Muchas veces, cuando las papas queman y hablamos de competitividad, es fácil apuntar la mirada hacia afuera: a cuánto cotiza el dólar, cómo afecta la estructura impositiva, cómo es el accionar de la competencia, qué dificultades hay con los colaboradores o los clientes que están cada vez más complicados.
Autoobservarse puede ser incómodo, sin embargo es la única manera real de crecer: ubicarnos como protagonistas y convertirnos en héroes de nuestra propia historia empresarial.
La pregunta que nos desvela a todos hoy es: ¿cómo nos mantenemos competitivos en la Argentina actual?, ¿cómo acomodamos la empresa para ser eficientes en este contexto de baja demanda y alta competencia?, ¿cómo hacemos para que los márgenes sigan siendo saludables?.
El diagnóstico en las Pymes
En el ecosistema PyME, el diagnóstico es generalizado. Los márgenes ya no se pueden "fabricar" subiendo los precios. Si aumentás, no vendés. Las personas ya no están dispuestas a pagar cualquier cifra y cada decisión de compra es muy pensada.
Las empresas buscan acomodar su eficiencia ante la inestabilidad.
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Ante este escenario, la respuesta repetida en nuestras mesas de trabajo es clara: hay que hacer foco en la oferta. Hay que salir a buscar clientes apoyados en una propuesta superadora, cargada de un diferencial real que los anime a elegirnos.
Ahora bien, ¿cómo se hace eso en un terreno tan inestable como la Argentina?
Todos los empresarios queremos crecer, pero para edificar en este suelo necesitamos dos elementos fundamentales: estructura y entorno.
Las empresas que se sostienen son las que tienen estructuras sólidas y, para lograrlas, deben combinan dos elementos: un modelo de negocio claro que permita hacer foco en lo importante, evitar el desperdicio de recursos y ser el mejor en el rubro; y la profesionalización de los equipos y los procesos que permitirá “ordenar la casa” y afianzar una cultura donde todo funcione en pos de la empresa.
La profesionalización es fundamental para el desarrollo ya que multiplica el alcance, permite gestionar con información y reducir errores, tomar mejores decisiones y tener espacio para ser dueño.
El valor de contar con un entorno favorable, con pares que piensen con nosotros, compartan experiencias y validen decisiones, extiende nuestros límites de forma inimaginable. Forjar nuestras estructuras internas y apoyarnos en un entorno sólido es la única receta para ser competitivos hoy y crecer mañana.
Fundador de Empresarios con Impacto.