Aumentar la base imponible global de los tributos y no las alícuotas

Opiniones

El Banco Mundial elaboró el informe "Paying Taxes 2020", que compara los regímenes fiscales a nivel global. Este ranking demuestra que no existe en la Argentina la posibilidad de elevar el nivel de presión tributaria.

En el ranking que surge del informe “Paying Taxes 2020” del Banco Mundial, que compara los regímenes fiscales a nivel global, muestra a la Argentina en la posición 170 de 189, pero si solo se tiene en cuenta en la comparación la tasa impositiva y de contribución total, medida como un porcentaje sobre la utilidad comercial de las compañías, la Argentina se encuentra en el puesto 189 con una tasa de 106,3%. Esto demuestra que no existe en la Argentina la posibilidad de elevar el nivel de presión tributaria. Si pensamos en las PyMES, no pueden subsistir en el tiempo con ese elevado nivel de imposición, mucho menos si se viese incrementado.

El presupuesto de un país puede mejorarse por el incremento de los ingresos y la reducción de los gastos. Sabemos que siempre hay posibilidad de mejorar los gastos, pero asumamos que en una situación de emergencia pública se está haciendo el mejor esfuerzo en ese sentido. Entonces, ¿cómo mejoramos los ingresos?

Históricamente, en nuestro país, se ha intentado siempre mejorar la recaudación vía incremento de los tributos, dejando de lado la posibilidad de mejorar la base sobre la que se genera esa recaudación. La recaudación de un impuesto como el IVA surge de aplicarle a una base imponible global (consumo de ciertos bienes) la alícuota general del 21% u otras alícuotas menores, como ser la del 10,5% para algunos bienes. Es decir que la recaudación podría mejorar aumentando la tasa por supuesto, pero también puede mejorar si se elevan los niveles de consumo. El mismo ejemplo sirve para muchos otros tributos como los impuestos internos o incluso los impuestos que recaen sobre los combustibles líquidos, cuya recaudación depende de un monto fijo por litro. La recaudación del Impuesto a las Ganancias podría verse incrementada con la mejora de las utilidades, sin necesidad de incrementar escalas o la tasa corporativa de las sociedades.

Actualmente somos testigos de medidas que van en la dirección opuesta al de querer mejorar la base de imposición global. Se ratifican aumentos en el Impuesto a las Ganancias que no contribuyen a la posibilidad de subsistencia de muchas empresas, corriéndose el riesgo de empeorar la recaudación, en lugar de mejorarla. Se implementa un fuerte aumento en la escala del Impuesto Sobre los Bienes Personales, que seguramente será el disparador para que muchos individuos decidan trasladar su residencia a otro país, se desapoderen de su patrimonio mediante alguna herramienta legal o simplemente lo escondan en el exterior para disminuir la carga tributaria que recae sobre los mismos. No es recomendable gravar el patrimonio de los individuos, el ahorro es la base de la inversión necesaria para un crecimiento sostenido. Seguramente la recaudación no se verá incrementada en forma sustancial, siendo mucho mayor el daño que se le hace al país al reducir los fondos disponibles para la inversión y el crédito.

Gran parte del bienestar general de nuestra sociedad depende del nivel de recaudación, para ello debemos pensar a futuro en mejorar la base imponible global de los tributos. Los incentivos al consumo, el otorgamiento de créditos que apoyen el crecimiento sostenido de las empresas y permitan implementar mejoras en los procesos productivos con reducción de costos, el apoyo a las PyMES desde el Estado, son herramientas válidas a esos efectos. También debemos combatir la evasión, logrando que muchos paguen poco y no que pocos paguen mucho.

(*) Docente Investigador de la Fundación UADE

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