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El G-7 puso al gobierno argentino frente a la disyuntiva de tomar tales decisiones o caer en default con los multilaterales, y la reacción de las autoridades argentinas ha sido rápida. Dos días después de su reunión con Köhler, el ministro Lavagna anunció los nombres de los bancos que acompañarán al gobierno como organizadores regionales en la formulación de la oferta a los bonistas defaulteados y sobre ese fin de semana se anunciaron aumentos tarifarios largamente esperados.
Ahora bien, que el gobierno haya destrabado algunas decisiones para lograr la aprobación de la segunda revisión del Acuerdo con el FMI y, de esa manera, evitar que se extienda el default a los multilaterales, no implica necesariamente que el gobierno flexibilice su propuesta de renegociación de la deuda a los efectos de lograr una mayor participación de bonistas defaulteados.
Más aún cuando una flexibilización de la postura argentina podría ser interpretado como una claudicación del Presidente. De hecho, durante este fin de semana, el mismísimo Presidente y el ministro de Economía volvieron a ratificar los términos de la propuesta de Dubai.
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