Ética en las empresas: tips para no perder la confianza de socios y accionistas

Opiniones

Cada empresa debe predicar con el ejemplo de adentro hacia afuera. No hay mejor publicidad que un empleado. Qué pasa con los negocios que no se guíen por principios.

En el mundo corporativo se suele escuchar o leer en páginas web de compañías, que muchas empresas son “éticas”. Como si la "ética” fuese un galardón que si lo menciono o lo escribo, ese sólo hecho de por sí, otorgara una distinción.

Sin duda el sentido de la ética merece destacarse como un pilar fundamental de toda empresa, y como un factor determinante que es percibido y tenido en cuenta por el público general.

Los negocios que no se guíen por principios y valores éticos corren el riesgo de perder la confianza de sus socios, de los accionistas, de sus colaboradores y de sus clientes y además puede tener un impacto negativo directo en sus ventas y en la imagen de la marca en el mercado.

El punto esencial es saber si la empresa valora realmente las prácticas éticas, si hace todo lo que dice o tiene por escrito sobre principios y valores éticos, que fomenten la transparencia en los procesos internos.

Como profesional en temas de integridad y transparencia, he vivido distintas situaciones en organizaciones donde lo que se escribe con palabras “pomposas”, que suenan muy bien para el afuera sobre temas de ética y cumplimiento, se borra con el codo en las acciones cotidianas.

Cada empresa debe predicar con el ejemplo de adentro hacia afuera. No hay mejor publicidad que un empleado. Sin duda alguna una empresa es fuerte por su ética interna.

En la mayoría de las empresas, la práctica de desarrollar un código de ética, no es una noticia nueva. En nuestro país, a partir de la entrada en vigencia de la Ley Nº 27.401, el “Código” es un elemento mandatario para toda Persona Jurídica, sea cual fuera su dimensión, capacidad económica y riesgos a los cuales se enfrente en su entorno del negocio.

Lo conveniente es que más allá de lo que requiera la ley, el Código sirva realmente para crear un ambiente laboral basado en la honestidad, el respeto y la tolerancia.

Trabajar para mitigar los riesgos de situaciones no éticas, no debe ser solamente cumplir el fin de obviar una posible sanción, sino servir para realmente dar valor a la cultura ética de la compañía.

Para los profesionales que trabajamos en temas de cumplimiento, es una "realidad" que una “cultura empresarial fuerte” genera beneficios. Podemos mencionar algunos:

  • Marca patrones para la toma de decisiones.
  • Permite atender las necesidades de los empleados.
  • Hace que se respeten los derechos del personal.
  • Evita la discriminación en el interior de la empresa.
  • Aumenta la motivación y satisfacción de los trabajadores.
  • Se reducen los conflictos de intereses entre los colaboradores.
  • Genera igualdad de oportunidades.
  • Ayuda a prevenir casos de mobbing.
  • Protege la confidencialidad de la información.
  • Se incrementa la productividad en la empresa.
  • Se establecen relaciones de largo plazo con los proveedores y los clientes.
  • Beneficia la reputación de la empresa y favorece sus ventas.
  • Se evitan malas prácticas y se reducen o impiden casos de fraudes.

Sé por experiencia propia que muchos empresarios son “escépticos” en temas de integridad. Los he escuchado decir frases como: “no puedo perder el tiempo en estos temas”; “a mí no me va a pasar”; “el contexto no me ayuda”, “si mi empleado tiene el sueldo, lo demás no importa” entre otros comentarios.

No es fácil cambiar ideas intrínsecas de un día para el otro y es difícil acompañar los argumentos fundamentados sobre los beneficios del “valor real de actuar de manera ética” si no hay sanciones.

El mundo cambia y no es utopía. Mis abuelos nunca creyeron ver al hombre pisar la luna y sucedió.

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El modelo antropológico de los negocios se sostiene sobre la base de que el cambio existe siempre, y como tal, la calidad (o excelencia) no tiene fin y siempre se debe mejorar.

El modelo antropológico de los negocios se sostiene sobre la base de que el cambio existe siempre, y como tal, la calidad (o excelencia) no tiene fin y siempre se debe mejorar.

El reto para las empresas debe ser tan simple como basarse en un principio fundamental de la humanidad: “No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti”.

En la ética, el valor genuino que debiera primar es el de “SER”, sobre el de “PARECER”. Dar el verdadero y buen ejemplo, sin duda aumentará el valor de una empresa.

Siempre recomiendo a los empresarios que me consultan sobre temas de integridad que “La ética de su empresa tiene que tener los valores en los que creen”.

* Socia del Instituto de Auditores Internos de Argentina.

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