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13 de abril 2022 - 18:50

"El Frente soy yo" - Diario del narcisista "Nac&Pop"

No es solo el escenario internacional el que le patea en contra al programa económico, los peores riesgos están vinculados a la profundización de los desencuentros explícitos del FdT, que generan incertidumbre y sensación de imprevisibilidad.

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¿A qué parte del FdT le puede gustar un programa en que el tipo de cambio real se actualice y discontinúe como ancla antiinflacionaria-aunque sepamos que un tipo de cambio fijo es un dislate-, o que suban las tarifas-aun por debajo de la inflación-, o que se acomoden los precios de los combustibles-aunque haya explotado el barril en el mundo-, o que suban algo las tasas de interés-como en todo el mundo-?

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Si en el FdT alguien tiene un programa integral de crecimiento del PBI, del salario y del empleo, con desaceleración de la tasa de inflación y un shock redistributivo sin consecuencias nefastas, debería darlo a conocer. Así quienes votaron a Alberto Fernández le podrían exigir que lo aplique. Entones si, despidan a Martin Guzmán que vino a defender los intereses de JPMorgan. Todo finaliza en simple queja y crítica destructiva desde la tribuna, aproximándose cada vez más a la sátira de los libertarios y la utopía trotskista.

¡Macanas que el debate interno le hace bien a la coalición oficialista! Es como si se dijera que a los niños les hace bien ver a sus padres tirándose platos por la cabeza. ¡Qué perspectiva menesterosa!

Más bien parece un teatro de revista en que las vedettes se disputan la disposición de sus nombres en la marquesina, dejando de lado que la mitad del público se fue a ver otro sainete en octubre 2021. Ahora es peor, el ciudadano de a pie está migrando hacia las salas que proyectan películas de Frankenstein y Drácula.

La ciudadanía expresa: “si el liderazgo oficialista no se pone de acuerdo, ¿Cómo va a sacar adelante el país, y de qué manera piensa cambiar la situación de la clase media y los sectores populares? -Lo cual es sentido común puro-.

Sin querer, están reeditando aquella burguesía política que le gritaban: “que se vayan todos”. Mientras discuten por ver quién trepa más alto. Lucen como los gerentes de las corporaciones, que le serruchan el piso a un ministro. Es el pueblo el que asume todos los riesgos, porque la situación de muchos dirigentes es completamente distinta que la de los votantes que les hicieron ganar. Es paradójico que los políticos militantes, están siendo funcionales a “la anti política”.

Un llamado a la sensatez

Si bien no existe la neutralidad efectiva, la posición política no debe impedir el examen objetivo. La imposible imparcialidad y la objetividad no son mutuamente excluyentes. -¿Podrán serenarse y pensar?- Este es un momento que requiere toda la objetividad posible, la cual no excluye el apego y la pasión que tenemos por la Argentina y nuestro pueblo.

Recuerde, venimos de transitar el mayor saqueo de la historia argentina, a manos de un grupúsculo de tramposos incansables, que no cejan en sus intentos destituyentes desde que se marcharon expulsados por los votos de sus damnificados.

Es cierto que el Gobierno no ha levantado un vergel, no conforma; pero el trabajo que se hizo después de la tragedia macrista, en medio de la pandemia y ahora mismo en medio de la guerra, no puede ser ignorado.

Acuerdo Pour la galerie

El acuerdo con el FMI es el programa menos austero de la historia, a pesar del desastre que firmó Macri, habiéndosele concedido a la Argentina solo un ajuste de 0.5% del PBI en 2022. Tranquilos, el Gobierno aún no ha hecho nada para bajar el déficit fiscal primario. Por el momento, la política fiscal sigue siendo expansiva.

El crecimiento monetario 2022 será en principio mayor al del programa del acuerdo, resultando seguramente del orden de 65%, en lugar de 44.7% sugerido en el programa del acuerdo y del 48% de 2021. La expansión de los agregados monetarios en 2022 crecerá por encima del crecimiento de la base dado el aumento del multiplicador, que va a producirse por la baja de los encajes bancarios sugerida en el programa. Este enérgico crecimiento de los agregados monetarios es incompatible con la estimación de la inflación que sugiere el acuerdo. ¿Hay que decirlo...? -¿Cuál es la parte de “vamos viendo” que no se entendió?

