La cláusula gatillo dinamitó las paritarias

Opiniones

La negociación colectiva tiene una utilidad fundamental para los empleadores: otorgar previsibilidad. Desde ya que, además, esta negociación tiene otras ventajas en atención al lugar desde dónde la estemos evaluando pero, para los empleadores, es fundamental tener un grado de certeza que les permita conocer cómo serán los costos que tendrán que asumir para desarrollar su actividad. Pues bien, iniciada la ronda de paritarias del año 2019 se advierte que, finalmente, se encuentra instalada la idea de incorporar una cláusula por la cual las partes se obligan a revisar el acuerdo salarial antes de su finalización.

Poco importan las disquisiciones jurídicas sobre la automaticidad de la cláusula, la vieja cláusula “gatillo” fuertemente impulsada por el Gobierno en la ronda paritaria del 2017 y rechazada por la generalidad de los gremios, o la denominada cláusula de “revisión” que se aplicó masivamente en la ronda del 2018, lo cierto es que más allá de las delicadezas que puedan surgir en orden a la exigibilidad de los términos utilizados en cada convenio colectivo se nos ha instalado una concepción muy nociva que atenta contra la lógica y utilidad misma de la negociación colectiva para los empleadores .

Esta concepción, que lamentablemente se ha instalado en todas las mesas de negociación, nos dice que ningún acuerdo salarial está cerrado, que todo puede ser revisado. La consecuencia inmediata es que la nueva ronda salarial de este año empieza por el reclamo de los gremios en revisar y corregir el acuerdo anterior. No es grave ni alarmante que los sindicatos reclamen mejoras salariales y que estas estén apoyadas en la inflación futura, el problema es que esta nueva negociación empieza con una “deuda” anterior para luego, empezar a tratar de arribar a un número que, además, sabemos que será objeto de una nueva “deuda”.

Luego, está claro que el objetivo principal es preservar la negociación colectiva y que, para ello, esta negociación tiene que resultar útil para ambas partes, razonamiento que nos conduce al inicio de estas líneas. Sin previsibilidad no hay utilidad ni incentivo para que los empleadores negocien colectivamente. A nuestro entender no existe ningún fundamento para sostener que las negociaciones paritarias sean responsables de los procesos inflacionarios en la Argentina pero ello no quiere decir que no puedan convertirse en un cómplice que ayude a brindar las condiciones para que ello ocurra. Es imperioso volver a brindar certeza a los acuerdos alcanzados y reconstruir la mesa de negociación que fueron dinamitadas por la cláusula gatillo.

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