El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ryder encabezó esa cruzada internacional denunciando «la falta de libertad sindical» en Cuba -¿tendrá conocimiento de lo que ocurre en la Argentina?-, lo que le valió una ácida contestación de la Central deTrabajadores de Cuba (CTC), acusándolo de no representar «a los miles de trabajadores» que asegura representar. Pero, como era previsible, Daer no notificó sobre ese incidente a la Presidencia.
Es natural: poca simpatía podría acumular Ryder si Kirchner se hubiese enterado de que el inglés acusó a Castro de imponer un sistema donde, para conseguir trabajo, los desocupados cubanos deben «firmar un contrato en el que prometen apoyar al Partido Comunista y a todos sus representantes».
Como no fletó micros para marchar al Congreso -algo que hizo, aunque modestamente,
Dejá tu comentario