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12 de septiembre 2008 - 00:00

Encuentro en Miami

El ex camarista Guillermo Ledesma confirmó ayer que mantuvo en Miami una conversación con Guido Antonini Wilson donde éste le confió que Claudio Uberti, ex jefe de la OCCOVI, le había pedido trasladar el famoso maletín con los dólares a Buenos Aires. Ledesma, que viajó allí contratado por PDVSA para iniciar la defensa de Antonini Wilson, se quejó porque, dice, los diálogos que se transcriben sobre esas reuniones no son completos, pero no rechazó ni confirmó que le hubiera transmitido al valijero que Néstor Kirchner y Hugo Chávez garantizaban su libertad si asumía la culpa por el escándalo de la valija. Veamos el diálogo que mantuvo ayer por radio «Del Plata».

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Guillermo Ledesma
PERIODISTA: ¿Usted reconocecomo auténtico este diálogo?

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Guillermo Ledesma: Verdaderamente, no lo recuerdo en absoluto. Lo único que he encontrado es una pegada de varios diálogos.

P.: ¿Un resumen?

G.L.: Que no refleja la totalidad de la conversación que fue totalmente distinta. Esto puede haber sido un diálogo incidental en el que participaron los otros, pero la mayor parte de la conversación la tuve a solas con Antonini. Digamos, en una parte de esa reunión más general y, por supuesto, la última donde hablan de dinero, etcétera, ésa se hizo una parte entre Antonini y, al parecer, Durán; porque no lo tengo identificado.

P.: ¿Cuando Antonini habría pedido 2.000.000 de dólares?

G.L.: Exacto. Esa parte, por supuesto, no la vi en absoluto y yo le diría que por los gestos y por el lugar al que se alejaron, daba toda la sensación de que fue Antonini el que promovió esa conversación íntima. Es decir, daba la sensación de que estaba pidiendo algo, alguna compensación. Esta es la percepción que tuve yo.

P.: ¿En qué carácter estaba usted, doctor Ledesma?

G.L.: El tema es muy simple. A mí me contacta Maiónica, vía un tercero, para que me encargue de la defensa de Antonini en la Argentina y me propone que viaje a Miami. Viajo a Miami, estoy dos días en Miami, un día hablo con Maiónica que me plantea el asunto, me lo plantea con absoluta pureza, en el sentido de que no me da ninguna instrucción ni ninguna circunstancia que le interesara a él o a PDVSA, a la que decía representar.

Al día siguiente, me manda un chofer que me lleva a ese restorán de Fort Lauderdale y me presenta a Antonini y me hacen aparte como para dejarme hablar con Antonini.

Esto no está reproducido en absoluto, y Antonini lo primero que dice, y ahí creo que delante de todos, es: «¿Usted no tendrá nada que ver con el gobierno argentino?», porque se manifestaba enojado con el gobierno argentino.Yo le digo: «De ninguna manera; no conozco a ningún funcionario del gobierno argentino, en absoluto he tratado con el gobierno argentino, así que yo vengo aquí contratado por el doctor, contactado, porque todavía no había ningún contrato, por el doctor Maiónica, y bueno, me voy a encargar de su defensa con total lealtad».

P.: Ahora, ¿ Maiónica, a su vez, había sido contratado por los servicios de inteligencia venezolanos?

G.L.: Ah, eso no lo tengo en absoluto. La única vez que hablé con Maiónica a solas que fue el día antes de entrevistarme con Antonini.Me dijo que él representabaa PDVSA a efectos de este contacto.

P.: Ahora, Antonini involucra directamente a Uberti.

G.L.: Bueno, esto es lo que le quería decir al principio de la conversación. Primero quiero aclarar esto de Kirchner y Chávez. Yo no los conozco en absoluto, no tengo nada que ver, no tengo el menor poder político, la menor relación política y lejos estoy de simpatizar con este gobierno..., no de ahora, en ese momento. Yo, cuando viajé previamente en una causa penal que tenía, había denunciado a Alberto Fernández, a Bonasso..., había pedido la recusación de un juez en una causa penal y el juicio político. Al pedir el juicio político, había recusado a Diana Conti y a Kunkel, que eran los miembros del Consejo de la Magistratura que estaban en la posibilidad de remover a ese juez. Con lo cual estoy demostrando que mi relación con Kirchner es nula.

P.: ¿Qué causa era, doctor?

G.L.:
La reservo, porque es una cuestión que hace al secreto profesional de otras personas que no tienen que ver con esto.

P.: Pero está su voz diciendo. Kirchner y Chávez le van a garantizar la inmunidad, a Antonini.

G.L.: Mire, primero no sé si está mi voz. Casi negaría la existencia de esto, pero de ser así...

P.: Porque hay un sonido de fondo que es música, creo, ¿no?

G.L.: Espere. De haber sido así, esto tenía todo un contexto político, porque esta causa evidentemente tenía contenido político y, por otra parte, con la confiabilidad de la Justicia argentina. Como lo demuestra el trámite que está teniendo esta causa en la Argentina, la causa de Antonini en la Argentina, era evidente que si el gobierno deseaba concluirla bien la iba a concluir bien. Entonces, cuando uno va a ejercer una defensa y sabe que hay contenido político, puede estar hablando de la faz política del asunto.

