30 de abril 2008 - 00:00

Al Guinnes: comunismo pro agro al Luna Park

Eduardo Buzzi
Eduardo Buzzi
La convulsión que generó el conflicto del campo tuvo en el comportamiento del Partido Comunista Revolucionario (PCR) uno de los datos más insólitos: maoístas enojados con la China actual se pusieron a la par de la Sociedad Rural para cuestionar a los Kirchner.

Bajo el mando de Otto Vargas, en el año que festejan sus cuatro décadas de vida -desde la escisión del PC, en 1968-, los «chinos», ahora malquistados con Pekín y que tuvieron su coqueteo con Saddam Hussein, llegarán hoy al Luna Park con gritos de guerra.

Fueron, en los días de la crisis agraria en las rutas, la única fracción de la izquierda extrema que se sumó a la protesta de los chacareros, hecho que los ubicó en la misma trinchera que la Sociedad Rural, a la que históricamente consideraron «clase dominante».

Esta tarde, a las 17.30, el PCR, junto a sus ramas campesinas, estudiantil, piquetera y obrera, tratará de llenar el Luna Park. Será, en mucho tiempo, un acto pretendidamente masivo de una de las múltiples versiones de la izquierda vernácula, siempre minoritarias.

«Contradicciones objetivas», explican en el buró maoísta. «Objetivamente coincidimos en una protesta con las clases dominates, pero lo hacemos para defender los intereses de los pequeños y medianos productores, de los pobres del campo», explicó Jorge Rocha, del buró del PCR.

«Comienza a hacer agua el modelo económico del gobierno, golpeado por la inflación», explica el dirigente que defiende su acople a la protesta rural porque se trata, en su léxico y su explicación del mundo, de una « rebelión agraria; una pueblada».

Encuentran, en tanto, un atajopara castigar a los Kirchner. «La contradicción es entre Kirchner y sus socios sojeros porque nosotros apoyamos a los campesinos, protesta a la que tuvo que sumarse la Sociedad Rural».

Alejados de las urnas porque repudian el sistema electoral y promueven la revolución de masas, clasista, el PCR tiene extensiones en varios rubros: controla, por caso, parte de la FUBA y posee una de las tribus más poderosas en el planeta piquetero: la Corriente Clasista y Combativa (CCC).

Tienen, además, cercanía manifiesta con las entidades rurales: uno de sus dirigentes, Carlos Paillolees, uno de los seis directores de la Federación Agraria Argentina (FAA), que encabeza Eduardo Buzzi, y en el mapa chacarero es la má «progre».

Son, claro está, promotores del regreso a las rutas para profundizar la protesta agraria contra el gobierno de
Cristina de Kirchner. Y, por antojos del almanaque, su acto en el Luna Park -que apenas pudo llenar en su momento, la Presidente-coincide con la previa de la fecha clave para resolver si continúa, o se extiende, la tregua rural.

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