Si consumáramos las cifras del acuerdo, la colocación de deuda neta en el mercado sería del orden de 2.4% del PBI. De ese total, alrededor de 80% sería deuda que se va a ir renovando, hasta que un día se tome la decision postergada por Sturzenegger en Mayo de 2017-cuando antes de tomar más del doble de la deuda que siguieron tomando, ya tenía dos bases monetarias-. No está mejor, pero esta igual que cuando se la dejaron picando a Fernández para que haga un plan Bonex.

Acuerdo, dólares, actividad y empleo

El cronograma de desembolsos del FMI en 2022 requiere que el BCRA compre en el mercado cambiario oficial alrededor de u$s 3.000 millones. Hasta ahora 2022 no resulta demasiado propicio, pese a la liquidación récord de u$s 7.700 millones, alrededor de 20% más que en el mismo periodo del año pasado. El BCRA no compró dólares en el mercado oficial en el primer trimestre 2022. La recuperación de reservas netas se puede complicar, si el Gobierno termina recibiendo menos desembolsos de otros organismos internacionales, “si hacen olas”.

Lo cierto es que el acuerdo con el FMI trajo alivio y pax cambiaria, ante la expectativa de una relajación del repertorio de vencimientos de la herencia de la deuda macrista, observándose una caída de la cotización de todos los dólares no oficiales, que se descomprimieron casi 20%. En este contexto se produjo un aumento del empleo de 9.5% y la desocupación cayó a 6.8% (como la había dejado Cristina Fernández). Se expandió la creación de puestos de trabajo en el sector informal, 12% corresponde a nuevos empleos en el sector privado. Mejoró la posición de reservas acumulando u$s 3.500 millones en 2022, corrigió al alza el nivel de actividad económica también, a pesar del tropezón de enero. Se estima un PBI del primer trimestre 2022 de 6% arriba del mismo trimestre de 2021 y 1% arriba del cuarto trimestre 2021. En el piso 2022 crece 4% del PBI, con la misma inflación que Macri cayó (-2.1%). El superávit comercial 2022 se estima podría repetir 2021, unos u$s 15.000 millones en 2022.

La prudencia es la madre de la ciencia

En resumen, acordamos convenientemente con los acreedores privados. Con el FMI tenemos el plan con menos condicionalidades de la historia argentina. Todo estaba listo para mejorar los ingresos de la población, pero aunque sigue firme este propósito, el programa económico tiene ahora nuevos condicionantes: Contexto adverso para el crecimiento y la inflación por fuertes restricciones energéticas, aumento de precios de las commodities y una tasa de interés más alta a nivel mundial. Pero no es solo el escenario internacional el que patea en contra, los peores riesgos están vinculados a la profundización de los desencuentros explícitos del FDT, que generan incertidumbre y sensación de imprevisibilidad.

Si esto fermenta, no existe probabilidad cero de una espiralización de la inflación, donde el riesgo de transmutar nuevos aumentos de precios es alto, y difícilmente el Gobierno podría mantener el actual moderado esquema de micro devaluaciones. En ese escenario iríamos acompañados por un contexto recesivo, que nos trasladaría fatalmente a una crisis de dimensiones imprevisibles. Posiblemente un “no economista”, alguien “no político” lo ignore, pero es imposible que el FDT no esté viendo regresar al monstruo. Entonces, ¿Por qué empujan?

El programa vigente no incluye reformas estructurales, ni los demenciales ajustes del gasto del fracasado macrismo. El escenario se presenta entre intermedio y agónico, ya que habrá más restricciones, hay tensión social hoy-se puede complicar dijo el secretario de Comercio-¿Perdón?

Si el programa no convenció al mercado debe ser sobriamente piadoso para el pueblo. Hoy la artroscopia de rodilla permite moverse, pero no es que mañana jugas el clásico de los clásicos. Aunque si la política juega de prepo y no permite una reversión de las expectativas, el jugador se va a romper de nuevo en un santiamén.

Con más inflación, habría menos actividad y más incertidumbre, la confrontación interna del FDT a ciencia cierta no resolvería, sino afianzaría la profundización de la indigna situación económico-social que comenzó en 2015.

Si el ascenso al ringside desde abajo de la lona es poco, sepan que lo próximo pueden ser políticas Hooverianas. Macri, el destructor disciplinado y obsecuente se lo prometió a Vargas Llosa. Y lamentablemente, después de otro fracaso del neoliberalismo, estaría regresando de nuevo el ciclo neoliberal, de la mano de un frente nacional y popular, egoísta irracional.

Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

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