Problema en conurbano: el empleo ya no es lo que era en el pasado
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Aun con dificultades, todavía se puede afirmar que en los últimos trimestres la tasa de actividad cayó tanto en el interior urbano como en GBA, y que el empleo crece a en GBA a una tasa que es la mitad de lo que crece en el interior. ¿Qué explica este comportamiento de la tasa de actividad, virtualmente estancada o con pequeños cambios en los últimos 5 años frente al ascenso observado en las dos décadas previas, y por qué crece menos el empleo en GBA? La experiencia indica que cuando aumentan los ingresos familiares, el mayor ingreso del hogar reduce el incentivo para que otros familiares (cónyuge, hijos) que no están trabajando, salgan a buscar empleo. Este «efecto ingreso» se asocia entonces negativamente con la probabilidad de entrar al mercado (del mismo modo que una caída de esos ingresos -por ejemplo, en una recesión cuando sube el desempleo y caen los salarios reales- tiene el efecto contrario).
¿Qué factores están detrás de la baja en la tasa de actividad? Por un lado, cuestiones cíclicas -el mayor empleo y el aumento de los salarios reales-, y por otro lado decisiones de política económica que aumentaron las transferencias a las familias. Entre estas últimas, los programas de empleo parecen haber jugado un papel importante en estos años para limitar la participación laboral, y más recientemente entraron a jugar en el mismo sentido la moratoria previsional (poco más de 1,4 millón de nuevos pensionados) y los aumentos de jubilaciones. Para el futuro hay que tener en cuenta que un cambio en el ciclo (menos crecimiento, más inflación) pueden tener un efecto inverso al que hemos observado. Del mismo modo, una disminución de las transferencias a los hogares podría impulsar aumentos en la tasa de actividad.
Por otro lado, ¿por qué el empleo está creciendo menos, en particular en GBA? Hay varios factores. En primer lugar cada vez hay menos oferta «calificada», respecto de lo que las empresas buscan en el mercado. O sea que es más difícil cubrir puestos con la oferta disponible de desocupados. En segundo lugar (en parte por lo anterior, pero también por el impulso oficial, y por las reformas regulatorias que aumentan costos), el precio del trabajo está creciendo más rápido que el costo del capital, y es probable que esta tendencia no cambie. Para actividades como las de Comercio y Servicios, un aumento del costo real del trabajo pega más fuertemente en las áreas intensivas en esas actividades (GBA es más intensiva que el resto del interior urbano en estos sectores).
Finalmente, los cambios en la demanda sectorial (menos crecimiento desde mediados de 2006 en la industria y la construcción, frente a las actividades primarias, en parte compensado por la recuperación de servicios financieros), completan el cuadro por el cual el empleo se expande menos en la región metropolitana. El problema es que esta región está concentrando un alto número de desempleados. El gráfico muestra que actualmente entre 46 y 48% de los desocupados (según la definición que se elija), están en GBA.
Obsérvese que este fuerte aumento de la proporción de desocupados en GBA se da a pesar que la tasa de actividad esté 2 puntos por debajo de su máximo histórico, y el bajo crecimiento poblacional del área. Es necesario introducir más cautela en las políticas públicas, a riesgo de generar un escenario en el que un cambio de la evolución cíclica potencie el deterioro relativo de la región metropolitana de Buenos Aires.




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