¿Una vez cada 100.000 años?
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Si el tema tiene cierta gracia, las consecuencias son menos alegres -estamos a los pies de una escalada inflacionaria importante; como si la Fed tuviera o tendrá que asumir parte de la responsabilidad. En realidad no hay nada que los bancos centrales puedan hacer para contrarrestar este proceso, o sea, subir las tasas no cambiaría mucho, aparte de crear una recesión. Bajarlas como se hizo, sin embargo, alimenta directamente el fuego de la especulaciónque va a llevar los preciosde los productos agrícolasy energéticos a niveles jamás vistos.
Después de la burbuja de Internet en los años 90 llegó la burbuja de los bonos ( cuando la tasa base de la Fed llegó hasta 1%), otra burbuja de las acciones, luego de los metales industriales y ahora la del petróleo y de los granos. Esta es de lejos la más peligrosa, porque -si bien en el mundo occidental pocos se van a dar cuenta directamente de un mayor costo para alimentar a sus familias-en los países en desarrollo estos factores pueden llegar a ser causa de desestabilización social. Entre los países de más riesgo está México en particular, pero también la misma China y otros países de bajo nivel de renta per cápita. No hay que olvidar que las tristemente famosas manifestaciones de los estudiantes en la plaza Tianamen se originaron de la misma manera. Hoy el gobierno se ha adelantado, prohibiéndoles a las organizaciones escolares subir los precios. ¿Problemas remotos? No se sabe bien, porque en realidad los precios más altos nos afectan a todos y no hay cosa peor que no poder alimentar a los hijos.
Del punto de vista de los mercados, todo esto no va a tener consecuencias inmediatas. No es agradable la velocidad con la cual están subiendo, pero parecería que van a quedar firmes, particularmente en sectores atractivos desde hace tiempo: tecnológico, energía, y metales preciosos.




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