Una salida articulada y con visión estratégica

Placeres

La cadena vitivinícola argentina crece en sus exportaciones y avanza en medidas que potencian el desarrollo de las economías regionales y generan empleo.

La cadena vitivinícola argentina busca crecer en sus exportaciones a partir de la fortaleza y sostenibilidad que le da su mercado interno. Quiere traer más dólares al país cuando más se los necesita. Para eso desarrolla un plan estratégico con objetivos y acciones para los próximos diez años, trabaja de forma articulada con los gobiernos de las provincias vitivinícolas y los municipios en una misma mesa de discusión y con valiosos aportes para lograr políticas de desarrollo e incentivos que se enriquecen con la participación de organismos técnicos nacionales como el INTA y el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). “La articulación entre lo público y privado está en el ADN de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), así como la búsqueda de consensos y la planificación estratégica”, explica José Alberto Zuccardi, presidente de COVIAR.

Y los hechos están a la vista. La agenda de trabajo en marcha y los primeros resultados hablan del gran potencial que tiene la vitivinicultura argentina si se la acompaña con cierta estabilidad macroeconómica y políticas de desarrollo acordes a una actividad de mano de obra intensiva clave en el futuro de las economías regionales de todo el Oeste argentino. El primer paso es fijar el rumbo. Tener una visión a futuro, establecer objetivos estratégicos para toda la cadena vitivinícola, desde la producción primaria a la elaboración, de la uva al vino, fraccionado y a granel, de las pasas al jugo de uva concentrado o mosto; y definir acciones para alcanzar esas metas fijadas de común acuerdo.

La vitivinicultura tiene un Plan Estratégico sobre el que se está trabajando, con la guía metodológica del INTA, en su actualización de cara a 2030 con nuevos actores y vectores de desarrollo, como el turismo del vino y las exportaciones de vino a granel, y desafíos actuales como la sostenibilidad social, medio ambiental y económica, la producción orgánica y la integración de los productores.

En todo este proceso volvió a quedar en evidencia el rol institucional de COVIAR como la mesa de discusión e interacción entre lo público y privado. Un espacio de discusión y aportes donde están sentadas todas las cámaras empresarias vitivinícolas del país que quieren participar, el movimiento cooperativo integrado, que representa poco más de un tercio del volumen de vino que se vende en la Argentina; el Ministerio de Agricultura de la Nación, a través del INTA y el INV, y los gobiernos provinciales, con los ministros de Economía de Mendoza, Enrique Vaquié, y San Juan, Andrés Díaz Cano, siendo parte de las decisiones en representación de las provincias con mayor superficie cultivada, pero también sumando activamente su visión provincias como Rio Negro, Neuquén, La Rioja, Catamarca, Salta, Córdoba y Jujuy.

De esta activa interacción surgió una serie de propuestas para el corto plazo y de rápida aplicación que elaboró el Observatorio Vitivinícola Argentino, como unidad ejecutora de COVIAR, que fueron elevadas al Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación, a cargo de Matías Kulfas, para potenciar las exportaciones vitivinícolas. Como parte de este plan, que busca mejorar la competitividad de la oferta exportable de la vitivinicultura argentina, desde COVIAR se propuso eliminar retenciones o derechos de exportación, aumentar y acelerar el pago de los reintegros a las exportaciones, eximir del impuesto PAIS a los gastos en dólares de todo lo vinculado a la promoción en el exterior que hagan las empresas vitivinícolas y trabajar en medidas que faciliten el crédito, reduciendo los altos costos financieros que pesan sobre esta actividad.

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