Es sabido que, para poder contrarrestar los efectos de los cierres de la economía para evitar contagios durante la pandemia, la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) realizó una inédita expansión monetaria comprando bonos del Tesoro y otros tipos activos, ampliando su hoja del balance. La expansión monetaria sumada a los problemas de normalización de las cadenas de suministros al comenzar con los procesos de aperturas, provocaron un nivel de inflación que no se registraba desde hace varias décadas.
Qué efectos tendrá sobre Argentina una política monetaria de EEUU más agresiva
Para poder contrarrestar los efectos de los cierres de la economía para evitar contagios durante la pandemia, la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) realizó una inédita expansión monetaria. Cómo impactará en la Argentina.
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En este contexto, era sabido que durante este año la FED comenzaría a endurecer su política monetaria básicamente mediante la suba de su tasa de referencia y dejando de expandir la hoja de balance, entrando a un proceso de mantenimiento de la misma, conocido como “tapering”.
La sorpresa de comienzos de año
Al publicarse en enero, las minutas de la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de diciembre, el mercado se sorprendió con la noticia que algunos funcionarios, además de subir tasas e iniciar el “tapering” querían comenzar con una reducción de la hoja de balance, lo cual es conocido como “quantative tightening” (QT), proceso que se pensaba que recién tuviese lugar en 2023.
Ante esta sorpresa, se provocó una rápida corrección en los mercados de acciones llegando a caer en pocas semanas durante enero, el Dow Jones 6%, el S&P500 9% y el Nasdaq 14%. Paralelamente, los distintos tipos de deuda (del Tesoro, alta calidad, alto rendimiento y emergente) también tuvieron comportamientos hacia la baja.
Invasión de Rusia a Ucrania
Sumando más incertidumbre al 2022, llegó la invasión rusa, la cual retroalimentó el problema de la inflación, dado el impacto particular que tanto Rusia y Ucrania tienen sobre algunos commodities y además por las sanciones que se aplicaron en contra de Rusia. Paralelamente, el evento bélico provocó un típico efecto “risk-off” el cuales acompañado con un aumento de “cash” en los portafolios, compra de bonos del Tesoro de EE.UU. y oro. El proceso de reducción de riesgo en los portafolios tuvo un particular efecto negativo sobre la deuda emergente, la cual ya venía castigada por lo comentado previamente y a su vez había comenzado su martirio hacia septiembre del 2020 a partir del evento Evergrande en China.
La incertidumbre generada sobre el futuro de la economía, hizo pensar que quizás la FED no se animaría a encarar el endurecimiento monetario como se había planteado previo a la invasión.
Acotando el efecto bélico y el exitoso FOMC de marzo
En la medida que el mercado fue asumiendo que la OTAN no ingresaría en el conflicto en forma directa y que no se llegaría a un evento nuclear, los activos de riesgo comenzaron a recuperar. A su vez, en su reunión del 15 y 16 de marzo, el FOMC de la FED logró recuperar credibilidad en cuanto a que tendría la convicción necesaria para hacer lo pertinente para encauzar a la inflación hacia su objetivo de largo plazo. No obstante, en dicha reunión sólo subió la tasa 25 puntos básicos.
La inversión de la curva de rendimientos de los bonos del Tesoro y el riesgo de una recesión
La felicidad duró poco, dado que el mercado comenzó a pensar que, si la FED aplicaría toda la dureza necesaria, la economía podía ingresar en una recesión. El mismo Powell en una reunión en la NABE (National Association of Business Economists) reconoció que conducir un aterrizaje suave en el actual contexto no sería fácil, pero que la FED ya lo había logrado en 1965, 1985 y 1994.
Hace pocos días, cuando se registró la inversión de la curva en términos de las tasas de 10 y 2 años se acentuó la preocupación, dado que las veces que esto ocurrió, posteriormente tuvo lugar una recesión, aunque las mismas tendieron a desarrollarse al menos 18 meses después. Para algunos analistas un predictor más preciso es el diferencial entre la tasa de 10 años y la de 3 meses, el cual aún se encuentra claramente en terreno positivo. Por lo tanto, parece algo prematuro preocuparse por una recesión, pero sin dudas el riesgo está instalado.
Lael Brainard pareció romper todo
Las declaraciones de Brainard (miembro del directorio de la FED) volvieron a generar volatilidad en los mercados, al establecer que la Fed podría comenzar a reducir su balance en mayo y que lo haría a "un ritmo rápido". También indicó que las alzas de las tasas de interés podrían llegar a un ritmo más agresivo que los incrementos típicos de 25 puntos básicos. 0.25 puntos porcentuales. Si bien el primer impacto fue negativo para todo tipo de acciones, las relacionadas con el sector de “value” (valor) se han estabilizado y las que han quedado más debilitadas son las relacionadas con el sector de “growth” (crecimiento).
Conclusión del escenario monetario de EEUU
2022 seguirá siendo un año con volatilidad en los mercados, más específicamente será difícil ver al VIX (índice de volatilidad) por debajo del 20%. El mejor escenario que se puede esperar para el S&P500 es de lateralización, tipo 2015/2016 cuando se inició un proceso de endurecimiento monetario parecido al actual. Paralelamente, queda claro que un contexto de suba de tasas y de riesgo de recesión, no será un contexto amigable con la deuda y que el mercado se tornará más selectivo en el análisis del riesgo crediticio.
Consecuencias sobre Argentina
El contexto de suba de tasas y selectividad crediticia, complica el acceso al crédito privado internacional tanto para el Tesoro Nacional, como para las empresas. Claramente, ha sido una oportunidad perdida haber reestructurado la deuda con privados en septiembre del 2020 y no haber podido retornar a los mercados en aquel momento, dado que, en la actualidad, por más que se haya cerrado un acuerdo con el FMI, el sendero fiscal consensuado, no luce lo suficientemente ambicioso como para despejar las dudas que tienen los inversores internacionales en cuanto a la necesidad de una nueva reestructuración.
Director de Invertir En Bolsa (IEB)
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