20 de agosto 2007 - 00:00

¿Qué acciones pueden resurgir de derrumbe?

Ben Bernanke
Ben Bernanke
El término «subprime», una definición que los comunes mortales desconocíamos hasta hace pocas semanas, ya nos está saliendo de las orejas, y todos se han vuelto especialistas sobre el tema. Lo que no se menciona suficientemente es la responsabilidad de los actores del sistema financiero. No se nombra la ignorancia de los inversores que han caído en la trampa -las cajas de jubilación, los bancos y los «hedge funds»-, todos supuestamente profesionales del sector.

La torta por repartir -las comisiones- en el gran negocio de las hipotecas era enorme. El agente inmobiliario hacía la introducción de su cliente a una firma especializada en hipotecas; ésta juntaba un número de operaciones y se las ofrecía a un banco de inversión, que a su vez hacía «paquetes» de distintos tipos que ofrecía al consumidor final. Los volúmenes y la cantidad de las transacciones tuvieron por consecuencia que se descuidara completamente el factor riesgo y se amplificara el lucro, suficiente para pagarles abundantemente a todos los intermediarios.

  • Responsabilidad

  • Pero tampoco se habla suficientemente de la responsabilidad de los bancos centrales (en particular, la Fed) que, con su política de las tasas bajas, ha desencadenado este enorme remolino, a la base del cual hay una política del crédito fácil, demasiada liquidez y la avaricia de siempre. Pasar de 1% a 5,25% en pocos años le quitó la alfombra debajo de la gran parte de los 5 millones de nuevos dueños de casas en EE.UU. Se calcula que al menos 3 millones de éstos volverán a alquilar dentro de un plazo corto. ¿Qué va a pasar ahora? Los bancos centrales han vuelto a abrir la llave de la canilla del dinero, bajo el aplauso de todos, siendo la alternativa asistir a la aniquilación del sistema financiero.

    En las condiciones actuales, la actitud de la Fed no permite mucho más que un suspiro de alivio temporáneo. Para traer de vuelta la calma deseada, Bernanke tendrá que seguir bajando las tasas, de hecho, dándole nueva vida a la burbuja crediticia que acaba de estallar. La gravedad de la situación no deja otras alternativas para imaginar. Con esta actuación los bancos centrales no resuelven nada y sólo le ponen un parche más a la economía, así como lo hicieron en todas las crisis recientes. El estallido final se va a postergar, y así, una vez más estamos a salvo.

    Además -al contrario de 1998-, el crecimiento mundial es fuerte, los chinos no van a dejar de querer comprar su primer coche o renunciar al nuevo celular. La tasa prevista del crecimiento norteamericano ha sido revisada de 2,2% a 1,5%; con esto la tasa mundial de crecimiento pasaría de 5% a 4,8%, o sea, quedaría casi invariada. Los mercados tomarán tiempo para volver a ganar confianza, lo harán poco a poco y se observarán cuidadosamente los resultados de las empresas en setiembre-octubre. Mientras tanto, es probable que los «hedge funds» o fondos de cobertura en dificultad sigan bajo el lema: «Cuando no sabés qué vender, vendé lo que puedas».

  • Tapar huecos

    En otras palabras, seguirán deshaciéndose de excelentes inversiones bajo la única condición de que sean líquidas y les permitan recuperar la liquidez necesaria para tapar otros huecos. Esta fase de crisis pasará en una cuestión de meses. La alta volatilidad actual facilita el trabajo de observar cuáles acciones cierran regularmente mejor de los índices relativos.

    Para entendernos: una acción que baja de 1% cuando el índice baja de 2% y sube de 1% cuando el índice suba de 0,8% es de favorecer, porque tiene una buena «relative strength» (fuerza relativa, o FR). En fases como la actual no sorprende que la mayor parte de los títulos del sector alimentario y de bebidas ( Procter & Gamble, Pepsi, Coca-Cola) tenga una FR positiva. Lo mismo pasa para acciones de empresas activas en servicios petroleros (Schlumberger) y, más sorprendentemente, hay muchos títulos del sector tecnológico (Cisco, Intel, Google) con FR positiva. ¿Qué significa esto concretamente? Quien tenga la cartera cargada de acciones tendría que fijarse en la FR de sus posiciones e ir tratando de mejorar la calidad dentro del portafolio.

    Quienes tienen la suerte de ser líquidos pueden darse el lujo de poder poner límites de compra para ir construyéndose una nueva cartera. Invertiría tomando en cuenta los grandes temas de nuestra era: el precio de la energía y de los commodities seguirá subiendo -las acciones de empresas petrolíferas fueron literalmente liquidadas y son baratísimas-. Lo mismo se podría decir de los títulos de grandes mineras, como la Xstrata, Río Tinto y BHP.

  • Boom informático

    El sector informático está viviendo un nuevo boom que no va a ser cíclico como el anterior. La FR de las grandes empresas del sector lo justifican. Todas las acciones del sector de las energías alternativas (Vestas de Dinamarca, Solarworld y Sunways de Alemania y muchas más) fueron castigadas violentamente; otro rubro para seguir es el dictado por la futura prevista escasez de agua. General Electric es la empresa preferida. Tras muchos años sin movimientos relevantes, su acción se ha destacado por mantenerse muy firme en estas semanas. Representa una inversión en todo lo que tiene futuro: energía, clima, agua, medicina, motores económicos para la aviación, centrales nucleares para mencionar unas de las muchas actividades de la empresa.

    El otro grande tema es «alimentación contra energía». Esto es, la necesaria reevaluación de los productos agrícolas en un mundo que los considera no sólo como alimentos, sino como combustibles. En el sector atrae mucho Bunge, una empresa integrada que hace todo -del cultivo a la producción de fertilizantes, trading y producción/venta de productos terminados-. Un buen sustitutivo para quienes no tengan la suerte de ser dueños de tierra agrícola. Para éstos, la crisis pasará inadvertida, sus tierras se valorizarán más y la ausencia de precios publicados les permite ahorrarse nervios y uñas.
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