Ya no existen buzones de correo en nuestro querido país o, así por lo menos creo, y tampoco, me parece, compatriotas dispuestos a comprarlos. Pero, ¿qué pasaría si tomamos un buzón y lo adornamos con hermosas borlas tan relucientes como el oro? Posiblemente, algunos por complacencia o por necesidad podrían querer comprarlo. Esto podría estar pasando con el buzón de la reactivación en V.
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¿Qué es la reactivación en V? muy simple: se admite que nuestro país está atravesando una fuerte recesión y que la misma podría agravarse en los próximos 2, 3 o 4 meses pero, luego, surgirían fuerzas que cambiarían el signo de la coyuntura y se produciría una reactivación. No una reactivación estadística, que podría ocurrir en cualquier momento, sino una verdadera reactivación que permanecería y se convertiría en crecimiento. Y ¿cómo podría ocurrir tal cosa? Acá aparecen los adornos. Vamos a analizarlos uno por uno.
El primer adorno: el salario. Luego de caer fuertemente, se recuperaría por imperio de las paritarias y se convertiría en el primer motor de la economía. Pero, ¿puede ocurrir esto realmente? Los empresarios lograron la plena libertad de sus precios y los aumentaron fuertemente, no sólo para compensar el aumento de sus costos sino para recuperar o ganar márgenes, utilidad. ¿estarán dispuestos a sacrificarlos para permitir una recuperación real de los salarios? El adorno comienza a perder brillo. Luego, las empresas están soportando una fuerte caída en sus ventas, algunas de un 10% otras de un 20, otras aún más y otras no están vendiendo nada. Entonces, ¿de dónde saldrían los fondos para pagar los mayores salarios? El adorno no sólo pierde brillo, sino que se deshilacha. Por último, las empresas están comenzando un proceso de suspensiones y despidos y otras directamente cierran sus puertas. Entonces, no sólo no puede haber una recuperación del total de salarios pagados en la economía sino, más bien, una fuerte disminución. Así que, desapareció el primer adorno.
Vamos al segundo: la reactivación aparecerá por el sector externo, dicen, por el aumento de las exportaciones y la sustitución de importaciones. Es cierto que luego de la devaluación hubo un aumento en el tipo de cambio real, pero el gobierno ha decidido utilizar la cotización del dólar como ancla anti inflacionaria, aumentando el tipo de cambio nominal en un 2% mensual. Pero la inflación ya ha comido buena parte de esa devaluación y amenaza con hacerla desaparecer por completo, entonces, los exportadores comenzarán a retener sus saldos exportables y difícilmente habrá nuevos sectores exportando. A su vez, sólo muy pocos se verán tentados a sustituir importaciones y, por el contrario, se comenzará a sustituir producción nacional. Así que, del segundo adorno no queda nada.
Por último, el adorno estrella que va a justificar plenamente la reactivación en V: la inversión privada. Pero, ¿quién va a invertir en un mercado fuertemente deprimido? ¿quién absorberá la mayor producción resultante de esa inversión? El tercer adorno pierde brillo y comienza a deshilacharse.
Y la bala de plata: vendrán inversores extranjeros atraídos por los elogios del presidente que incluso los ha llamado héroes, pero, lamentablemente, ¿quién va a invertir en medio de una sociedad convulsionada con alta litigiosidad y posibilidades de perder la paz social? No ha quedado nada del tercer adorno.
Así que tenemos un buzón desnudo: el buzón de la reactivación en V. Quizás haya algunos que, aun así, quisieran comprarlo. Para ellos una advertencia, cuando vayan a abrir el buzón que compraron no encontrarán una reactivación en V sino una fuerte recesión que permanecerá hasta que nuestro presidente, el anarquista que privilegia a los capitalistas y su equipo, decidan cambiar de cuajo los fundamentos y el contenido de las políticas que nos han llevado a tal lamentable situación.
(*) Economista, Ex Secretario de Comercio. Referente Económico del Partido Principios y Valores
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