30 de junio 2006 - 00:00

"No quiero ocupar un puesto para completar un cupo"

Sandra Yachelini
Sandra Yachelini
Aunque hay mujeres ejecutivas que le reportan, Sandra Yachelini lidera a un nutrido grupo de hombres. Es la gerente regional de la compañía tecnológica EDS, un cargo en el que imparte órdenes a más de 10 gerentes generales de países de Latinoamérica. Sus más de 13 horas diarias dedicadas al trabajo llevaron a su compañía a crecer en el último año casi 30% sólo en exportación de servicios de tecnología de la información. «La ley de software del país posibilitó una visión de largo plazo que nos hizo ganar en competitividad, con lo que todo el sector aumentará notablemente su facturación al vender servicios al exterior este año», explicó a este diario.

Yachelini destierra muchos mitos vinculados a mujeres que ocupan puestos gerenciales y se opone a cualquier intento de «cupos» para que el personal de las empresas se equilibre en cuanto a género. «Los puestos se ganan por el desempeño; si hubiera un imperativo para contratar mujeres, habría una discriminación hacia los hombres», dijo.

Periodista: Lleva casi 10 años en la compañía y fue subiendo de puestos vertiginosamente a la vez que crecía la empresa. ¿Qué responsabilidad tiene?

Sandra Yachelini: Lo que puedo decir es que hoy manejo Latinoamérica (excepto Brasil y México). Hay gerentes generales que me reportan en otros países, pero también mantuve bajo mi responsabilidad la gerencia argentina. Mi trabajo tiene aspectos vinculados a crear relaciones, coordinar temas operativos, financieros, recursos humanos, generar nuevos negocios y mantener a los clientes satisfechos. Actualmente, la empresa está bien posicionada en el mercado interno y tomando ventaja de la ley de software argentina con la que comenzamos a crecer fuerte en la exportación de servicios.

P.: ¿En qué benefició la ley de software a las empresas?

S.Y.: En EDS hacemos tercerización de centros de datos, operación de call center que ofrecen alto valor agregado, liquidación de sueldos y beneficios, administración de compras, finanzas y recursos humanos. Pero un área muy importante es el desarrollo de soft (programas de computación), su implementación y su mantenimiento en diferentes rubros. Con la ley, nosotros empezamos a analizar básicamente la exportación. La norma da un marco de largo plazo a la ventaja competitiva que tiene la Argentina y permite el desarrollo de nuevos negocios.

  • Importancia

    P.: A pesar de que muchas empresas participaron activamente de la ley, hubo algunas críticas en cuanto a la implementación.

    S.Y.: Gente que trabaja conmigo participó del armado de esa ley y seguramente su implementación va a ir mejorando. Lo importante es que el país demuestra un interés en el desarrollo de una industria con alto valor agregado. A través de este sector, hay otras empresas que también son exitosas en atraer de otros países compañías para que utilicen servicios prestados desde la Argentina. Hoy hay un buen momento para el país, porque en este sector genera mucho empleo, principalmente para jóvenes, y hay lugar para todos.

    P.: Usted tiene a su cargo gerentes generales de otros países, ¿hay alguna mujer entre ellos?

    S.Y.: No. Pero sí hay mujeres en puestos altos que me reportan, como la directora de exportación de servicios para Latinoamérica, la de tercerización de procesos de negocios. Tengo una abogada que trabaja muy cerca mío y también numerosas directoras de cuenta. En EDS Argentina somos 1.400 personas y más de 35% somos mujeres.

    P.: ¿Personalmente, tiene que ver en que haya contratación de mujeres?

    S.Y.: El mercado de tecnología de la información tiene mucha oferta femenina y, por lo general, con muy buenos desempeños. Todos los trabajos aquí se prestan para ser desarrollados por mujeres. Pero no creo que sea necesario tomar en cuenta esos indicadores, porque hay que colocar en cada puesto a las personas que mejor hagan el trabajo. Las mujeres fueron ganando espacio por competencias propias, no por fijar cantidad de puestos asignados.

    P.:
    Es decir que está en contra de una ley de cupos.

    S.Y.: Absolutamente. En las empresas americanas es bastante común que te pidan que incrementes el porcentaje de mujeres contratadas. Pongo siempre una objeción en ese punto. A mí no me gustaría ocupar un puesto porque hay que completar un cupo. Hay que ganarlo por el desempeño porque con una ley de cupos se termina haciendo una discriminación hacia el hombre. Nosotros no tenemos en la empresa ningún tipo de diferencia de género. Pagamos lo que corresponde de acuerdo con lo que paga el mercado, nada más. No pensamos en el género ni al establecer un salario ni una promoción. Hay áreas dentro de la empresa donde 80% o 90% del staff son mujeres, pero se da por una situación de hecho.

    P.: ¿Hay algo en lo que la haya condicionado ser mujer para desarrollar su cargo?

    S.Y.: La verdad es que los conflictos se me dieron más en lo personal. Al principio, me generó angustia haber tenido una hija y tener que dejarla tanto tiempo sola, porque trabajo un promedio de 13 horas por día y viajo 40% del tiempo. Eso era un tema que no podía manejar.

    P.: ¿Cómo hizo entonces? ¿Terapia?

    S.Y.: La terapia la descubrí un poco después, en realidad. Uno va aprendiendo mucho de modelos de otras mujeres que lo pudieron manejar, pero lo más importante es el soporte que te da también tu cónyuge. Compartir las responsabilidades y llegar a un acuerdo con él; tuve mucho apoyo en ese sentido. También se dan otros influenciadores que te pueden ayudar a que no se sienta culpa que son tu familia más cercana, como tus padres y hermanos. No deben hacerte ver lo que te perdés por no estar todo el día en tu casa. Pero, en definitiva, todo no se puede hacer; en algunas cosas serás mejor y, en otras, peor. Lo importante es llegar a un equilibrio, que puede no estar en el mismo lugar para todos. En mi caso, los inhibidores estuvieron siempre mucho más en mi cabeza que en el contexto.

    P.: Sin esa ambigüedad en el deseo de tener una familia y una carrera, ¿hubiera llegado todavía más lejos?

    S.Y.: Si no tuve más responsabilidades fue porque yo no quise, no porque no me lo haya propuesto. Cada uno sabe cómo puede vivir más contento. Yo siempre trabajé en corporaciones multinacionales donde se plantean muchos viajes y mudanzas. Esas no son decisiones personales, sino de familia. Yo prefería quedarme en la Argentina y crecer dentro de la empresa en la que estoy.

    P.: Con tantas horas de trabajo, ¿en qué momento se distrae?

    S.Y.: Trato de equilibrar todo un poco, manejo los horarios con flexibilidad para poder hacer actividad física, jugar golf. Me cuido porque, de lo contrario, mi carrera tampoco será demasiado larga. Me preocupa mucho el tema de salud, no tanto la estética.

    P.: ¿Es de los empresarios que usan el golf o las comidas para hacer negocios?


  • S.Y.: No. Juego al golf con mi marido y amigos porque es uno de los pocos momentos en los que podemos hablar y estar juntos. En cuanto a restoranes, me gusta salir a comer, pero no tengo un lugar de preferencia. Como mucha comida sana: verduras, pescado y también disfruto de las pastas. Cuando viajo, suelo probar las comidas típicas de los lugares y es por eso que también voy en Buenos Aires a restoranes étnicos o temáticos.

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar