Economía en alerta: las luces rojas que advierten los gurúes

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Esta semana conocimos dos resultados sumamente importantes para la economía argentina. Por un lado, el resultado fiscal, así como también el resultado de balanza comercial, ambos al mes de octubre.

Esta semana conocimos dos resultados sumamente importantes para la economía argentina. Por un lado, el resultado fiscal, así como también el resultado de balanza comercial, ambos al mes de octubre.

Si bien el resultado fiscal terminó siendo deficitario, después de un mes de septiembre en el cual se había logado superávit primario, lo que nos empieza a interesar no es tanto el número, sino cómo vienen siendo las tendencias. Desde el mes de julio de este año en adelante, es decir desde que Martín Guzmán dejó el ministerio de Economía, el déficit primario se fue acomodando a la baja, por lo que la tendencia viene siendo una reducción del déficit fiscal.

Argentina registró en octubre un déficit primario de $103.049 millones (U$S 605 millones), lo que implicó una reducción del 50,7% respecto al resultado negativo de octubre de 2021.

Más allá de la diferencia en sí, resulta relevante analizar qué viene pasando con los ingresos y los egresos. Meses atrás, los egresos venían creciendo, de forma interanual, a una tasa mucho más acelerada que los ingresos. Aparentemente dicha tendencia también se empezó a revertir. Por ejemplo, puntualmente en el mes de octubre, los ingresos totales aumentaron 94,5% interanual, no solamente ubicándose por arriba de la inflación que fue del 88,0%, sino también ubicándose por arriba de los egresos que crecieron, año contra año, 63,0%.

Lo positivo del resultado de octubre es que valida que la tendencia del déficit fiscal viene siendo a la baja, así como la tendencia de que los ingresos pasarían a crecer a una tasa superior que los egresos.

El punto que preocupa es que, si bien se viene reduciendo, el resultado continúa siendo negativo y al gobierno se le hace cada vez más cuesta arriba poder financiar dicho déficit.

Por su parte, el mercado ya no le quiere prestar, o si le presta lo hace a una tasa muy alta y a cortísimo plazo. Por ende, la herramienta que siempre tiene a mano es la de la emisión monetaria, herramienta que el gobierno había dejado de utilizar y que tiene como consecuencia directa mayor inflación, pero aparentemente ahora volvería a ser un recurso que pone sobre la mesa y al que, aparentemente, el gobierno debería volver a recurrir.

Por el lado de la balanza comercial, al mes de octubre, experimentamos un superávit comercial de U$S 1.825 millones. Si bien no es el primer mes que experimentamos superávit comercial, sí resultó el mayor superávit del año.

Para que eso ocurra, se dieron varias condiciones. Por un lado como el frío mermó, se redujeron notablemente las importaciones de energía, componente altamente significativo en el total de importaciones. Por otro lado, continuaron aplicándose restricciones al resto de las importaciones y, por último, todavía quedaba un remanente del agro para exportar, por lo que benefició al total exportado.

Si bien este resultado es para destacar, el objetivo sería tratar de mantener estos niveles de superávit pero sincerando el comercio exterior, es decir, tratando de que todas las exportaciones en su conjunto puedan realizarse a un tipo de cambio competitivo y no únicamente algunos rubros, y que las importaciones no estén reprimidas, sino que se pueda importar libremente. El objetivo sería que, frente a ese escenario, continuemos teniendo superávit fiscal.

Con respecto a las proyecciones de superávit comercial, se espera que, para todo el año 2022, Argentina acumule un superávit total entre U$S 6.000 / U$S 7.000 millones, siendo dicho valor más cercado a U$S 7.000 millones. Por su parte, las proyecciones parecieran empeorar para el año próximo, a través de las cuales, se espera que el superávit anual se contraiga a un número más cercado a U$S 6.000 millones. Es decir, experimentaríamos una caída del superávit comercial anual en torno a U$S 1.000 millones, situación sumamente negativa para el nivel de reservas actuales con las que cuenta el Banco Central República Argentina. Justamente por estas estimaciones es que no descartamos que el gobierno, no solamente aplique una versión del dólar soja II antes de fin de año, sino que, si resulta necesario, establezca tantos dólares soja como lo crea conveniente durante el año 2023.

Sigue preocupando el nivel de reservas en el Banco Central República Argentina. En esta época mundialista, uno de los cálculos que hizo el propio gobierno respecto a la estadía en Qatar es que un argentino, en promedio, podría gastar entre U$S 10.000 y U$S 13.000 por semana. Entonces, según esa estimación y la cantidad de argentinos que fueron al mundial, podrían irse de las reservas, nada más ni nada menos, que U$S 2.000 millones. Dicho monto representaría prácticamente el 40,0% de lo que el gobierno pudo recaudar con la implementación del dólar soja. El punto está en que si, la participación de argentinos en un mundial pone en jaque a las reservas del Banco Central, deja en evidencia el escaso nivel de reservas que tenemos.

Por último, esta semana conocimos el dato del EMAE (Estimador Mensual de Actividad Económica) al mes de septiembre, dato que nos permite ir anticipando las tasas de variación del PBI al tercer trimestre de este año, información que oficialmente conoceremos el 15 de diciembre.

Septiembre presentó una variación anual positiva de 4,8%. Anteriormente hicimos una proyección en donde estimamos que para septiembre el EMAE iba a crecer 3,7%, es decir que el dato oficial resultó por arriba de nuestras estimaciones. Lo que llama la atención es la variación mensual. Para dicha variación se utiliza la serie desestacionalizada, para eliminar cualquier efecto estacional que puede haber entre un mes y el otro. En este caso, septiembre versus agosto cayó 0,3%. Hacía desde el mes de marzo que no veíamos variaciones mensuales negativas. Al tercer mes del año la contracción mensual había sido 0,7%. En este caso vemos que la caída es levemente menor. El punto es que agosto versus julio solamente creció 0,7%, por lo que, si hacemos un promedio entre ambos meses, el bimestre estaría mostrando un escaso crecimiento de 0,2%. La variación mensual en octubre debería resultar más elevada para que pueda compensar para el resto del trimestre y que, de esa forma, la variación trimestral resulte más contundente.

Argentina ingresó en un período denominado estanflación, esto ocurre cuando, dentro de una situación inflacionaria, se produce un estancamiento de la economía y el ritmo de la inflación no cede. El punto es que están todas las condiciones dadas para que el año próximo esta situación continúe. Incluso, muchos analistas están anticipando que, no solo el año próximo, sino que quizás la primera mitad del año 2024 también sea una situación que se vuelva bastante cuesta arriba.

Lic. en administración de empresas. Consultora Salvador Di Stefano

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