"Ojalá lo externo dure para una suave baja de retenciones"
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Más de un tercio de las empresas en Argentina ofrece beneficios para el retiro
«Si se exime
a algún
producto de
pagar IVA, el
beneficio se
lo llevarán los
comerciantes
y no los
sectores de
menos
recursos»,
aseguró
Oscar
Cetrángolo.
P.: ¿Sería conveniente que algunos productos queden exentos del IVA, como los de primera necesidad, de manera de volverlo menos regresivo?
O.C.: Es una discusión muy larga. Existen varios países que lo tienen pero es muy difícil de administrarlo. Queda bien decir qué hay que desgravar los productos de primera necesidad, pero el tema es cómo se hace. Mucha gente lo defiende, pero son opiniones simplistas. Además, si al desgravar alguno de estos productos se afecta sólo la última etapa entonces el impacto en el precio final es mínimo, y en general esa ventaja se la lleva el comerciante. Para que sea efectiva la reducción de 21% en el total, habría que poner tasa 0 que abarque toda la cadena de producción. Para que eso sea posible habría que habilitar a las empresas a que discriminen cuánta leche utilizan para sachet y cuánta para yogur, por ejemplo. Eso implica un costo en términos de evasión y de administración altísimo. No pareciera ser el camino más razonable.
P.: ¿Y qué se podría hacer?
O.C.: Habría que discutir la posibilidad de modificar desde el otro lado: poner una alícuota más alta a ciertos productos. Y para los bienes de primera necesidad se podría manejar con subsidios.
P.: ¿Y respecto a los impuestos directos?
O.C.: Son importantes porque mejoran la distribución del ingreso. A priori, el impacto distributivo de la tributación argentina es mucho más progresiva que antes. Y esto se da por las retenciones y por Ganancias.
P.: ¿Qué opina del aumentode las retenciones?
O.C.: Es una discusión complicada cuando uno se aleja de los polos simples en los que se señala que están bien o mal. Y la solución está por el medio. Hay que diferenciar los posibles casos, y en este punto la discusión está muy atrasada. Es decir, hay que analizar en qué medida se los cobra por un tipo de cambio especialmente alto; o por los elevados precios internacionales y, en este caso, diferenciar si estos son permanentes o resultado de una cuestión cíclica de corto plazo.
P.: ¿Cuál sería la respuesta para cada situación?
O.C.: Dependiendo de la apreciación que se haga, habrá quien diga que son buenas o no. Si se cree que es el primer caso, entonces responden a cuestiones macro, en donde existen para apropiarse de la renta. Pero si fueran los precios altos y permanentes, sería un cambio en la renta de la tierra. Entonces tendría que cobrarse un impuesto inmobiliario que corresponde a las provincias y aparecerían problemas de federalismo. Si es una cuestión cíclica de corto, entonces se tiene un fondo compensador y hay que ver qué se hace con esto. No diría que hay que eliminar las retenciones pero sí que es necesario tener en cuenta que no son permanentes. Cuándo y en qué medida se las pueda sacar responde a otras cuestiones. Ojalá la coyuntura internacional dure lo suficiente para poder hacer una salida suave.
P.: Con la presión tributaria en niveles récord, ¿existe algún país que nos supere en la región?
O.C.: Sin duda que está en niveles récord, en torno a 30%. A nivel regional la Argentina se ubica en segundo lugar, detrás de Brasil, que tiene cinco puntos más. Además se encuentra lejos del promedio de América latina, que en 2005 era de 17% y también de los países europeos de la OCDE, que hoy se ubica alrededor de 40%.
P.: ¿A qué se debe que sea tan alta en la Argentina?
O.C.: Tenemos un paradigma de intervención que tiene que ver más con el mundo europeo,que requiere mayor tributación. En la Argentina la desigualdad es muy alta, entonces la demanda de políticas públicas es elevada también. Después existe toda una discusión sobre la eficiencia del gasto, pero eso es otra cuestión.
P.: ¿Sería posible obtener recursos por otra vía de manera de reducir la presión impositiva?
O.C.: Lamentablemente no somos Chile ni Bolivia ni Ecuador donde los recursos naturales están en manos del Estado. Entonces cuando hay que echar mano a los beneficios de las exportaciones hay que hacerlo vía retenciones.
P.: Luego del período preeleccionario, ¿será posible volver a los niveles de resultado fiscal?
O.C.: El gasto preeleccionario es asistencial y no es tan grande. Hubo una sumatoria de cosas, como una recomposición de los ingresos del sector público. La situación no es grave en el corto plazo porque aparecieron nuevos recursos, como los generados por las retenciones y los de la seguridad social. La cuestión más importante es qué hacer para mejorar la eficiencia del gasto. Creo que habría que implementar políticas sectoriales, atendiendo las demandas de educación, salud, seguridad social e infraestructura. Lo bueno es que existe conciencia de que hay que mantener el equilibrio fiscal.
P.: ¿Qué se podría hacer para que tome forma la ley la coparticipación federal?
O.C.: La discusión debería ser también sectorial. No trataría de establecer qué provincia tiene que recibir más o menos porque como tienen que estar todas de acuerdo, no se llegaría a un consenso. Y además habría que devolver al gobierno central el papel de distribuidor, como para que se reorganice un federalismo más responsable.
P.: Pero la falta de una ley de coparticipación federal hace que la distribución sea arbitraria...
O.C.: No respecto a lo que está pautado y se transfiere automáticamente bajo el concepto de coparticipación. Como la Nación se queda con las retenciones entonces tiene más margen para el uso discrecional.
Entrevista de María Iglesia




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