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No es necesario describir esa crisis que ha tomado estado público ocupando ampliamente la escena. La televisión y los medios periodísticos informan al instante sobre los episodios de ese proceso. Queda, en cambio, formular un diagnóstico correcto a efectos de detectar las causas que la han provocado. Fundamentalmente se debe establecer la forma de resolverla. El actual gobierno del Dr. Kirchner lleva ya un año en funciones ocupándose de problemas políticos, pero ha llegado el momento de encarar el tema de la economía y de la situación social que está en el centro de la escena. Informate más
El gobierno radical de 1983 a 1989, bajo la dirección del Dr. Alfonsín, se movió sin una orientación definida, en medio de vacilaciones e improvisaciones que terminaron en la hiperinflación. Ese gobierno se vio obligado a renunciar seis meses antes del término de su mandato por su manifiesta incapacidad para enfrentar los problemas heredados y los que él mismo había creado.
En 1989, el Dr. Menem se hizo cargo de la conducción del país. Sorprendentemente, apoyándose en principios liberales que el peronismo siempre había rechazado, inició un programa de transformación que durante su primer mandato (1989-1995) produjo notables resultados. Esa orientación liberal impulsada por el Dr. Menem fue desvirtuada durante su segundo período debido al proceder tecnocrático del ministro de Economía, Dr. Cavallo. Este fue separado de su cargo en virtud de tres graves errores cometidos durante su mandato y de sus discrepancias con el presidente, con lo cual la reforma quedó inconclusa, iniciándose así un nuevo período de inestabilidad y falta de orientación en el gobierno.
En 1999, el Dr. De la Rúa fue elegido presidente de la Nación sostenido por una alianza i n t egrada por el peronismo, el radicalismo y el socialismo, y designó al Dr. Machinea como ministro de Economía.
Durante el período del Dr. Alfonsín, el Dr. Machinea había sido uno de los artífices del caos hiperinflacionario de 1989. Contra lo que podía esperarse en razón de las críticas que los dirigentes de la Alianza habían desatado contra el «modelo neoliberal» que, según ellos, se habría estado aplicando, el Dr. De la Rúa no cambió nada de ese «modelo»; todo continuó ajustándose a las características del segundo período del Dr. Menem. Una vez más no se apeló a doctrina alguna. Todo se redujo a continuar el manejo errático de la economía, lo cual condujo a agravar los males existentes. El Dr. Machinea fue reemplazado a su vez por el Dr.
Cavallo. Se creyó en esos momentos que la nueva presencia del Dr. Cavallo en el gobierno podía resolver la situación. Es más, se lo llegó a considerar como «el salvador» ante el desorden en que vivíamos.
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