Alberto-Horacio le imprimen sintonía a segunda temporada de cuarentena

Política

Intercambio sobre próximos pasos para asegurar el aislamiento que comienza hoy su segunda etapa y la intención de mantener el mutuo apoyo reunieron a los mandatarios por la mañana de ayer.

Un cacerolazo virtual contra el gasto político y la amenaza de despidos masivos no le dieron el mejor rostro a Alberto Fernández en la previa de un sorpresivo desayuno en Olivos con el jefe de Gobierno porteño para, se dijo, intercambiar visiones sobre el efecto de la cuarentena y el mantenimiento de esta en su segunda etapa.

Para Horacio Rodríguez Larreta, en cambio, un descanso que logró encerrándose en su casa, el lunes, para dedicarse a las tareas de la gestión por videoconferencia, lo transportó de mejor ánimo a la quinta presidencial.

“Ya hicieron la operación, fue una operación”, afirmaban en el entorno más cercano de Alberto F., acerca del anuncio de 1.500 despidos que finalmente no se habían concretado más allá de la audiencia de conciliación ad hoc. Creen que la movida intentaba poner presión para provocar una flexibilización del segundo aislamiento obligatorio. A lo cual consideran que sucedió el repique, con un cacerolazo con el sello opositor, contra el gasto político que, creen en sectores del Gobierno, que se trató de un retruque al Presidente, quien el domingo a la noche le hiciera frente a la amenaza de despidos en el anuncio que dio sobre la prolongación del aislamiento obligatorio.

Como sea, Alberto F. y Larreta le dieron un giro a la situación para concentrarse en la difusión de medidas para amortiguar los efectos de la pandemia en la geografía más afectada del país, junto con el conurbano bonaerense.

En ese sentido, el jefe de Gobierno porteño promociona su plan para adultos. Una parte la puso en marcha esta semana, para la atención mediante voluntarios, de adultos mayores que están pasando en soledad el aislamiento y necesitan ser asistidos. La mayor preocupación es especialmente para quienes no tendrían dónde estar durante la medida y necesitan asistencia, pero también para cuando se levante la restricción.

Por ahora, el Gobierno porteño abrió la línea 147 para brindar asistencia en esos casos, pero planifica habilitar hoteles, clubes o parroquias, para poder alojar a ancianos que no tengan hogar donde permanecer en un aislamiento más prolongado y ya no obligatorio, apuntando a los que viven en condiciones precarias como en barrios de emergencia. Esa propuesta, del jefe de Gobierno porteño, se mantendría, o bien se pondría en marcha a pleno, una vez que se levante la cuarentena obligatoria. Es decir, un aislamiento preventivo y optativo para los adultos mayores, para resguardarlos en lugares como parroquias o clubes para evitar que se contagien.

Preocupa, para el alargamiento de la cuarentena, mantener los controles para reducir el tránsito de personas tanto desde el distrito hacia la provincia como el ingreso a la Ciudad de Buenos Aires, las dos zonas con más casos hasta ahora de infectados por coronavirus.

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