Argentina se encuentra hoy presa de su propia trampa de crecimiento. El ingreso per cápita cayó a un ritmo de 2,3% por año en la última década. Hoy, cuatro de cada diez argentinos son pobres y, la persistencia del desempleo y la presión laboral se encuentran en niveles máximos.
Empleo genuino para una Argentina sostenible
El primer paso es crecer. Impulsar la mejora en la adopción de tecnología y los programas de entrenamiento y capacitación es el gran aprendizaje.
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El desempleo se mantuvo estable en febrero con un 7,4%
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Anticipan un freno en la baja de la pobreza y se encienden luces amarillas para este año
Las empresas tienen un rol central en la búsqueda de soluciones y consensos para una nueva lógica económica.
Esta cuesta abajo generó una economía dual, a nivel de las familias, las empresas y las regiones. Las brechas se ampliaron y hoy convive un grupo de trabajadores con alta productividad, y un núcleo de población relegado, con inestabilidad laboral y que desarrolla tareas de baja productividad o que, directamente, se mantiene excluido del sistema productivo.
El único camino posible para salir de este estancamiento es promover el empleo.
El primer paso es crecer. El crecimiento es una condición necesaria para generar demanda de empleo. El segundo paso es suavizar las transiciones jerarquizando y potenciando las iniciativas con la mirada en la creación de empleo genuina y sostenible en el tiempo: evitar que el crecimiento desarticulado siga generando ganadores y perdedores, incrementando las brechas. Son los empleos con salarios progresivos, asociados al crecimiento, los que pueden empujar la dinámica social ascendente.
Los ecosistemas productivos dinámicos son el primer faro de apoyo para dar un salto en la productividad, acompañados de cambios organizacionales e institucionales que eviten reproducir la dualidad. Es necesario construir, desde ahora y hacia adelante, con el objetivo puesto en incluir más personas en el proceso productivo y promover el aumento de la productividad. Hoy la tecnología se posiciona como el principal disruptor, como un nuevo paradigma que cambia la forma de generar empleo y la lógica de los negocios.
Impulsar la mejora en la adopción de tecnología y los programas de entrenamiento y capacitación, encontrando estrategias de asociatividad novedosas ha sido y continuará siendo el gran aprendizaje de la pandemia.
Si bien la política es la que tiene la tarea de coordinar los esfuerzos colectivos en función de un programa de crecimiento creíble, las empresas tienen un rol central en la búsqueda de soluciones y consensos para una nueva lógica económica que incorpore formas de empleabilidad que reflejen y den respuestas a las nuevas estructuras familiares y laborales. Las demandas de trabajo en la economía del siglo XXI, con la tecnología como principal factor disruptivo, debe ser inclusiva para lograr una Argentina sostenible.
De eso depende la viabilidad del crecimiento y la institucionalidad en Argentina, pilares centrales para el desarrollo de las empresas.
Socia y CEO de ABECEB.




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