El 1 de Mayo de 2020 no será igual a otros para los trabajadores y trabajadoras en nuestro país, ni tampoco para quienes se reconocen como tales en la mayor parte de los países del mundo, con todas las diferencias y las muchas similitudes.
Trabajadores de la Salud: "Aún no hemos llegado a las etapas más difíciles"
En los hospitales y centros de salud se advierte una tensa calma, mientras se reorganizan turnos, horarios, lugares, modos de entrar y salir.
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Los edificios de la salud estarán en mejores o peores condiciones, pero el mayor déficit continúa siendo el de lxs trabajadorxs.
En el medio de esta pandemia, ser trabajador o trabajadora en Argentina hoy es estar particularmente afectado por el cierre de comercios, pequeñas y medianas empresas, haber perdido los diferentes modos de procurarse el sustento en un universo de altísimos niveles de precarización y ausencia de derechos, padecer suspensiones y rebajas de salarios, con la angustia por la supervivencia diaria, ahora y en los días que vendrán.
A lxs trabajadorxs de la salud este 1 de Mayo nos encuentra particularmente atravesadxs por una situación que no habíamos previsto, en un momento en que, además, aún no hemos llegado a las etapas más difíciles. En los hospitales y centros de salud se advierte una tensa calma, mientras se reorganizan turnos, horarios, lugares, modos de entrar y salir, el aprendizaje de mecanismos para vestirse con la protección adecuada y luego desvestirse adecuadamente, así como de luchar con los propios miedos y los de los compañeros y compañeras de trabajo.
Como nunca antes, estamos ante el desafío de enfrentar nuestros propios límites y reconocer que aquello que habíamos naturalizado de los lugares donde desempeñamos nuestras profesiones suma obstáculos y riesgos propios, con los que también tenemos que lidiar a diario.
Trabajamos en un sistema, el de la salud pública, jaqueado desde hace muchos años por la falta de inversión y de recursos. Venimos con reclamos históricos que los sucesivos gobiernos desoyen u oyen a medias. En el mejor de los casos, se esgrimen buenos discursos con los que coincidimos, pero que no se llevan a la práctica ni se materializan como debieran. En el peor de los casos, ni siquiera los discursos ocultan la degradación a bien de mercado a la que se intenta someter los derechos de la población y los de los trabajadores y trabajadoras.
En este punto, a esta altura de la curva del Covid-19, con estos números y estas circunstancias señaladas a diario en los informes sanitarios, los reclamos por los insumos específicos aun no tienen todas las respuestas. Entre tanto, se van construyendo, con enorme esfuerzo, los dispositivos de monitoreo y atención en los establecimientos sanitarios. Y los edificios estarán en mejores o peores condiciones, pero el mayor déficit continúa siendo el de lxs trabajadorxs: insuficientes en número, percibiendo salarios no adecuados, empujadxs al pluriempleo, en riesgo y arriesgándose.
Sin embargo, a pesar de todo lo que nos ocurre y de lo incierto de cómo nos irá al enfrentar la pandemia, la gran mayoría de lxs trabajadorxs de la salud seguimos encontrándole a nuestra tarea un sentido y seguimos intentando poner lo mejor de nosotrxs en cada acción que llevamos adelante. Adquirimos en este tiempo una visibilidad que no teníamos y encontramos un reconocimiento que no parecía estar tan claro. Finalmente, el hospital público y el centro de salud del barrio cobran notoriedad, porque serán los lugares donde serán atendidxs todxs, no importa en qué barrio vivan, de qué trabajen o donde hayan nacido.
Esta página, este capítulo, recién se empieza a escribir y no sabemos cómo será su desarrollo y mucho menos su desenlace, ni cuántxs quedarán en el camino.
A quienes ejercemos nuestras profesiones en la salud pública con la conciencia de formar parte de la clase trabajadora, cada 1 de mayo nos revive la memoria de todas las luchas a lo largo de muchos años de historia por conquistar derechos y más organización gremial. En el medio de la pandemia esas luchas continúan siendo imprescindibles y la voz de lxs trabajadorxs no puede ni debe ser acallada en sus reclamos por un mundo más justo, menos desigual, con más y mejor salud al alcance de todxs.
(*) Presidenta de CICOP (Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la Provincia de Buenos Aires)



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