El problema no es Aníbal Ibarra son las instituciones. El caso de Ibarra se parece a la excarcelación de María Julia Alsogaray, que fue puesta en libertad cuando sus declaraciones empezaban a complicar a otros, culpables del mismo presunto delito, quienes estaban en libertad. La intervención federal a la Ciudad Autónoma tiene la misma lógica de los golpes de Estado: el proceso institucional debe ser abortado por una medida preventiva que impida el desarrollo rutinario de las instituciones. ¿Avanza la idea de intervenir la Ciudad? Las conclusiones de la Comisión Investigadora de Cromañón -formada por legisladores de todos los partidos- pueden determinar la necesidad de un juicio político a Ibarra. En la sustanciación de este juicio político, el jefe de Gobierno, con su vida política terminada, puede hacer algo que en el idioma cotidiano de los argentinos se llama «prender el ventilador».
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Empezando porque fue reelegido, hace sólo 21 meses, con el apoyo entusiasta, expreso y comprometido del presidente Kirchner y de la candidata a diputada Elisa Carrió.
El caso Cromañón desnuda la crisis institucional y la expone en el lugar donde realmente golpea: en la vida cotidiana de la gente. Porque a partir de esta operación para intervenir la Ciudad, que evitaría el verdadero debate sobre la responsabilidad compartida entre Nación y Ciudad, no se habla más de la tragedia y la polémica vuelve al lugar en la que logró colocársela después de la interpelación, en febrero, al jefe de Gobierno: Ibarra sí, Ibarra no.
• Traje a medida
Las instituciones son, desde hace mucho tiempo, como un traje a medida. Mauricio Macri apeló a la defensa de las instituciones, o sea pidió que la investigación de la Legislatura continuara y la reacción a la propuesta fue, otra vez, una reiteración de escenas del teatro del absurdo. No se trata de si la propuesta de Macri es buena o mala, se trata de desacreditarla en función de la persona que la hizo. Ha vuelto a funcionar ese aceitado instrumento discriminatorio manejado por aquellos que, todas las mañanas, desayunan con un discurso contra toda forma de discriminación.
El exponente mayor, en este caso, de la técnica usada para vestir con ideologías los argumentos desnudos ha sido el del secretario de Infraestructura de la Ciudad. Ha dicho una frase memorable para la antología del atraso y la ignorancia: «Es irónico que la derecha liberal sea la que defiende las instituciones cuando, históricamente, no ha tenido otro interés que el que rige el mercado».
La investigación de la comisión creada a este efecto por la Legislatura de la Ciudad debe ser defendida. El proceso debe seguir hasta el final.
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