17 de septiembre 2007 - 00:00

No se cree en un aterrizaje calmo en EE.UU.

París - «Asistimos a un crunch del crédito... y estamos muy lejos de un problema provocado por los hedge funds», manifestó Philippe de Nicolay, presidente del Consejo de Vigilancia de Rothschild et Cie. Gestion. Lo dijo luego de hacer el balance entre los importes administrados en el mundo a través de la gestión alternativa prudente (sólo para inversores experimentados) de u$s 1.750 billones, y las posiciones sobre los derivados de crédito, estimadas en u$s 285 mil millones.

Este banco, que intenta observar el futuro y actuar antes de que llegue, prevé las posibilidades de ganancias para concretarlas y las de pérdidas para evitarlas. «Los verdaderos hedge funds de cobertura, y no los especulativos, constituyen una de las mejores clases de activos de riesgo para los próximos 12 meses», subrayó De Nicolay. Algunos economistas apoyan la tesis de este banquero con respecto al desenlace de la economía norteamericana. Sin embargo, buena parte de los operadores cree que no será duro el aterrizaje y apuestan a una baja masiva de la tasa por parte de la Reserva Federal, lo que produce la caída del dólar.

Los mercados juzgan muy probable una baja de 50 puntos básicos en la próxima reunión de la Fed que se llevará a cabo mañana. Aunque el Société Générale no comentó sobre qué sucedería con las tasas, brindó su punto de vista a través del estratega en cambios Vincent Chaigneau, quien sostuvo que «la crisis del mercado monetario justifica un relajamiento. Las anticipaciones en la materia son excesivas y seguimos pensando que la economía absorberá el shock de la crisis financiera, como en 1998». Para este experto en divisas, la suba del euro no será duradera.

  • Liquidez

  • Los bancos centrales adoptarán distintas medidas de política monetaria para intentar detener el desarrollo de la crisis sobre el mercado interbancario. La Fed y el Banco Central Europeo inyectaron liquidez para que aflojen las tensiones, y el Banco de Inglaterra bajó los efectivos mínimos obligatorios de las entidades financieras. Sin embargo, esas medidas fracasaron para reducir las inquietudes del mercado.

    Los ministros de finanzas de los 27 países europeos, con la oposición del Reino Unido y Polonia, que bloquean el dossier, buscarán un acuerdo de principios para implementar una «guía de buenas prácticas», a efectos de compartir responsabilidades y costos en caso de quiebra de un gran banco presente en sus respectivos países.

    Ante el impacto de las turbulencias, en estas nuevas obligaciones de cooperación los británicos no quieren asumir la carga de una crisis que tiene su fuente fuera de su jurisdicción. Por su parte, los polacos temen una intromisión extranjera en la supervisión de su sistema financiero.

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