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17 de octubre 2008 - 00:00

Alarma regional por injerencia de Rusia

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La iniciativa del gobierno de la Federación Rusa comunicada al gobierno argentino de participar como observador en el mecanismo de integración de la Unidad de Naciones Sudamericanas ( UNASUR) encendió luces de preocupación en la región. El primero en reaccionar fue Chile, legisladores de centroderecha cuestionaron la presencia de la presidente Michelle Bachelet en Cochabamba, quien encabezará hoy con Evo Morales, la reunión de legisladores de la región que definirán los primeros pasos del Parlamento de UNASUR. Está formado por doce naciones: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela, y es el bloque de integración más reciente. Su creación se remonta a la cumbre presidencial de Cuzco en Perú en 2004 y era un emprendimiento de Lula da Silva y Eduardo Duhalde que ha prosperado más de lo que ellos soñaran.

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  • Coartada

  • El Parlamento nacional ( oficialismo) tiene coartada para zafar del corsé del presunto favoritismo ruso-bolivariano. Como hoy es un día festivo del PJ, conmemoran la «lealtad peronista», habrá faltazo absoluto de legisladores criollos al mitin de UNASUR. Algunos prefirieron estar presentes en el acto de Paraná -con Néstor Kirchner- y otros menos fervorosos del liderazgo del santacruceño, en el de Concordia, organizado por Jorge Busti.

    Los trasandinos dijeron que Bachelet no puede «bendecir» con su presencia el encuentro por más que sea presidente pro témpore de UNASUR.

    Perciben una operación de pinzas entre el bolivariano Hugo Chávez, Morales y Rusia -apoyada en la gestión del gobierno argentino- para influir en el pensamiento político del bloque en formación. Hay precisiones que abonan la hipótesis (hoy certeza empírica) trasandina, entre ellas: Nilda Garré fue embajadora ante Venezuela y es conocida su adhesión a las ideas bolivarianas, su ministerio acudió a Rusia para abastecer las bases antárticas, en 2007 y en la campaña de verano de 2008 el sostén logístico en el continente blanco quedó a cargo de dos buques contratados a la Federación Rusa, Chávez reequipó las fuerzas armadas venezolanas con material bélico de la ex URSS, aviones caza ucranianos,helicópteros pesados MI-17 del mismo origen y además impulsó maniobras bilaterales con navíos nucleares de la armada rusa en aguas del Caribe.

    Agregó oxígeno a la mezcla explosiva otro hecho reciente: la jefa de los uniformados recibió este martes en la salón Manuel Belgrano del edificio Libertador al secretario del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa, Nikolay Patruscev. El funcionario ruso, con rango de ministro, ofreció a Garré la expertise del Kremlin en la conformación del mosaico multilateral de UNASUR, pidió que la Federación Rusa sea observador del proceso de integración, además presentó una carpeta con el menú de ofertas de material bélico, tal como helicópteros pesados MI-17, los mismos que tiene Chávez. Interesaron estos aparatos al ministerio porque se adecuan al rol dual -guerra y ayuda humanitaria en tiempos de paz- que sostiene la administración Kirchner como premisa básica para calificar en las adquisiciones para las fuerzas armadas. La noticia inflamó aún más el espíritu de los trasandinos, la irrupción de este país, considerado un aliado estratégico de Venezuela, concitó el rechazo de los miembros de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado chileno que alertaron a sus pares de este lado de la Cordillera. Jorge Pizarro Soto (DC) presidente del Parlatino (Parlamento Latinoamericano) conocido interlocutor de la senadora salteña Sonia Escudero, afirmó: «Este encuentro no va a tener mucho éxito porque debemos ser los Congresos de los países miembros de UNASUR los que determinemos qué tipo de organización nos tenemos que dar y no el señor Morales».

    Hernán Larraín
    (UDI) acotó: «Se ha citado a una reunión de los parlamentos de América del Sur en vísperas de un tratado que aún no ha sido firmado. No hay tratado y ya están algunos usando UNASUR para dar la sensación que estamos para constituir un parlamento».

    El idilio de la ministra con la ex URSS comenzó en 2006 luego de un viaje por las góndolas de uno de los satélites de la industria bélica, Ucrania, que se especializa en la construcción de aeronaves de combate. El helicóptero modelo MI-17 armado en ese país, fue adquirido por varias naciones sudamericanas (México, Perú y Venezuela) -inclusive hay dos aparatos alquilados por la ONU que sirven en la misión humanitaria de Haití- debido a su robustez, capacidad de carga y mínimo mantenimiento.

    Cautivó también al jefe del estado mayor conjunto, brigadier general Jorge Chevalier, quien reflejó sus bondades técnicas en un estudio comparativo con otras máquinas occidentales: el Sea King (de origen británico con versiones italianas pero comercializado por EE.UU.), el Super Puma (francés) y el Bell (norteamericano).

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