Ni el frío, ni la oposición, ni los avatares del dólar, nada sacó la atención de los vaivenes en la máxima cúpula política. Mucho movimiento con gobernadores que se muestran poco entusiastas con una ministro (Batakis) desangelada. Igual viaja a EE.UU. al FMI. Se diluyó la cumbre de Alberto Fernández con Biden, pero hubo otra que se llevó todos los comentarios del fin de semana: la que mantuvieron Alberto y Cristina en Olivos el sábado, con la secreta agenda de encontrar alternativas la crisis que vive el país. Comenzó La Rural, y otro round del Gobierno con el campo. Reaparecieron los extremos: desde Rico a Grabois. Mercosur cada vez más complicado. Vacaciones de invierno a pleno, y receso legislativo y judicial que más de uno agradece. Reuniones diplomáticas, agropecuarias, y hasta el Día del Amigo, que aunque dieron lugar a muchos Quinchos, no aportaron nada de paz a un ambiente alterado. Expectativa por la apertura de hoy. Veamos:
Charla de quinchos
Mucho movimiento con gobernadores que se muestran poco entusiastas con una ministro (Batakis) desangelada. Igual viaja a EE.UU. al FMI. Se diluyó la cumbre de Alberto Fernández con Biden, pero hubo otra que se llevó todos los comentarios del fin de semana: la que mantuvieron Alberto y Cristina en Olivos el sábado.
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Cargos. El nombramiento de la ministra Silvina Batakis como sucesora de Martín Guzmán no aportó ni un segundo de paz todavía, y así lo hicieron saber los mercados que reaccionaron en forma extrema, tanto del lado de la divisa marginal (el dólar blue), como por el riesgo-país que trepó exponencialmente hasta arañar los 3.000 puntos. Difícil para los hombres de empresa seguir las alternativas de un poder confuso y con ideas, al menos, poco claras, por lo que la mayoría prefirió frenar al máximo las operaciones, optar por todas las coberturas posibles (que en el ambiente local se centran en un gran porcentaje en la divisa estadounidense) y/o cualquier tipo de bien, y si es transable mejor. Así coincidían algunos directivos de compañías locales y multinacionales, todos a la espera de alguna señal oficial -creíble-, que permita desempantanar las operatorias. Sin embargo, las expectativas son bajas ya que, a contramano de lo deseable, se cerró más aún el cepo para el dólar, lo que seguirá frenando importaciones que son clave para la cadena de producción de varios rubros.
Mediciones. Mientras, como ya es costumbre, la calle en la ciudad de Buenos Aires fue un infierno con cantidad de movilizaciones de protesta que no cesan, y que responden a la medición de fuerza entre movimientos sociales por una caja que amenaza con achicarse ante la creciente limitación de recursos, y la falta de alguna idea superada que permita saltear el escollo. “Pero, realmente quieren tranquilizar el ambiente…?”, fue la enigmática pregunta de un dirigente social que dejó la respuesta flotando en el aire. Es que la mayoría, incluida la “gente de la calle”, está convencida que mientras no haya un acuerdo sólido entre Alberto Fernández y la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, tal situación no se va a alcanzar. De ahí la gran expectativa que se generó por el almuerzo de más de 3 horas que ambos mantuvieron el sábado en Olivos, del cual trascendieron unas pocas cuestiones, mientras que el resto seguramente se va a ir conociendo en los próximos días. Tanto eso, como los rumores de una nueva gestión diplomática a la que el sector empresario le adjudica el inesperado viaje de Batakis a los EE.UU. fueron parte de la usina de rumores y especulaciones que se disparan, especialmente, después que abortara el viaje de Alberto Fernández a Washington, para reunirse con Joe Biden, afectado ahora por covid. En este punto los comentarios fueron casi unánimes: más allá de los problemas del Gobierno, Alberto Fernández no tiene ni por lejos una buena estrella para las relaciones internacionales. El covid presidencial de Washington lo alejó, quizás por mucho tiempo (demasiado) de la chance de hacer equilibrio y lograr algún apoyo apelando al viejo recurso peronista de las fotos. No puso ser con Biden. La cosa no terminó ahí. Cambios en el Gabinete, incluyendo un nuevo avance de Sergio Massa que podría dejar la Jefatura de la Cámara baja, para pasar a la de Gabinete, casi como un superministro (o algo más?), y hasta con un plan que los rumores aseguran que “se está estudiando” también se multiplicó en todos los niveles, aunque nadie asegura que Massa cuente con más credibilidad entre los sectores empresarios y sindicales que son imprescindibles a la hora de tranquilizar el panorama. La Cancillería sería clave en ese juego de cambios que muchos soñaron este fin de semana, pero que por ahora no tiene bases sólidas.
Baja el peso. “Mientras todos se van del peso, pretenden que el campo liquide la soja”, se quejaba un productor en plena Rural, ahora caja de resonancia de cada cosa que sucede con el sector. Mal marco para un encuentro que históricamente sirvió, salvo excepciones, para limar asperezas y buscar acercamientos, pero que esta vez se duda que llegue a suceder. “Están todos invitados, pero nadie confirmó aún”, aseguró anoche un vocero aludiendo a la asistencia al acto inaugural el próximo sábado 30, del Presidente de la República (la vicepresidenta nunca fue), y que esta vez alcanzaría hasta al mediático titular de la cartera, Julián Domínguez que intenta ser el conciliador y articulador de las partes. Lo cierto es que la decisión de darle al turismo receptivo hasta u$s5.000 a precio pleno (para que esos dólares no se les escapen por las cuevas), y no mejorar la posición de los agricultores que mientras siga la seca casi no tienen donde colocar los “pesos” que recibirían por sus ventas, cayó muy mal entre los dirigentes, y preocupó también a los exportadores que, mayoritariamente, también industrializan y ven acentuar aún más su capacidad ociosa. Mientras, en la “otra” Rural, el público colmó desde el jueves todos los rincones, aprovechando también las vacaciones de invierno para recorrer la muestra que no se hacía desde 2019.
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