Un intruso en la Aduana de Ezeiza y la venganza (M) contra el juez Villena

Política

Roibas, exdirector durante el macrismo se metió en despacho clave y se llevó documentación. ¿Del contrabando? Interna en Lomas, Moyano y la sombra de Macri tras la embestida contra magistrado que reveló el espionaje ilegal.

El episodio ocurrió a mediados de agosto, pero se mantuvo en el máximo silencio. El exdirector de la Aduana de Ezeiza durante el Gobierno de Mauricio Macri, Ramiro Roibas irrumpió durante un feriado –de manera ilegal- en el despacho de la actual directora de esa dependencia Rosana Lodovico y se llevó consigo una cantidad de documentación en papel indeterminada. Toda la secuencia quedó registrada en las cámaras de seguridad. Roibas –que ya no ocupaba más el cargo de director con el que lo había designado Diego Dávila- ingresó a través de una empleada administrativa de la AFIP en Ezeiza, Julia Campa.

Una de las versiones es que habría entrado oculto en el baúl de un auto. Los registros en video lo muestran ingresando al sector de oficinas de Lodovico y saliendo con varios elementos que no traía consigo, en formato documental. Apenas fue detectado, la actual directora presentó una denuncia penal que tiene a su cargo el juez federal Luis Armella, quien este viernes pasado decidió un allanamiento para recolectar más pruebas.

Silvia Traverso, directora General de Aduanas dispuso además que Lodovico instruya un sumario interno, ante un hecho de inusitada gravedad, donde un exfuncionario habría burlado todos los controles para “colarse” en el despacho principal para sustraer documentación sensible desde el mismo despacho de la directora de Ezeiza. Insólito.

Roibas fue suspendido de la AFIP de inmediato, por el máximo del plazo posible. Campa, fue trasladada a otra dependencia y encabeza la denuncia penal. Dicen que no ingresó en las computadoras pero todavía no es posible asegurar qué papeles confidenciales se llevó. Una particularidad: cuando ocurrió el hecho estaba en su punto de máxima ebullición la denuncia por contrabando de municiones a Bolivia. Se desconoce si hubo algún documento ligado con el falseo del papeleo en Palomar (que dependía de Ezeiza) para el traslado de esas 7 mil municiones. Pero el caso que no registra antecedentes podría destapar otras ollas.

“No nos vamos a cargar a un juez porque un diario está peleado con Moyano”. La frase corresponde a uno de los consejeros de la Magistratura respecto a la situación disciplinaria del juez de Lomas de Zamora Federico Villena, tras la presión que se generó por una denuncia en su contra por haber devuelto dinero secuestrado en un operativo antidrogas a Karina Moyano, hija del líder camionero y que no estaba involucrada en ese expediente. La respuesta a Ámbito llega luego de que corriera como reguero de pólvora en los pasillos del Consejo que detrás del furibundo (y publicitado) dictamen del consejero del PRO Pablo Tonelli estaba la mano de Germán Garavano, exministro de Justicia de Macri. Eso no aparecía en la superficie.

Villena fue el magistrado que sacó a la luz la trama de espionaje ilegal de un grupo de agentes de la AFI en el gobierno de Cambiemos que espiaba a propios y extraños. Ese expediente languidece en Comodoro Py y pese a que quedó circunscripta, en su mayoría, a un grupo de lúmpenes expolicías porteños que intercambiaban tropelías por WhatsApp, cuenta todavía con una prueba que inquieta al macrismo: el celular del secretario y ahora candidato a legislador porteño Darío Nieto. Ese teléfono fue incautado por Villena tras haber realizado tareas de seguimiento sobre la “sombra” de Macri y se desprenden de él reuniones con jueces del más alto nivel, gestiones por negocios privados y la agenda oculta del expresidente.

A partir de esas pruebas y ya con Villena desplazado en una extraña maniobra de auto boicot motorizada por un sector del kirchnerismo que le recelaba, se avanzó en procesamientos que escalaron a Arribas y Majdalani junto a otros jerárquicos de AFI y los “Super Mario Bros”. Otras líneas de investigación que se asomaban -como el espionaje penitenciario en territorio bonaerense- quedaron truncas. Todo se mudó previsiblemente a Py y se puso en modo pausa. La Cámara Federal amenaza con nulificar parte de los procesamientos. Pero sobre todo la desconectaría de una estructura enquistada en el Estado. Todo sería obra de un grupo de cuentapropistas poco profesionales. Raro.

