Salir del abismo lleva su tiempo
-
Cómo fue el plan agropecuario de la dictadura y qué impacto tuvo
-
El "efecto embudo": por qué más deuda multilateral complica la baja del riesgo país
(5) restablecer los vínculos con el mundo,
(6) ejecutar sólo las reformas estructurales imprescindibles para superar la crisis y definir la agenda para las futuras reformas.
Vale señalar las acciones de gobierno del plan que el Ministerio de Economía puso en marcha en esos momentos:
Política cambiaria y monetaria:
Se abandonó el régimen de convertibilidad de nuestra moneda respecto del dólar, adoptando el peso como moneda inconvertible. Se estableció la flotación cambiaria y se restablecieron las funciones del Banco Central.
Política fiscal:
Se implementaron las retenciones a las exportaciones;se corrigieron las filtraciones al impuesto a los débitos bancarios; se eliminó el ajuste por inflación en el Impuesto a las Ganancias; se redujo la alícuota del IVA a los granos ( impidiendo que se devolvieran impuestos a los exportadores que no se habían recaudado); se cortaron franquicias regionales otorgadas para mejorar el tipo de cambio, que perforaban la recaudación, pero que después de la devaluación carecían de sentido; se le aumentó el aporte al PAMI, que terminó con sus déficits crónicos. Por el lado del gasto, se estableció el sistema de partidas presupuestarias nominales, eliminando los métodos indexatorios que producen aumentos automáticos, restándoles poder de decisión a los administradores. Los nuevos tributos más los existentes comenzaron a crecer, primero al ritmo del nuevo sistema de precios y de la economía después, y al relacionarse con gastos que aumentan en menor proporción explican los excelentes resultados fiscales.
Financiamiento del Estado:
Durante esos cien días la recaudación impositiva estaba en caída libre. Para mantener el funcionamiento mínimo del Estado y aventar los peligros de la hiperinflación que hubiese llevado al país al caos, se aplicó un conjunto de medidas que limitaban el gasto, a punto tal de que en medio de la crisis se logró bajar el importe nominal en un veinte por ciento.
Como a pesar del esfuerzo, sin precedentes, era necesario afrontar pagos inevitables como salarios, jubilaciones, planes sociales etc., se apeló al uso de un instrumento existente como eran las LECOP, aumentando su emisión hasta tres mil quinientos millones, que se utilizaron principalmente para pagar deudas y a los agentes públicos en las provincias. En todo ese período, el Tesoro sólo recibió setecientos millones del Banco Central en concepto de adelantos y de distribución de ganancias.
Deuda pública:
Se limitó el pago a los vencimientos no renovables de los organismos internacionales.
Servicios públicos privatizados:
Se congelaron las tarifas por seis meses y se convocó a la renegociación de todos los contratos.
Este cúmulo de medidas, entre otras, fueron puestas en marcha, pagando, todos los funcionarios intervinientes, costos políticos tremendos, no exentos de agravios y descalificaciones personales. Muchas de ellas afectaban intereses sectoriales y en el momento de ponerlas en práctica provocaron una gran convulsión, airadas protestas y fuertes críticas.
Cuatro años después, durante los cuales hubo distintas administraciones económicas y un nuevo presidente elegido por el voto popular, la mayoría de estas decisiones fueron convalidadas y algunas hasta fueron implementadas con mayor dureza.
Sobre esos cimientos el nuevo gobierno impulsó lógicas correcciones al plan original; tomó resoluciones trascendentes, como el arreglo de la deuda pública con una quita que marca un hito histórico; canceló los pasivos con el FMI, recuperando el poder de decisión nacional y recreando el rol del Estado como el instrumento de nivelación de las desigualdades sociales, y ha obtenido importantes logros en la generación de empleos.




Dejá tu comentario