Piquetes de empleados públicos enloquecieron ayer al tránsito por distintas zonas de Buenos Aires con marchas y cortes de calles y avenidas en protesta contra el gobierno, en lo que llamaron «jornada de lucha». En lugar de convocar a una marcha a la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, como es habitual y donde últimamente no han tenido éxito de concurrencia, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), que dirige el burócrata Víctor De Gennaro, salpicó de focos de protesta los puntos más concurridos de Buenos Aires, a los que a diario viajan a trabajar unos cinco millones de habitantes porteños y del Gran Buenos Aires.
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El propósito manifiesto fue para rechazar el proyecto de Ley de Presupuesto que envió el gobierno al Congreso -anticipándose al paro del camionero Hugo Moyano, en clara pulseada-, provocando un caos vehicular en el microcentro porteño. Además del uso de adolescentes, los activistas tanto políticos como sindicales han descubierto que con poca gente se puede armar un descalabro mayúsculo, cortando el tránsito en calles y avenidas, reeditando los cortes de ruta por grupos de piqueteros entrenados.
La medida de protesta se realizó además en puntos de gran circulación pública, como los barrios de Núñez y Parque Patricios, frente a edificios públicos. Además de reclamar por el recorte de los salarios públicos, los trabajadores de ATE incluyeron un repudio a la represión en Salta -siempre queda bien preocuparse por lo que pasa en otros lugares, cuanto más lejos mejor-, que tuvo como saldo a uno de los manifestantes muertos, el colectivero de Tartagal Aníbal Verón.
Con pancartas y bombas de estruendo, los estatales interrumpieron el paso de los vehículos en los cruces de importantes avenidas, provocando serios trastornos para quienes intentaron realizar sus tareas cotidianas, principalmente con vehículos.
El núcleo central de la protesta se desarrolló en 9 de Julio y Moreno, frente al Ministerio de Desarrollo Social, donde se concentró una importante cantidad de trabajadores de hospitales y de la cartera que encabeza Graciela Fernández Meijide para cuestionar «la falta de respuestas contra la pobreza».
Otros puntos
Mientras tanto, a metros de Puerto Madero, en la avenida Paseo Colón y Belgrano, se sumaron a la medida de fuerza los trabajadores de los ministerios de Defensa y Justicia, de la ANSeS y el SENASA, entre otros organismos.
Además, en Diagonal Norte y Rivadavia, frente a Plaza de Mayo, en la zona donde se encuentran la Catedral metropolitana y la Jefatura de Gobierno porteño, se aglutinaron los empleados del Consejo del Menor y la Familia, del Ministerio del Interior, la Jefatura de Gabinete y del PAMI.
En tanto, en Callao y Rivadavia, se reunieron los empleados legislativos, del Conicet, de Parques Nacionales y de la Biblioteca Nacional. Con la experiencia de las protestas de jubilados, donde una cincuentena de ellos alcanza para trabar el tránsito frente al Congreso, un par de centenares de activistas alcanzaron para generar un atasco fenomenal.
Frente al Teatro Cervantes, en la avenida Córdoba y la calle Libertad, se juntaron para protestar los trabajadores de la cultura, mientras que en la Avenida del Libertador al 8200 -frente a la ESMA, en Núñezlo hicieron los de la Comisión Nacional de Energía Atómica, del Hospital Zubizarreta y de Museos.
Finalmente, en Amancio Alcorta y Vélez Sarsfield, en el barrio de Parque Patricios, se concentraron los trabajadores del Instituto Malbrán, del Cenareso y del Hospital Garrahan.
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