19 de septiembre 2005 - 00:00

Serio: cómo subas salariales ponen en riesgo competitividad

Los aumentos salariales multifacéticos que se registran diariamente construyen un nuevo costo de los bienes y servicios que restan competitividad, y pueden afectar a la industria nacional y al desarrollo del mercado local y las exportaciones. En términos reales, si promediamos los aumentos otorgados y sus efectos, la recuperación del poder de compra es equivalente a la inflación y, en muchos casos, llega a superarla en más de un treinta por ciento (30%).

En efecto, el Estado mantiene hasta hoy su intervención en los ingresos por decreto, aún resta adecuar los $ 100 del Decreto 2005/04 y pasarlos de su condición de no remunerativos a remunerativos. Eso provoca un mayor costo originado en el «grossing up» que lo incrementa en $ 20 y en la eventual adecuación de ese monto a lo que se pretenda por el reclamo sindical en las escalas de los convenios colectivos, que ya se ha incorporado en algunos convenios de actividad (Sanidad FATSA, Empleados de Comercio FEC).

Además el Salario Mínimo Vital y Móvil se triplicó, y hoy está provisoriamente instalado en $ 630 y pasaría después de las elecciones a un monto superior a $ 700. El promedio ya supera los $ 1.000 en la economía formal.

• Sobre la inflación

Los incrementos experimentados en los convenios colectivos ya superan la inflación desde la caída de la convertibilidad, y en dólares, el mismo o superior valor que en la convertibilidad anterior a 2002. En algunos convenios de capital intensivo, los ajustes de la escala más la incidencia en los adicionales, y su impacto en la estructura convencional importan un ajuste mínimo que es superior a la inflación transcurrida desde la caída de la convertibilidad y que representa más de 60% y en otros llega hasta un tope superior-meses. a 200% en sólo 30 Frente a estos cambios, se formulan comparaciones con países de Oriente con salarios muy competitivos y sin los impuestos al trabajo y cargas sociales que rigen en nuestro país, e inclusive, con países de Latinoamérica que vuelven a proponer servicios exportables de bajo costo laboral. Entre los primeros, debemos destacar que en la India existen servicios cuyo valor por hora oscila entre los cincuenta centavos y un dólar la hora de trabajo, lo que representa un salario estimado de entre ciento diez y doscientos treinta dólares por mes, teniendo en cuenta que existen además otras diferencias como por ejemplo un día de descanso por semana (en lugar de 35 horas o dos días), jornadas que superan las diez horas por día (a menudo son jornadas de doce horas) y, como apuntamos, no tienen cargas sociales ni impuestos al trabajo de la incidencia del nuestro.

Tanto en la calidad de la producción como en la productividad, los países de Oriente están ubicados ahoraentre los mejores estándares internacionales, y utilizan para la fabricación de productos la tecnología y los sistemas de organización basados en la mejores prácticas. Dentro de Latinoamérica, un ejemplo interesante es Perú, que está ofreciendo servicios con calidad internacional razonable, a razón de un mínimo de ochenta centavos de dólar hasta un valor de un dólar con cuarenta centavos, que puede competir con nuestros salarios, aun cuando habrá que adaptar la tecnología y los métodos de organización del trabajo.

• Aumento de costos

En nuestro país, muchas industrias que han sustituido importaciones con valores y calidad competitivos, o que exportan productos a distintos mercados, también con precios que pueden aventajar a la competencia en los mismos, ahora visualizan un aumento de distintos costos, entre ellos el salarial, que pone al límite dicha competitividad.

En definitiva,
el aumento del costo laboral a través del actual proceso de triple incidencia (estatal, convencional, y de mercado) pone en riesgo el crecimiento sustentable, prioridad fundamental de la actual política económica.

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