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24 de abril 2008 - 00:00

Europa vs. EE.UU.: no baja tasas (por ahora)

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En su última reunión del 10 de abril, el Banco Central Europeo (BCE) mantuvo su tasa de referencia -vigente desde junio 2007- en 4%. En la respectiva conferencia de prensa, el presidente de la entidad, Jean Claude Trichet, volvió a recalcar una vez más que el objetivo prioritario de la entidad era mantener la estabilidad de precios, con un target de inflación anual no superior a 2%.

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A posteriori, los líderes de Italia, Francia y España -enfrentados todos ellos a una clara desaceleración de sus economías- reclamaron un cambio de política. Esto es: comenzar a bajar las tasas de manera de impulsar sus niveles de actividad y simultáneamente, evitar que el euro se siguiera revaluando frente al dólar.

La respuesta de la autoridad monetaria de la Euroárea no se hizo esperar. Con diferencia de horas, tres miembros de la cúpula del BCE declararon que la entidad no sólo no contemplaba la posibilidad de flexibilizar su política monetaria sino que incluso -si era necesario controlar aún más la inflación- estaba dispuesta a subir el nivel actual de su tasa de referencia.

Al respecto, enfatizaron que el incremento de precios registrado en marzo, ascendía a 3,6% anual, el mayor desde la puesta en vigencia del euro. En consecuencia, la posición del BCE parece endurecerse aún más. A pesar de la evidente desaceleración (recientemente la entidad disminuyó su pronóstico de crecimiento para 2008, del anterior 2,4%, a uno de 1,5%) es claro que, al menos por ahora, no modificará su actual política de mantener su nivel de tasas en 4%.

Esta estrategia es claramente contraria a la seguida por EE.UU., Canadá e Inglaterra, los que -una vez iniciada la crisis financiera global en el tercer trimestre de 2007- comenzaron un proceso de baja de tasas, privilegiando claramente el crecimiento por sobre la posibilidad de tener que soportar, en el corto plazo, niveles de inflación superiores a 2%.

El escenario de mayor probabilidad, es que EE.UU. mantendrá su actual política monetaria expansiva, al estimar que continuará disminuyendo su nivel de tasas, llevándolas gradualmente de 2,25% a 1,50 o 1% hacia fines de año.

Igual tendencia seguirían Canadá (ya las disminuyó de 3,5% a 3,0%) y el Reino Unido.

  • Euroárea

    En lo que hace a la Euroárea, es evidente que -si a pesar de la actual desaceleración en su nivel de actividad- continuara con su política de mantenimiento de tasas, su estrategia atentaría contra las probabilidades de evitar una recesión global.

    En consecuencia, es importante establecer una coordinación global de las políticas monetarias entre los países centrales.

    En este sentido, y de mantenerse las condiciones macroeconómicas actuales, parecería conveniente que a más tardar a partir del segundo semestre de este año, el Banco Central Europeo cambiará su estrategia y comenzará un proceso de baja de tasas, llevándolas de su actual nivel de 4% a uno del orden de 3,5%.
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