Un tratamiento veloz para la regulación del teletrabajo

Opiniones

Diputados aprobó el proyecto de ley para regular el teletrabajo, y ahora será tratada en el Senado. Su objeto es establecer los presupuestos legales mínimos para la regulación de esta modalidad de trabajo en aquellas actividades que lo permitan, por su naturaleza y particulares características.

El 25 de junio la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de ley para regular el teletrabajo. La propuesta pasará al Senado de la Nación para su próximo tratamiento.

Esta modalidad remota se impuso en el mundo como consecuencia de la pandemia por el brote del Coronavirus declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La propuesta de ley tiene por objeto establecer los presupuestos legales mínimos para la regulación de la modalidad de teletrabajo en aquellas actividades que lo permitan, por su naturaleza y particulares características.

Recordemos que a partir de la medida de aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO), el 19 de marzo (DNU 297/2020), gran cantidad de trabajadores y trabajadoras del sector público y privado se encuentran desarrollando su actividad desde sus hogares.

El proyecto de ley intenta brindar una protección especial para esos teletrabajadores/as, estableciendo que tendrán los mismos derechos que las personas que trabajan bajo la modalidad presencial.

Entre los lineamientos que se destacan de la iniciativa están los siguientes principios:

  • a) Igualdad de trato; garantiza que los teletrabajadores tendrán los mismos derechos y obligaciones del resto de los empleados, y su remuneración no podrá ser inferior a la que percibirían si el trabajo fuera realizado de manera presencial.
  • b) Derecho a la desconexión digital; es decir el derecho a no ser contactado y a desconectarse de los dispositivos digitales y/o tecnologías de la información y comunicación fuera de la jornada laboral.
  • c) Voluntariedad y reversibilidad; el/la trabajador/a no puede ser obligado a aceptar esta modalidad contractual, salvo casos de fuerza mayor. También se regula que será potestad del empleado revocar su decisión en cualquier momento de la relación.
  • d) Provisión de los elementos de trabajo; debiendo proporcionar el empleador el equipamiento adecuado y el soporte necesario para la realización de la actividad.
  • e) Derecho a compensación; el empleador deberá compensar la totalidad de los gastos en conectividad.

Por su parte, se garantiza a los teletrabajadores todos los derechos sindicales y la capacitación necesaria para la adecuación de la actividad.

Hasta aquí las ventajas de su regulación, materia pendiente desde hace más de 10 años según lo viene permitiendo la tecnología de la información.

En el ámbito del Congreso de la Nación -en esta época de Covid-19- se han presentado 20 proyectos de ley para regular el teletrabajo. Incluso para establecer lineamientos generales en el ámbito estatal.

Hasta tanto, los/las teletrabajadores/as continuaran trabajando sin posibilidad de gozar algunos derechos que el proyecto intenta regular.

La norma parecería abusar de rigorismo en algunos aspectos y ausencia de regulación en otros.

Por ejemplo, establece que el empleador no podrá remitir comunicación al empleado, por ningún medio, fuera de la jornada laboral.

Esta premisa dista mucho de la realidad virtual. Es habitual remitir correos electrónicos en horarios fuera de la estricta jornada laboral, por lo que no podría ser considerado como un incumplimiento en las obligaciones de las partes. En todo caso será tarea del receptor del mensaje responderlo dentro del horario laboral.

El tratamiento de la perspectiva de género también quedó a mitad de camino en la propuesta legislativa, limitándose a establecer el derecho a horarios compatibles con la tarea de cuidado de niños menores de 13 años, personas con discapacidad o adultos mayores.

El texto aprobado por Diputados no establece lineamientos sobre la extensión del descanso o sobre el tratamiento del régimen de horas extras. La futura ley no puede admitir abusos ni avasallamiento de derechos por ninguna de las partes.

También debería ser revisado algunos aspectos relacionados a la utilización de tecnologías de la información y las telecomunicaciones (TICs), en términos de su privacidad y seguridad.

La protección de los derechos de los trabajadores y las trabajadoras parecen ser uno de los ejes de las políticas del Estado, desde la declaración de la pandemia por brote del Coronavirus.

Ahora es el momento del Senado. No hay tiempo que perder.

(*) Abogada especialista en asesoría jurídica de empresas y Profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

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