21 de julio 2025 - 16:03

La Corte Suprema le dijo no al populismo judicial en las empresas

Un análisis inteligente, enfocado y respaldado en doctrina sobre este fallo clave (pero desde la perspectiva de la Corte, favorable a las empresas y a la irrupción de la inteligencia artificial en la gestión corporativa), destacando los fundamentos jurídicos, precedentes, y las implicancias futuras para las estructuras societarias y laborales.

La Corte limitó la responsabilidad de directores y fortaleció la autonomía societaria.

La Corte limitó la responsabilidad de directores y fortaleció la autonomía societaria.

La Corte Suprema (integrada por Rosatti, Lorenzetti y Rosenkrantz) en la causa Oviedo, Javier Darío c/ Telecom Argentina y otros (172025), revocó la extensión automática de responsabilidad patrimonial hacia los miembros del directorio de Telecom Argentina. Se trataron de Enrique Garrido, Andrea Mangoni y Gerardo Werthein. El tribunal laboral de segunda instancia les imputó, con fundamento en los arts.59 y274 de la Ley de Sociedades, responsabilidad solidaria por indemnizaciones laborales, al estimar que actuaron “con pleno conocimiento” y ocultaron la verdadera relación laboral mediante sociedades interpuestas

La Corte concluyó que:

  • La personalidad jurídica diferenciada entre sociedad y administradores es una estructura fundamental del derecho societario, cuya alteración debe justificarse con pruebas específicas
  • No se demostró intervención concreta ni dolo de los directores; la sentencia previa fue calificada de arbitraria, ya que se basó en meras premisas dogmáticas
  • En empresas de gran tamaño, el directorio define estrategias generales, mientras que las decisiones operativas se delegan a la línea gerencial. Imputar responsabilidad sin analizar si funcionaron los controles es desproporcionado.
  • Se debe aplicar la figura del “buen hombre de negocios”: solo existe responsabilidad si hubo mal desempeño, culpa grave o dolo, y esto debe comprobarse cabalmente

En suma, se ratificó la condena exclusivamente contra las empresas involucradas, sin extender la misma a sus directores.

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La Corte Suprema de la Justicia.

La Corte Suprema de la Justicia.

Imaginemos un tribunal ficticio liderado por un magistrado conservador, con sensibilidad hacia la realidad empresarial y entusiasta de soluciones modernas como la inteligencia artificial (IA).

  • a) Defensa de la estructura societaria

Sostiene que la autonomía jurídica de la sociedad es pilar esencial del capitalismo moderno. Solo en casos excepcionales (bien probados) debe permitirse el corrimiento del velo societario para afectar el patrimonio personal de los administradores.

  • b) Delegación operativa e impracticabilidad de supervisión

Destacar que, en empresas con estructuras complejas, jamás se puede exigir que cada miembro del directorio revise personalmente cada contratación o relación laboral. Los directivos establecen directivas generales y sistemas de control, y la microsupervisión es competencia de la línea ejecutiva y de apoyo.

  • c) Buen hombre de negocios en la era de la IA

La aplicación de IA para la supervisión y gestión. Valora que las empresas modernas incorporan herramientas digitales, algoritmos y sistemas predictivos como parte de su sistema de compliance, que permiten filtrar riesgos laborales y prevenir incumplimientos. Estas herramientas transforman la función del directorio, que ahora debe enfocarse en la gobernanza de datos, supervisión tecnológica y adopción de IA para fortalecer controles.

  • d) Estándar de responsabilidad: culpa grave o dolo

El tribunal enfatiza: salvo que se pruebe que el director violó, de forma consciente o negligente grave, alguno de sus deberes (como no implementar políticas de IA adecuadas o desatender señales de alerta en sistemas automatizados), no puede atribuirse responsabilidad personal.

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El fallo “Oviedo” sienta jurisprudencia clave para grandes empresas y sus directorios.

El fallo “Oviedo” sienta jurisprudencia clave para grandes empresas y sus directorios.

Para fundamentar sus argumentos mencionando, en la realidad, precedentes reales y coherentes:

  • Fallos “Carballo” y “Palomeque”, confirmados por la Corte, destacan la exigencia de prueba concreta para responsabilizar a directores.
  • El fallo Oviedo sirve de base directa, sosteniendo la imposibilidad de imputación sin analizar delegación y existencia de controles en grandes empresas.
  • Nuevos precedentes: supuestos futuros donde se vuelve indispensable un análisis del rol regulador del directorio en materia de IA. En ellos, se reconoce que la diligencia impone evaluar si se incorporaron modelos de aprendizaje automático para detectar contrataciones atípicas o riesgos de empleo encubierto.
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En estructuras complejas, la responsabilidad no puede imputarse sin pruebas ni análisis de controles.

En estructuras complejas, la responsabilidad no puede imputarse sin pruebas ni análisis de controles.

El fallo protege a los directores de abusos interpretativos del derecho laboral, evitando que sean utilizados como “rehenes” patrimoniales.

Asegura que las empresas puedan atraer talento gerencial sabiendo que no asumirán responsabilidad por errores no imputables directamente a ellos.

Estimula a las empresas a invertir en herramientas de compliance digital, datáfono predictivo y analítica de Big Data.

La adopción correcta de IA no solo minimiza riesgos operativos, sino que puede servir como escudo legal: sistemas de alertas tempranas y trazabilidad de decisiones son signo de buena gestión.

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IA y compliance, herramientas clave para prevenir riesgos y proteger la función directiva.

IA y compliance, herramientas clave para prevenir riesgos y proteger la función directiva.

Aunque no se elimina la protección del trabajador, se exige que las demandas se hagan contra el verdadero empleador en base a pruebas objetivas.

El sistema laboral gana claridad: si hay fraude o encubrimiento, el foco será en el empleador y en la estructura societaria, no en los directivos que no tuvieron intervención directa.

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La figura del “buen hombre de negocios” se actualiza con gobernanza digital y trazabilidad.

La figura del “buen hombre de negocios” se actualiza con gobernanza digital y trazabilidad.

En esta interpretación, se construye un equilibrio magistral entre el rigor del derecho, la realidad económica y las herramientas tecnológicas. Reafirma la tradición de restricciones a la intervención judicial arbitraria, robustece la estructura empresarial y proyecta al Derecho laboral hacia un mundo digital e inteligente. Porque, como dicen los clásicos y con visión de futuro: no basta con tener voluntad; hay que tener sistemas, normas, algoritmos que lo respalden.

Así, los directores quedan liberados del temor patrimonial, mientras las empresas se iluminan en una senda donde la IA no solo es eficiencia, sino también escudo preventivo y garantía de buena administración. Y ustedes, que viven la realidad corporativa día a día, saben que ese es el camino correcto: tradición con responsabilidad, tecnología con ética, negocios con seguridad jurídica.

Abogado. Especialista en trabajo y Magister en empleo e innovación judicial. Diplomatura en IA aplicada a la gestión en entornos digitales.

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