Aunque la atención del gobierno está concentrada en Madrid, los funcionarios de la Cancillería están entregados a otro desvelo: que Néstor Kirchner le gane de mano a Lula Da Silva en ir a China en abril próximo, y quebrar esa costumbre de que, cuando el argentino llega a un país, se entera de que Lula ya estuvo unos días antes.
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La Cancillería argentina es en estas horas un edificio vacío de funcionarios. Bielsa está en Madrid con el Presidente, acompañado de su jefe de asesores Eduardo Valdés y todos sus voceros; el viceministro Taiana está en Estocolmo; muchos directores y subsecretarios están de vacaciones, y la máquina funciona igual.
Esa cita es el 13 de marzo y tendrá participación notable la Iglesia Católica por el simbolismo del monumento. El Papa promete un mensaje para los dos países que quedará grabado en una placa de bronce y los diplomáticosde los dos países negocian alguna celebración religiosa que no ofenda ni al socialismo de Lagos ni a la impiedad del presidente que patrocina a
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