Es inevitable, al observar las pantallas de las cotizaciones, hacer una pregunta recurrente: pero ¿qué está sucediendo? La interpretación de lo que se observa a primera vista parece fantástica, con todos los gráficos de líneas apuntando al extremo superior de la pantalla... pero en realidad no es nada grato.
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Por un lado está el sector energético: el petróleo está llegando a niveles que se preveían. Una cuestión de demanda y oferta, y por lo tanto probablemente el dato más plausible. Ha quedado muy atrás el gas natural por una situación de reservas excesivas, preocupación por el Efecto Niña por el cual el siguiente invierno posiblemente sea templado en los EE.UU., lo que reduciría el consumo de gas. Sin embargo, el gas se está comerciando a menos de la mitad de su valor intrínseco (su contenido energético comparado con el del petróleo). Su precio tendrá una tendencia muy fuerte, porque con un descuento de ese nivel el efecto sustitutivo se acelera.
Otro commodity que ha quedado muy atrás es el azúcar, que también -en teoría-se tendría que mover paralelamente con los combustibles, siendo utilizado en la producción de alcohol etílico. Algunos factores han distorsionado su precio, tales como los aranceles proteccionistas y los subsidios a otros productos competitivos.
Equívoco
Al hacer referencia a «nada grato», es preciso hablar del precio de los granos, que lamentablemente se ha disparado por razones equivocadas. La explicación: una buena razón sería el aumento del costo de producción, lo que ya ocurrió -el petróleo ha subido mucho-. Otra buena razón sería una caída en la producción mundial, y esto también ya sucedió -Ucrania y Australia han sufrido sequías fatales para los cultivos-. Por lógica, la evolución del precio de un grano se refleja -aunque de menor forma-en todos los otros. Hasta aquí, perfecto. El principal factor que ha influido sobre los mercados, sin embargo, ha sido la explosión de la utilización de granos como combustible, en forma directa o transformándolos en alcohol etílico. Un tanque lleno de 50 litros de alcohol corresponde a 232 kilos de maíz, suficientes para alimentar por un año a una de las más de 800 millones de personas que están muriendo de hambre en el mundo. Esto es posible porque EE.UU. y Europa están subsidiando sus producciones de granos y ponen barreras proteccionistas contra la importación de alcohol, 50 centavos de dólar por galón.
Embargo
Jean Ziegler, un famoso sociólogo y economista de Ginebra, se presentará en las Naciones Unidas en diciembre próximo pidiendo un embargo de 5 años a la producción de alcohol elaborado con granos. En contraste, la canciller Angela Merkel, de Alemania, y el presidente Nicolas Sarkozy, de Francia, ya han manifestado que «hay que hacer algo concreto urgentemente contra el efecto invernadero». Ambas partes tienen razón; se debería hacer algo al respecto, pero las posiciones parecen muy contrastantes. Habría sólo una medida relativamente indolora que contribuiría a resolver ambos problemas: la eliminación de los aranceles proteccionistas para la importación de alcohol y/o azúcar combinada con la eliminación de los subsidios al alcohol y a los cultivos relacionados en EE.UU. y Europa. El efecto sería violento: en una primera fase caería el precio de los granos y se dispararía el valor del alcohol y del azúcar, la mejor materia prima para producir combustible en forma eficiente. Probablemente, al mismo tiempo subiría aún más el petróleo y también el gas natural, que es el combustible fósil que menos ensucia.
No se sabe si los políticos que se reunirán en diciembre próximo en la nueva conferencia sobre el clima en Nueva York tendrán el valor de tomar decisiones tan tajantes. La situación lo amerita, se está manejando un auto de carrera en dirección a una pared y nadie quiere quitar el pie del acelerador. Existen muchas posibilidades -interpretando los comentarios previos-de que alguna decisión importante sea tomada. Si se accionara en el sentido de lo antes planteado, sería sabio vender a futuro una parte de la producción de trigo, soja y maíz, y quizá tomar una posición de azúcar y gas natural.
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