"Prefiero vivir en los Estados Unidos", aseguró Williamson en respuesta a Cristina de Kirchner, que afirmó que la Argentina está en mejor posición que EE.UU. porque no siguió las recetas del FMI.
John Williamson es conocido por ser el autor del Consenso de Washington, que incluía políticas de privatizaciones, ahorro fiscal y desregulaciones.
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Luego de que Cristina de Kirchner dijera que la Argentina está en mejor posición que EE.UU. porque decidió no seguir las recetas del FMI, Williamson, con ironía, le contesta: «Prefiero vivir en los Estados Unidos». Piensa que América latina se verá afectada, pero en menor medida, por la crisis financiera y vaticina que los precios de los commodities continuarán altos. «Estimo que continuarán muy volátiles, pero en promedio serán más altos en los próximos 5 años de lo que fueron en la última década», sostuvo.
Periodista: Cristina de Kirchner mencionó que la Argentina está en una mejor posición que los Estados Unidos porque decidió no seguir las recetas del FMI basadas en el Consenso de Washington. ¿Qué piensa al respecto?
John Williamson: Prefiero vivir en los Estados Unidos, y no sólo por la diferencia de ingresos per cápita. Por ejemplo, aquí no se corre el riesgo de no poder cargar nafta porque el gobierno decidió poner precios máximos absurdos. Y no es que yo crea que en los Estados Unidos se hagan todas las cosas bien. En los últimos años, la Argentina creció de manera impresionante, pero al final de cuentas sólo le ganó en 3% a Brasil si la comparación se toma desde antes de la crisis argentina. Es una patética diferencia como para compensar la fuerte caída del PBI durante 2001-2002. La Argentina todavía cuenta con superávit fiscal (tras haber desconocido mucho de su deuda) y superávit comercial como consecuencia de los altos precios de las materias primas y el bajo tipo de cambio, pero difícilmente pueda pensar en la Argentina como un modelo sobre cómo conducir la economía.
P.: ¿Cuán grave es la crisis financiera?
J.W.: Se ha dicho desde hace bastante tiempo que ésta es la peor crisis financiera desde la Gran Depresión y probablemente sea cierto. Pero todavía uno puede tener esperanzas que los efectos sobre la economía real no sean tan severos.
P.: ¿Usted cree que el plan de salvataje propuesto por la administración Bush es la solución?
J.W.: Alguna forma de salvataje es inevitable. Pero como a muchos economistas hubiera preferido ver al sistema bancario aumentando su capital en lugar de reemplazar muchos de sus cuestionables créditos por papeles del gobierno. Esto podría haber sido logrado mediante inversiones del gobierno en los bancos o a través de regulaciones oficiales que hubieran requerido a las entidades bancarias la suspensión en la distribución de dividendos, recortes de salarios y la obligación de incorporar capital.
Perspectivas
P.: ¿Qué puede suceder si el Congresono aprueba el salvataje?
J.W.: No hay dudas de que se producirán todos los efectos que Ben Bernanke vaticinó. En cambio, si el Congreso tomara medidas como las que recién señalé, seguramente el sector financiero estaría peor y los contribuyentes mejor.
P.: ¿Usted considera que la crisis financiera está directamente relacionada a la falta de control sobre el sistema financiero?
J.W.: Es claro que un sistema financieroliberalizado necesita operar dentro de un marco de reglas establecidas por la autoridad regulatoria en contexto de una supervisión efectiva. Esta crisis es directamente atribuible a las fallas de regulación y supervisión de las autoridades y su incapacidad para implementar un contexto regulatorio adecuado.
P.: ¿Cómo y cuándo cree que terminará la crisis?
J.W.: Terminará cuando las entidades financieras que sobrevivan sean consideradas indiscutiblemente sólidas. La crisis no es consecuencia de las expectativas de los inversores globales, sino de la falta de confianza en el sector y las instituciones financieras.
P.: ¿Cuáles serán las consecuencias en términos de crecimiento económico mundial?
J.W.: Esta es la cuestión realmente crítica. Hasta el momento los efectos no han sido marcados y una desaceleración en la economía mundial era necesaria.
Respecto de un menor crecimiento existe la posibilidad de una sobrerreacción y puede ocurrir que el crecimiento se frene más de lo que nos gustaría. De todas formas, soy todavía razonablemente optimista en cuanto a que la desaceleración será moderada.
P.: ¿Cómo afectará este escenario a los mercados emergentes?
J.W.: La mayoría de los mercados emergentes -y ciertamente la mayoría en América latina-se comportó mucho más responsablemente en el último boom de crecimiento que en períodos anteriores. De esta manera, reconstruyeron sus reservas en divisas y recortaron deuda posicionándose en una mejor situación para resistir esta crisis. A pesar de esto, no cabe esperar que no sientan los efectos de la crisis, pero al menos dichos efectos no se verán ampliados.
P.: En un reciente informe, un economista de Merrill Lynch, David Rosemberg dijo que «el capitalismo se tomó un año sabático» en referencia a las medidas que ha tomado el gobierno de Bush. ¿Usted coincide con esta apreciación?
J.W.: Es un comentario acertado en relación con el sistema financiero de Wall Street, pero es obviamente una exageración poética cuando se refiere a la economía norteamericana en su conjunto.
P.: ¿Qué tan probable es que Estados Unidos, Europa y Japón entren en recesión?
J.W.: La desaceleración de la economía es un hecho, pero todavía tenemos que esperar para ver si deviene técnicamente en una recesión.
P.: ¿Cómo ve el futuro de los precios de las materias primas?
J.W.: Todavía están mucho más altos de lo que estaban un año o dos atrás. Estimo que continuarán muy volátiles, pero en promedio serán más altos en los próximos cinco años de lo que fueron en la última década.
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