Nielsen por él mismo
(Sobre la novela del despido del ministro de Hacienda de Jorge Telerman, nada mejor que que la cuente el propio Guillermo Nielsen. Lo hizo en los programas de Nelson Castro [radio «Del Plata»], Luis Majul [«La Red»] y Ernesto Tenembaum [« Mitre»]. Aquí el compacto.)
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P.: Ni siquiera con Telerman...
G.N.: No, porque ya se había ido cuando volví al palco porque para poder atender salí del palco.
P.: Impresionante.
G.N.: Sí, sí es para historieta. Yo tuve una charla con el vocero Oscar Feito a la tarde que rumbeaba un poco para esto, pero los dos coincidimos en que estos temas hay que hablarlos directamente, ¿no? No son para usar intermediarios.
P.: De la oficina de Telerman sale que usted no aceptaba sentarse con la gente de la oposición para discutir el Presupuesto.
G.N.: Un poco el rol del ministro de Hacienda es poner los límites entre lo que se quiere hacer y lo que se puede hacer.
P.: ¿El Presupuesto que se discutía presentaba déficit?
G.N.: No, el déficit es básicamente un gran impulso a toda el área del Ministerio de Derechos Humanos, a los subsidios, a la pobreza, llamado Programa de la Ciudadanía Porteña. También la inversión pública del área del Ministerio de Obras Públicas. No era un tema de contratos. Hay sí problemas de manejo de los recursos humanos en la Ciudad que en algún momento tenemos que ponernos seriamente a trabajar sobre ese tema...
P.: ¿A qué se refiere?
G.N.: Al desorden, la desorganización de no contar con manuales, de no seguir procedimientos preestablecidos...
P.: ¿A usted lo cuestionan por ser un hombre ligado a Lavagna?
G.N.: Bueno, obviamente parte de los que me cuestionan lo hacen políticamente porque me ven como lavagnista, cuando yo, en realidad, tengo un perfil técnico.
P.: ¿Le había hecho Telerman algún tipo de reproche sobre el Presupuesto?
G.N.: No, porque el Presupuesto, en realidad, es el Presupuesto de él, no era mi Presupuesto.
P.: ¿Había cosas que no compartía?
G.N.: No compartía, pero las acompañaba. Por ejemplo, el gasto en el área de Derechos Humanos, que tiene un problema de subejecución. También las prioridades en obras públicas.
P.: ¿Entiende que era un Presupuesto electoralista?
G.N.: Bueno, tiene aspectos electoralistas, obviamente. Si usted ve como electoralista lo que es la inauguración de cosas. Pero creo se trata también de revertir una subinversión muy fuerte de los últimos años.
P.: ¿Si el Presupuesto hubiera estado enteramente bajo su responsabilidad o decisión, lo hubiera hecho sin déficit, con superávit fiscal?
G.N.: Lo hubiera hecho sin déficit sin duda.
P.: ¿Y por qué lo hizo con déficit?
G.N.: Porque el rol del ministro de Economía no es ser el dictador del Presupuesto, sino ayudar al poder político a ver qué es lo posible dentro de lo que el poder político desea.
P.: ¿Hay liderazgo en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires?
G.N.: Siendo benévolo uno podría decir que hay cierto tipo de liderazgo, pero bueno... Hay un liderazgo menos de trabajo y de gestión y más de mostrar cosas y de poner una camarita en el despacho, ese tipo de cosas. Mediático, pero bueno... ésa es mi opinión, yo no soy el dueño de la verdad.
P.: Usted debe de estar enojadísimo con Telerman, ¿no?
G.N.: No... la verdad, el enojo no sirve a esta altura...



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