 hasta 1922 y desde este año hasta la revolución del 6 de setiembre de 1930; resultó electo nuevamente en 1932 y reelecto en 1935, y se desempeñó hasta su muerte, en 1940. Lo siguen en promedio el puntano Oraldo Britos en ambas cámaras y que sumados a sus tres años del ciclo 1973/76 totaliza 25 años de mandato; el doctor Eduardo Menem, con 22 años de gestión continuada; y el bonaerense Lorenzo Pepe, de 1983 a 2005. El récord por haber desempeñado más tiempo el cargo de legislador nacional lo tiene el correntino Vidal, 33 años y cuatro meses, secundado por el senador nacional de Jujuy Domingo Teófilo Pérez, quien representó a su provincia de 1886 a 1910, es decir, 24 años ininterrumpidos. Sus escoltas más inmediatos, entre otros, son Alberto Natale, con 20 años, Cristina Guzmán, de Jujuy, 19 años; y Luis Agustín León de Chaco (1983-2001).

(*) Ex director Bloque Partido Liberal de Corrientes 1973/76 y 1983/2003.

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