Néstor Kirchner decidió asumir la jefatura del peronismo. Lo hará en no más de seis meses y tras participar de una interna partidaria que, por haber seguramente lista única, sólo será una puesta en escena, un simulacro.
Tras el acalorado congreso de Parque Norte, donde los asistentes abuchearon a sus delegados -su esposa Cristina Fernández y el santacruceño Sergio Acevedo-, Kirchner terminó ayer de vaciar el partido para forzar la acefalía y obligar a llamar a una interna decorativa que ya acordó con Eduardo Duhalde. Hoy se definirá el formato de la convocatoria a elecciones. De este modo, Kirchner busca quedarse con el control del PJ, desistiendo de la aventura de la transversalidad.
Eufórico, emulando un triunfo, Néstor Kirchner alza la canasta de frutos de huerta que le regalaron ayer al visitar la localidad bonaerense de Castelar junto a Felipe Solá. Fue cuando ya contaba con las renuncias en masa que provocarán una nueva elección en el PJ.
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Para eso, ayer Kirchner hizo cumplir la orden de evacuación del partido. De ese modo, logró vía libre para diseñar -con el aporte quizá simbólico de Informate más
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