La reestructuración privada de u$s350,9 millones de deuda de Granja Tres Arroyos fracasó y el grupo comenzó a trasladar el proceso a los tribunales. La primera sociedad en dar ese paso fue Wade SA, que presentó un pedido de concurso preventivo, mientras que Granja Tres Arroyos SA prepara una presentación similar.
Granja Tres Arroyos, en caída libre: una de sus empresas pidió el concurso y el gigante avícola prepara el mismo camino
Wade SA, la sociedad que quedó al frente de los activos de la ex Cresta Roja, presentó el pedido de concurso preventivo. El grupo buscaba reestructurar una deuda de u$s350,9 millones, pero no logró cerrar un acuerdo con sus acreedores.
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Granja Tres Arroyos es la principal empresa avícola de Argentina y llegó a operar ocho plantas de producción.
El movimiento marca un cambio en la estrategia que el grupo había intentado sostener durante los últimos meses. La propuesta contemplaba quitas de hasta el 75%, plazos de pago de hasta siete años, el ingreso de nuevos inversores y la venta de activos no estratégicos. Pero la negociación no consiguió avanzar y, frente a la presión de los acreedores, Wade terminó solicitando la convocatoria de acreedores.
No es una sociedad menor dentro de la estructura. Wade fue la compañía utilizada por Granja Tres Arroyos para quedarse con los activos de la ex Cresta Roja y actualmente concentra las operaciones de las plantas Wade 1, en Ezeiza, y Wade 2, en Esteban Echeverría. Esta última quedó en el centro del conflicto laboral de las últimas semanas, con 450 despidos.
Ahora, el mismo camino podría seguir Granja Tres Arroyos SA, la principal sociedad del holding. El grupo que durante décadas construyó una posición dominante en la industria avícola argentina enfrenta así un proceso de reordenamiento que ya incluye cierres y paralizaciones de plantas, más de 1.700 desvinculaciones, una fuerte acumulación de cheques rechazados y una deuda que no logró ser resuelta mediante un acuerdo privado.
Una reestructuración que no logró cerrar
La propuesta presentada por el grupo buscaba evitar justamente que la crisis financiera terminara en un proceso judicial. El plan incluía una reestructuración de u$s350,9 millones, con diferentes condiciones para los acreedores, quitas que podían llegar al 75%, plazos de hasta siete años y la incorporación de capital privado.
También se contemplaba la venta de al menos cinco activos considerados no estratégicos, con el objetivo de generar liquidez y avanzar en el repago de las obligaciones. Entre los activos que aparecían dentro de esa estrategia estaba Wade 1, la planta de Ezeiza.
El acuerdo, sin embargo, no logró cerrarse. Mientras la negociación se trababa, la situación financiera del grupo siguió deteriorándose y las distintas sociedades comenzaron a acumular reclamos judiciales.
En el caso de Wade, además del pedido de concurso preventivo, se acumularon pedidos de quiebra de distintos acreedores y ejecuciones. Una de ellas fue iniciada por Banco Credicoop por una deuda vinculada con un pagaré emitido a fines de 2025. La sociedad también quedó alcanzada por los reclamos contra el grupo y por las garantías otorgadas por integrantes de la familia De Grazia.
La presión financiera también se refleja en los cheques rechazados. Según los últimos datos relevados, Granja Tres Arroyos acumuló 5.652 cheques rechazados por más de $86.400 millones, mientras que Avex registró otros 755 por unos $7.300 millones y Wade, 690 por aproximadamente $7.955 millones. En conjunto, las tres sociedades sumaron 7.097 cheques rechazados por más de $101.600 millones.
A esto se sumaron los embargos sobre propiedades vinculadas con los dueños y la inhibición general de bienes sobre Avex y personas relacionadas con el grupo.
