Ibarra mira a Telerman, resignado a ser oposición

Opiniones

Luego de la supuesta reivindicación que le atribuyen sectores allegados a Aníbal Ibarra al ser elegido legislador de la Ciudad de Buenos Aires, el ex jefe de Gobierno porteño habló con este diario y sostuvo, entre otras cosas, que no será una revancha y que no tiene ningún rencor acerca de su destitución. Tuvo tiempo también para imaginar cómo será el hecho de posicionarse como principal líder de la oposición, frente a la mayoría macrista y de hablar de la mala situación financiera en la cual el actual jefe de Gobierno, según Ibarra, va a dejar a la Ciudad, una vez que termine su mandato.

Periodista: Teniendo en cuenta que usted considera que el macrismo fue el principal impulsor de su destitución, ¿cómo afrontará la responsabilidad que va a tener a partir del 10 de diciembre de ubicarse como líder de la oposición en la Legislatura?

Aníbal Ibarra: Desde hace un tiempo los juicios políticos están apareciendo en el país como una forma de quedarse con un gobierno entre la mayoría legislativa y el vice. Debemos aprender que los gobiernos se cambian con los votos y no de otra manera. Mi opinión sobre el desempeño del macrismo durante el juicio político no se modifica por este resultado electoral. Ahora bien, el voto puso a Macri en el gobierno y a mí en la oposición legislativa y de seguro que la responsabilidad mía será aún mayor porque estaré representando a aquellos que confiaron en mí, aun después de mi destitución. Asumiremos sin ningún rencor y sin ningún espíritu de revancha.

P.: El Parlamento porteño tendrá mayoría macrista...

A.I.: No es la primera vez que seré minoría en un cuerpolegislativo. No me asusta en lo más mínimo, ya que no hace falta ser mayoría para desempeñarse correcta y activamente. También se construye desde allí, también se controla desde una posición minoritaria y para ese trabajo servirá la experiencia acumulada en anteriores trabajos legislativos y el tránsito que he tenido por el Ejecutivo de la Ciudad.

  • Respaldo

    P.: ¿Es realmente una reivindicación el hecho de haber sido elegido con menos de 20%, para que ocupe una banca en la Legislatura?

    A.I.: Es una elección importante haber sido la segunda lista legislativa más votada, incluso más que la lista oficial del partido del gobierno nacional. Yo no disputaba las candidaturas principales, encabezaba una de las tantas listas, y no era un plebiscito sobre mi gestión ni sobre la tragedia de Cromañón. Que quede claro. Fue un respaldo necesario para seguir hacia adelante.

    P.: ¿Piensa que esto puede ser un punto de partida para la reconstrucción de su figura política?

    A.I.: Era una legitimación necesaria. La destitución fue fruto de acuerdos políticos que manejaron el juicio casi como un linchamiento. Pero la sociedad no participó de esa maniobra y me volvió a poner en un cargo público electivo. Ahora el compromiso mío es mucho mayor.

    P.: ¿Cuál es el eje central sobre el que se deberá poner el énfasis durante los próximos seis meses?

    A.I.: La cuestión más importante que se presentará en este segundo semestre es el escandaloso déficit al que llevó Telerman a las cuentas de la Ciudad. El fondo anticíclico que se creó durante mi gestión está siendo absorbido por la política deficitaria que está teniendo el gobierno actual. El problema de estos próximos meses será financiero, no político.

    P.: ¿A qué le atribuye esa política deficitaria?

    A.I.: A la sobredimensión del Estado mediante el agrandamiento de la estructura política y a la sobreejecución del presupuesto de la publicidad para la campaña electoral, entre otras cuestiones. Un claro ejemplo es el aumento de 80% en la creación de direcciones generales.

    P.: ¿Cómo piensa que debe llevarse a cabo la transición durante los próximos 5 meses, hasta que asuma el nuevo jefe de Gobierno?

    A.I.:
    La trataremos de controlar conjuntamente porque seguramente el macrismo va a querer que Telerman haga el trabajo sucio y empiecen los despidos de personal, y se envíe una ley de endeudamiento a la Legislatura, para seguir cubriendo por otro lado los números rojos. En otras palabras, haremos todo lo posible para que «la fiesta de Telerman» no la paguen los porteños mismos.
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