Sorpresivamente, los que sucedieron a Villena en la investigación, la fiscal Cecilia Incardona y el juez Juan Pablo Augé terminaron denunciando a Villena por el caso Moyano. Internas de Lomas que venían de antes. Contemporáneamente con el estallido del caso de espionaje, el fiscal antidrogas Diego Iglesias pidió su traslado como fiscal de Cámara de esa jurisdicción. Se malinterpretó esa mudanza.

En enero pasado, durante la feria judicial, Villena subrogando el juzgado de Augé, sobreseyó a Karina Moyano en la causa de narcotráfico y le reintegró casi medio millón de dólares y $600 mil que habían sido secuestrados en 2018. Así planteado, podría prosperar una sospecha. Pero si se analizan las alternativas de la misma causa y la suerte de otros imputados, tras decisiones de Incardona y Augé, el escenario da un giro de 180 grados. Y expone una trama mucho más compleja, cruzada de internas por nombres conocidos. Y con un enemigo común que entusiasma al macrismo: Moyano. Una síntesis ideal para cobrarse la causa de espionaje ilegal que enchastró al anterior gobierno y cuyas únicas pruebas de peso las descubrió Villena.

Durante 15 días, Villena avanzó en una causa por narcotráfico que involucraba a las hermanas Acevey. Escuchas telefónicas en otro expediente dispararon la mira judicial sobre una asociación ilícita que traficaba gran cantidad de droga y almacenaba armas para enfrentarse con un grupo rival. Hubo allanamientos y detenciones en Ciudad Evita, Villa Celina, La Matanza, Claypole, Almirante Brown, y Hurlingham, donde se secuestraron 43 kilos de cocaína, armas y un fusil FAL. Lavaban dinero en Mar del Plata, a través de la construcción de departamentos. Villena allanó el domicilio de Moyano. Su dirección figuraba en el DNI de una de las imputadas, cuyo padre, Jorge Acevey, había sido pareja de Karina, años atrás. Se llevaron electrónicos y el dinero encontrado. La causa, ya sin Villena, se elevó a juicio en mayo de 2020. No hubo mención alguna a la hija de Hugo Moyano. Los peritajes en los aparatos, las escuchas ni ningún otro elemento la vinculaban. Con la causa elevada, quedó un remanente en manos de Augé, con algunos imputados rebeldes. Y Karina Moyano.

Sin embargo, comienzan las cuestiones llamativas: en el camino Augé sobreseyó a tres imputados del expediente principal, entre ellas, Efracia Rojas Tenorio. La mujer había sido encontrada en el domicilio donde había un tacho con los 43 kilos de cocaína. Se concluyó que pese a que su situación era comprometedora, no formaba parte de la organización. Dar un pronunciamiento en un plazo razonable (desde 2018) y la ausencia de otros elementos que los vinculen (a pesar de que figuraban en las escuchas), llevaron a los investigadores a desligarlos del caso. Sobre Moyano, la fiscalía no pidió pruebas hasta la entrega del dinero, tras lo cual se opuso y denunció a Villena. Pero nunca se había intentado determinar el origen del dinero que, según los tres años de investigación, tampoco tenía relación con el narco.

Pero lo más curioso es que a Jorge Acevey le devolvieron el 16 de septiembre de 2019 el dinero que le secuestraron y le levantaron la inhibición general de bienes. Incardona y Augé estuvieron de acuerdo, en ese caso, en desbloquearle también sus cajas de seguridad. Acevey era el único nexo con Moyano y era el padre de las principales imputadas. No tuvo que acreditar el origen de nada. En su descargo de 100 páginas ante el Consejo, Villena recordó cuántas veces se había habilitado la feria para disponer cuestiones similares. No parecía ser un caso de excepción.

Con todos estos elementos en el medio, asoma una explicación tácita a tres bandas para la furibunda embestida contra el juez: una interna mal resuelta en Lomas, el apellido Moyano que impulsa no solo al macrismo, pero por sobre todas las cosas un “vuelto” que tiene la marca de agua del propio Macri por haber revelado uno de los casos de espionaje más resonantes.

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