P.: Es decir, ¿usted niega haber tenido contactos con algún funcionario del gobierno, alguna persona cerca de Uberti?

G.L.: Cero contacto con ellos.

P.: Acá, doctor, esta parte es importante porque, por ejemplo, como usted dice, es una causa que tiene un alto contenido político. Hubo presentaciones en el Congreso, y Patricia Bullrich justamente hacía pie en su participación como que usted había sido contratado, de alguna forma, por el gobierno argentino.

G.L.: Le pido a Patricia Bullrichque me traiga cualquier cosa que demuestre una relación mía con el gobierno. Mi relación con el gobierno es cero y, además, le digo la verdad, lo detesto, por lo que hizo con la Justicia, por lo que hace con el Consejo de la Magistratura, por todo. Así que en ese sentido la desafío a Patricia Bullrich y a quien sea a que me demuestre algún contacto con el gobierno argentino.

P.: Ideológicamente sabemos que está en las antípodas. Pero yendo al caso puntual, la valija, ¿no es cierto?, la valija que Antonini le atribuye a Uberti.

G.L.: Efectivamente. En la primera parte de la conversación, después de que nos sentamos en una parte, lo primero que me dice Antonini es la valija que me pidió Uberti que la pasara y cuando me detuvieron me hizo un gesto como diciendo, lo siento, y se fue. Como no tuve problemas allí, porque contaron el dinero y me dejaron retirar, al día siguiente hubo una reunión en la Casa Rosada a la que fui y estuve con Uberti y con De Vido y los dos me dijeron que no me preocupara que estaba todo arreglado. Yo me fui, no tuve problemas y después me encuentro con la captura internacional. Allí yo le digo que había que resolver su problema en la Argentina y para eso tiene que designarme como abogado. Incluso le di manuscritos, un escrito muy corto.

P.: Un poder.

G.L.:
No es un poder, es una designación de abogado que él tenía que hacerla legalizar en Estados Unidos.

P.: ¿Para que usted lo representara?

G.L.: Claro, y yo venía, pedía una eximición de prisión y el levantamiento de la captura internacional, con lo cual si venía estaba asegurado de que no iba a quedar detenido. Entonces, ésta fue mi actuación.

P.: ¿Usted le creyó a Antonini cuando lo responsabiliza a Uberti del tema de la valija?

G.L.: Mire, ningún imputado suele decirle la verdad a su abogado. Yo no puedo asegurar si es verdad o no, pero por eso yo digo que en ningún momento se habló allí de que la valija estaba destinada a...

P.: ¿A la campaña?

G.L.:
A la campaña. En ningún momento se dijo allí que la valija estaba destinada.

P.: ¿Y usted cómo lo vio a Antonini, cuál fue su impresión cuando lo vio? ¿Por qué no se concretó la defensoría?

G.L.: Evidentemente que no se concretó porque ya estaba protegido en Estados Unidos.

P.: ¿Se eligió otra estrategia?

G.L.: Eso llamó mucho la atención.

P.: ¿Usted cree que Antonini-Wilson ya había arreglado con los Estados Unidos ser testigo protegido y ya por eso lo estaba grabando el FBI?

G.L.: Pero, por Dios, ¿cómo voy a creer esto? Yo voy convencido de que voy a ejercer una defensa normal, común, de un asunto muy soñado, pero punto. ¿Cómo voy a pensar que estaban grabando?

P.: No, no, pero digo la impresión que usted tiene ahora, ¿es que ya había arreglado Antonini?

G.L.: No me cabe la menor duda, porque ya le digo, atando cabos, Antonini llega solo, la reunión era casi en una vidriera, la reunión que hace aparte con Durán era en una vidriera que daba a la calle, yo pensé que se iba a realizar en algún apartado; no, era en pleno público. O sea que la forma en que se movía Antonini parecía que...

P.: ¿Por qué cree que lo hacen, entonces? ¿Como para crear un conflicto, lo hacían en forma predeterminada todo esto, la reunión con usted, la defensa, lo que se habla?

G.L.: No, perdón. Maiónica está convencido de que está promoviendo una defensa normal de Antonini en la Argentina. Yo no creo que estén conjurados para nada y además, insisto, yo no percibí en ningún momento que lo presionaran para que no hablara de la campaña.

P.: ¿Y ahora cómo se siente, después de quedar envuelto en todo este escándalo político?

G.L.: Encantado... Me sientocomo el demonio...

P.: ¿Está arrepentido de haber participado en este caso?

G.L.: Con el diario leído estoy recontraarrepentido. Era una causa penal común y, para mí, no era delito, era una simple infracción aduanera más allá del estrépito público que tuvo.

P.: Ahora, ¿nunca se le ocurrió preguntar a usted por qué la plata está acá y nadie viene a reclamarla?

G.L.: Es una cuestión menor dentro de este lío. Es evidente que 800.000 dólares no son nada para quienes transportaban esa plata.

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