Metodologías ágiles: un nuevo enfoque en la gestión de proyectos empresariales

Opiniones

Para poder responder a los requisitos de los clientes las empresas pueden implementar metodologías tradicionales y metodologías ágiles.

¿Cuál es el alboroto alrededor de las metodologías ágiles? ¿Son una moda o son el resultado del aprendizaje que por años deja la Gestión de Proyectos?

“Lo único constante es el cambio” dijo el filósofo Heráclito en el año 500 AC; lo que no sabía cuando lo dijo, es que el cambio tendría la velocidad que tiene en la actualidad. La adaptación y la transformación pasan a ser factores determinantes en el éxito o fracaso en las organizaciones, empresas y proyectos.

Para poder responder a los requisitos de los clientes las empresas pueden implementar infinidad de metodologías de gestión de proyectos o desarrollo de productos, las cuales pueden clasificarse en metodologías tradicionales y metodologías ágiles. En las metodologías tradicionales es fundamental la planificación al inicio del proyecto, ya que determina la dirección a seguir a lo largo del mismo, sin importar si las necesidades de los clientes se modifican durante la ejecución o si las mismas no fueron interpretadas adecuadamente. Lo importante es cumplir con la planificación y documentar todo el proceso al detalle. Este estilo de gestión funcionó durante mucho tiempo, especialmente cuando los requisitos de los clientes eran bastante estáticos, pero dada la velocidad del cambio, fue imperativo contar con metodologías que generen un desarrollo incremental, cooperativo, sencillo y adaptativo.

La agilidad surge como respuesta a esa necesidad de los negocios de adecuarse a los cambios propios y de sus clientes, de resolver el desafío de entregar valor de forma temprana, de adecuarse a la transformación tecnológica, de buscar la eficiencia de los procesos y la motivación de los equipos, con el fin de garantizar la rentabilidad del negocio, la satisfacción del cliente y ser competitivos.

¿Cómo lo hacen? Las metodologías ágiles fortalecen la gestión de proyectos potenciando sus aspectos más fuertes y actualizando sus aspectos más rígidos: en primer lugar trabajan con una planificación flexible y adaptada; en lugar de tratar de planificar al detalle las tareas integrantes del equipo de trabajo al inicio del proyecto, la planificación se hace en base a iteraciones durante éste. Su implementación se adecúa a la naturaleza del proyecto y no al revés: el tipo y objetivo son lo más importante y no la rigidez de una metodología estándar.

En cuanto al valor, se construye y se entrega en cada etapa del proyecto: esto permite disminuir la incertidumbre, identificar diferencias y validar el agregado de valor de los resultados a tiempo (equivocarse rápido y barato). También se centran en la importancia de los equipos de trabajo: organización y comunicación clara y transversal para todos los participantes, ya sean internos o externos. La participación del cliente en los equipos de trabajo asegura que su voz se escuche. Permiten tener un seguimiento detallado de cada etapa de un proyecto, tanto a nivel personal como grupal y priorizar las actividades de acuerdo con los objetivos perseguidos. Y fundamentalmente el éxito es la percepción de calidad: el cliente es quien valida que el resultado sea el que requiere.

La realidad corporativa está inmersa en este proceso de transformación en la concepción de la gestión de proyectos empresariales. Trabajamos en entornos cambiantes en los que la flexibilidad y la adaptabilidad se convierten en ingredientes imprescindibles para el desempeño diario. Todo esto repercute de manera directa en los perfiles profesionales que serán y que ya están siendo más demandados.

Esto constituye un nuevo reto y objetivo docente: formar a nuestros alumnos en dinámicas de trabajo flexibles y ágiles que les brinden las herramientas adecuadas para poder adaptarse a las inciertas necesidades del mundo empresarial futuro.

La respuesta a los interrogantes planteado al inicio del artículo queda a discreción de cada lector. No obstante, queda claro que las metodologías ágiles presentan una fuerte alternativa a la adaptación y flexibilidad que requieren las organizaciones y los negocios para presentar resultados que cumplan con las expectativas propias y de sus clientes.

Docente de la de Licenciatura Administración de Empresas UADE

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