El frente laboral terminó de mostrar la dimensión del ajuste. Entre Buenos Aires y Entre Ríos, el grupo acumula más de 1.700 trabajadores desvinculados, sobre una plantilla que rondaba las 6.500 personas. En Buenos Aires, la semana pasada la Provincia dictó la conciliación obligatoria por 1.200 despidos en Capitán Sarmiento, Pilar y Esteban Echeverría.
En Capitán Sarmiento, la planta había dejado de operar a fines de agosto. También se habían producido conflictos y reducciones de actividad en otras instalaciones del grupo, en un proceso de concentración que venía desarrollándose desde el año pasado.
De gigante avícola a un fuerte ajuste industrial
La magnitud del problema se entiende mejor al mirar el lugar que Granja Tres Arroyos llegó a ocupar en la industria. La compañía nació en la década de 1930, cuando Gaspar De Grazia, un inmigrante italiano, comenzó a vender pollos vivos en Buenos Aires y luego abrió un puesto sobre la calle Tres Arroyos, en Caballito.
Con el paso de las décadas, bajo el liderazgo de su hijo Joaquín De Grazia, el negocio dejó de ser una empresa dedicada solamente a la producción y faena de pollos para convertirse en un grupo integrado verticalmente. La compañía avanzó sobre genética, incubación, producción de alimento balanceado, granjas, faena, procesamiento y comercialización.
En su momento de mayor expansión, el grupo llegó a operar ocho plantas de faena entre la Argentina y Uruguay: Pinazo, Cahuane, La China, Beccar/Súper, Wade 1, Wade 2, Avex y Melilla. La compañía llegó a concentrar más del 20% de la producción avícola nacional y a destinar alrededor del 35% de su volumen a los mercados externos.
La expansión también incluyó adquisiciones. A través de Wade, el grupo incorporó los activos de la ex Cresta Roja, mientras que Avex fue adquirida a la brasileña BRF. De esa manera, Granja Tres Arroyos amplió todavía más su capacidad industrial y productiva.
El crecimiento estuvo acompañado por inversiones en plantas, granjas, molinos y equipamiento. En 2022, además, Tyson Foods adquirió el 34% de Granja Tres Arroyos, en una operación que incorporó a uno de los mayores jugadores mundiales de la industria avícola al capital de la compañía argentina.
Pero el escenario internacional comenzó a complicarse. China, uno de los principales destinos para el pollo argentino, cerró su mercado por el impacto de la gripe aviar en 2023, en un momento en que Granja Tres Arroyos destinaba cerca del 35% de su producción a la exportación y vendía en más de 60 mercados.
El mercado chino volvió a abrir parcialmente en mayo de 2025, pero volvió a interrumpirse en agosto de ese año. Al mismo tiempo, otros destinos como Corea del Sur tuvieron un comportamiento intermitente. La empresa debió redireccionar parte de sus exportaciones hacia mercados como Vietnam, África, Chile y la Unión Europea, con precios y volúmenes diferentes.
El problema no fue solamente externo. La combinación de menores posibilidades de colocación internacional, sobrecapacidad industrial, caída de la actividad y dificultades financieras terminó impactando sobre toda la estructura del grupo.
A fines de 2024, Granja Tres Arroyos había comenzado a aplicar un proceso de reducción de costos y reorganización. Hubo retiros voluntarios, jubilaciones anticipadas, acuerdos de reducción temporal de salarios y una concentración progresiva de la actividad en determinadas plantas.
Durante 2025 se produjo una primera tanda importante de salidas de trabajadores y algunas instalaciones fueron dejando de operar. En 2026, el deterioro financiero se aceleró y la crisis terminó trasladándose al funcionamiento cotidiano de las plantas y a la relación con productores integrados.
Ahora, con Wade SA solicitando el concurso preventivo y Granja Tres Arroyos SA encaminada hacia una presentación similar, el grupo enfrenta una instancia diferente. El intento de resolver la deuda por fuera de los tribunales no logró concretarse y la reestructuración de uno de los mayores grupos avícolas del país deberá, al menos para parte de sus sociedades, continuar bajo control judicial.
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