Opiniones

Para inversores: las oportunidades en el "eterno" camino al 10-D

Estamos recorriendo un período de extraña calma, desaprovechando el tiempo, ante una situación extremadamente crítica en el plano financiero. En términos de la deuda, podría decirse que hemos visto el iceberg y seguimos en rumbo de colisión.

Desde el resultado de las PASO, la principal preocupación de los analistas ha sido descifrar que tipo de liderazgo llevará adelante Alberto Fernández. La falta de definiciones en relación a la composición definitiva del gabinete de la nueva administración mantiene a todos los agentes expectantes y la incertidumbre no hace más que retrasar cualquier tipo de decisión de inversión, y en consecuencia, abrir el juego a las especulaciones.

Estamos recorriendo un período de extraña calma, desaprovechando el tiempo, ante una situación extremadamente crítica en el plano financiero. En términos de la deuda, podría decirse que hemos visto el iceberg y seguimos en rumbo de colisión.

Sin poder colocar deuda en el mercado, sin más fondos del FMI (al parecer no solo una cuestión de disponibilidad, sino de decisión política anticipada) y con las tres fuentes posibles de financiamiento internas bajo presión –reservas, emisión y fiscal- entendemos que sortear el iceberg, deberá implicar una negociación ambiciosa y rápida con los acreedores privados, buscando evitar a toda costa un default.

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Aun con la falta de liquidez que enfrenta el país, los principales referentes económicos del Frente de Todos presentan en los medios planes para impulsar el consumo poniendo “pesos en los bolsillos de la gente”. Hay rumores y trascendidos sobre una posible suba de salarios del sector privado y público de cerca del 20% en enero, que aplicaría también a jubilaciones y beneficiarios de planes sociales. A su vez, en enero se producirá un aumento en el mínimo imponible de ganancias.

Este shock de liquidez en combinación con una baja de tasas en pesos, es probable que impulse la ampliación de la brecha entre el dólar oficial y el marginal, o el Dólar Bolsa. Está hoy en niveles relativamente bajos, para lo que históricamente ha sido en tiempos de restricciones cambiarias.

El endurecimiento del CEPO, junto a renovados temores de los productores en relación a posibles subas de retenciones a las exportaciones, permitieron en las últimas semanas al BCRA recomponer reservas a un ritmo de aproximadamente u$s100 millones por día. Si esta tendencia se extiende hasta fin de año, podría aumentar las chances de pago de los intereses de los bonos discount por u$s787 millones.

Mientras tanto, las compañías están jugando en general a la defensiva, tendiendo a aumentar los niveles de liquidez y siendo extremadamente cautas en relación a la inversión de capital.

Las valuaciones actuales de algunas compañías, con caídas de hasta el 95% en dólares, comienzan a atraer la atención de los inversores más arriesgados. Esto motivó a varias emisoras a lanzar programas de recompra de acciones propias. Si bien aún hay espacio para mayores caídas, la relación riesgo/retorno se acerca a niveles más aceptables para aquellos que entiendan al mercado. Esto producto de que deberá aprender a convivir con una volatilidad que por momentos puede ser alta.

El escenario internacional de tasas de interés bajas, estimula la inversión en mercados emergentes y, aunque nuestro caso es absolutamente especial, cualquier mejora en el riesgo país afectará positivamente en la tasa de descuento aplicable para las valuaciones, y por ende, implicará un importante rebote de las cotizaciones.

Entre los sectores preferidos para los inversores para los próximos años, se encuentra el sector energético, especialmente el vinculado a Vaca Muerta. De hecho, algunos borradores en relación a proteger a este sector han estado circulando entre los principales actores de la industria. Es probable que la nueva administración desee impulsar rápidamente un nuevo marco regulatorio para el sector energético, ya que muchos creen que será la clave para poder generar los dólares para afrontar los compromisos y facilitar la reestructuración de la deuda con los tenedores. Seguramente la regulación por sí sola no sea suficiente, se necesitará generar estabilidad macroeconómica y credibilidad en el mantenimiento de las reglas de juego.

Las empresas de transporte de gas están re-evaluando sus presupuestos de infraestructura de cara al retraso en el aumento de tarifas de 29%, que originalmente estaba dispuesto para octubre pero se pospuso para enero, acumulando un retraso de 40-50%. Si el aumento de tarifas no se produce según lo prometido, estas compañías se verán obligadas a reducir sus planes de inversión.

El sector bancario, en contraste con Vaca Muerta, se enfrentaría a un nuevo conjunto de presiones regulatorias. Los bancos se encuentran reduciendo la exposición a LELIQs a niveles mínimos (un negocio altamente rentable para ellos), lo que ha estado ayudando a reducir el stock total de este instrumento. Como buen dato, igualmente y en el contexto actual, el sector ha probado resistencia a la significativa salida de depósitos, demostrando la robustez del sistema.

Ahora bien, los bancos deberán reconvertir la fuente de rentabilidad hacia el core del negocio, el otorgamiento de préstamos al sector privado -que, en principio, serán probablemente dirigidos al consumo-.

Incluso relacionado a este reordenamiento “obligado”, también se lee que algunas instituciones financieras locales, están a la expectativa de posibles imposiciones de montos y tasas máximas para alocar préstamos subsidiados dirigidos a PYMEs, lo que probablemente también afecte sus niveles de rentabilidad.

En conclusión: Para inversores dispuestos a tomar el riesgo, una pequeña proporción de la cartera en renta variable argentina puede significar rendimientos extraordinarios en un escenario de normalización de la deuda.

Para aquellos que comienzan a invertir, sugiero canalizar esta inversión a través de Fondos comunes de inversión de renta variable que les permita acceder a un portfolio diversificado y administrado por profesionales, con mínimos muy accesibles.

Para aquellos con algo más de experiencia pueden dirigirse a los sectores con más potencial eligiendo compañías específicas. Pero entendamos que no es una invitación al trading corto, sino una invitación al largo plazo.

Más allá de esto, un portfolio razonable ante la realidad Argentina, debe tener un alto nivel de dolarización y activos del exterior en su composición.

(*) Gerente Comercial de Portfolio Personal Inversiones (PPI)

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