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La limitada demanda de créditos hacia los bancos, la decisión de la mayoría de las empresas de invertir con fondos propios y la escasez de fuentes de financiamiento demuestran que en este frente todavía no ha habido recuperación. Esta situación aparece como un tope para el crecimiento económico de los próximos años, especialmente en los sectores productivos, que en gran medida proyectan inversiones para 2005 y, en consecuencia, demandarán financiamiento.
Una reacción obvia frentea estas propuestas es el reclamo por las pérdidas que esto podría ocasionar al fisco. Pero el planteo se resuelve simplemente al considerar los efectos positivos que implicarían tales medidas: a cambio de lo que se deja de recaudar, se generan mayores inversiones, crecimiento de la productividad, creación de empleo, aumento de las ventas y del consumo y, en consecuencia, mayores ingresos fiscales provenientes de la actividad económica.
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