La fragata escuela Libertad ahora navega a vela y sin motores hacia el puerto de Valparaíso, Chile. El gobierno tiene herida su otra nave emblema después del incendio que desactivó hasta nuevo aviso al rompehielos Irízar.
La fragata Libertad suspendió abruptamente el viaje de instrucción por una avería grave y navega a vela en procura del puerto de Valparaíso, Chile. La novedad llegó al Ministerio de Defensa y se puso en alerta al equipo de auditoría interna del contador Jorge Argüello, y el subsecretario de Planificación Logística, Gustavo Sibilla, quienes revolvieron carpetas y archivos sobre concursos licitatorios de las últimas reparaciones llevadas a cabo en la nave de instrucción de la Armada.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Se cancelaron las siguientes escalas: Papeete, en Tahití (18 de octubre); Isla de Pascua, en Chile (2 de noviembre); Valparaíso, en Chile (13 de noviembre), y Montevideo (1 de diciembre). El alto mando naval decidió que la nave haga un arribo forzoso a Valparaíso con el propósito de efectuar una reparación provisoria y poder continuar luego hacia el puerto metropolitano. Los trasandinos poseen allí la empresa estatal Astilleros y Maestranzas de la Armada (Asmar) dedicada a la reparación y construcción de buques de guerra. Si todo marcha bien, la Libertad tomaría el puerto de Buenos Aires el 6 de diciembre.
La preocupación ganó por igual tanto a la ministra de Defensa, Nilda Garré, cuanto al jefe naval Jorge Godoy; el problema estaría ubicado en la popa de la nave, debajo de la línea de flotación, más precisamente en la salida del eje y su conexión con la hélice.
Allí se habría producido una fisura como consecuencia de las vibraciones ocasionadas por la alineación defectuosa de los motores con la línea de eje de la hélice.
Propulsión
La fragata está propulsada por dos motores alemanes MAN de 6 cilindros, con una potencia de 1.200 HP cada uno, acoplados a un solo eje, que es el que hace girar la hélice. Este eje tiene una longitud de aproximadamente 45 metros desde su acople a los motores hasta la salida fuera del casco. Si está desalineado, el movimiento de los propulsores hace ondular la pieza con el resultado de que en el último extremo la vibración rompe un cojinete que es vital para impedir la entrada de agua de mar y la salida de líquidos lubricantes. La tripulación del navío escuela detectó la falla antes de llegar a Papeete, Tahití. Una mancha tornasolada en la estela del buque confirmó el diagnóstico, había fuga de lubricantes o fluidos hidráulicos, señal indubitable de la pérdida de estanqueidaden la zona de la hélice y del timón. La fragata está comandada por el capitán de navío Juan José Iglesias, veterano de la guerra en el Atlántico Sur, perteneció a la dotación del submarino Santa Fe que estuvo en acciones de guerra en las islas Georgias. La Libertad inició su actividad como nave de instrucción en 1963, es la última etapa de la formación marinera de los futuros oficiales de la Armada. Fue diseñada y construida en los Astilleros y Fábricas Navales del Estado (AFNE), en Río Santiago, hoy denominados Astilleros Río Santiago (ARS).
En principio el comandante sospechó del rigor climático pues la Libertad fue sacudida en el Pacífico Norte por vientos remanentes de un tifón que había evitado modificando la travesía antes de la llegada a Shangai. Pero más tarde una inspección aventó esas presunciones y se habría confirmado la fuga de líquidos por el extremo del eje propulsor, a la salida del casco. El peor escenario, y todos rezan para que no ocurra, sería tener que enfrentar un temporal pues se debe recurrir a la potencia plena de los motores y con ello se agravaría la dimensión de la fisura.
A bordo de la Libertad van 83 guardiamarinas en el viaje de instrucción Nº 39, también los acompañan oficiales invitados de las armadas de Nueva Zelanda, Sudáfrica, Bolivia, Paraguay y Chile, oficiales del Ejército Argentino, de la Fuerza Aérea, Prefectura Naval y estudiantes universitarios.
Por prevención, oficinas del ministerio, de la Armada y del astillero Río Santiago (ARS) comenzaron a rastrear documentos y licitaciones atinentes a la reparación de media vida de la fragata. También la última verificación del mantenimiento efectuado en el ARS antes de la zarpada. Sobrevuela el fantasmade la impericia en las tareas de reparaciones y está en juego la responsabilidad por el presunto armado y acople defectuoso de los motores con el eje de la hélice. Ocurre que esa tarea se hizo cuando el ex marino recuperado a las filas de la Armada por Néstor Kirchner, Julio César Urien presidía el ARS, en tiempos de Felipe Solá.
Motores nuevos
La fragata comenzó la reparación de media vida el 20 de octubre de 2005, duró un año y medio. El 70 por ciento del trabajo corrió por cuenta del astillero provincial mientras que 30 por ciento restante se asignó a empresas locales mediante licitaciones públicas. Y fue en ése período cuando se cambió la planta propulsora instalándose los dos motores nuevos MAN, más la modernización del sistema de timón, tuberías, cableados, modernización de las máquinas auxiliares, y demás tareas para alargar la vida útil del navío al menos por 30 años más. El costo total del trabajo fue planificado en 2003 y ascendía a 35.867.604 pesos, que se prorratearía en los presupuestos de ese año, 2004, 2005 y 2006. Pero se sabe que finalmente llegó a una cifra cercana a los 43 millones.
El presidente del ARS designado por Daniel Scioli, Lelio González Eliçabe, ya soltó lastre, según el registro del astillero, la fragata ingresó a la planta de Ensenada el 28 de enero de 2008, donde se le realizó un mantenimiento general rutinario en el Dique Flotante previo al inicio de su trigésimo noveno viaje de instrucción. Comprendió la verificación del casco, remaches y soldaduras, pala de timón, carenado, y pintado del casco, limpieza de tanques de agua y combustible y de tuberías y válvulas. No hubo trabajos con los motores propulsores.
Dejá tu comentario