1 de noviembre 2000 - 00:00

ALFONSÍN Y LA GUERRA DEL CERDO

Se agiganta unconflicto, hasta ahora poco advertido, entre el jefe del radicalismo RaúlAlfonsín y algunos colaboradores personales del presidente Fernando de la Rúa,cuya cabeza más notoria es su propio hijo Antonio. Ayer, Alfonsín hizodeclaraciones como siempre y, entre ellas, aseguró que «José Luis Machineaseguirá hasta el final» en el gobierno. Más allá de su voluntad, esa afirmaciónhace recordar frases semejantes también pronunciadas por él -cuando gobernaba-afavor de que Juan Sourrouille estaría «hasta el final». No es un afortunado enmateria de predicciones, como se sabe.

Pero no fue estaconsideración lo que provocó revuelo interno en el gobierno y entre losradicales especialmente. Es que, aceptando esa «guerra del cerdo» que planteael hijo del Presidente sin haber leído, claro, a Adolfo Bioy Casares, Alfonsínse despachó contra «esos jóvenes que quieren dar consejos y nunca hicieronsiquiera un esfuerzo». Apuntaba, sin duda, al Grupo Sushi y en particular alpropio Antonio de la Rúa, quien evidentemente había apuntado no sólo a losgerontes en un último reportaje de «Gente» sino además a aquellos que «sonhipócritas, critican mi forma de vida, pero duermen con su secretaria».

Aunque esa imputaciónpareció genérica, hubo quienes la personalizaron, ya que Alfonsín -quien sinduda se piensa uno de los centros del mundo-tomó algunas consideraciones deljoven y salió a replicarlo. En rigor, esta explosión del ex mandatario destapaotra crisis dentro del seno de la Alianza en el gobierno: casi todo el aparatopartidario, incluyendo algunos hombres del Frepaso, se irritan por lainfluencia de los «sushi» en la cercanía de De la Rúa.

Sin embargo, vista hoyla «nueva» administración oficial -caracterizada por un jefe de Gabinete másdinámico que el anterior-, nadie podría suponer que los «sushi» ejercen unainfluencia corporativa como la que se sospechaba antes. Ni siquiera Antoniopredica tanto en la Casa Rosada como antaño, quizás para conservar esa forma devida juvenil tan opuesta a la de Alfonsín por ejemplo. Casi inapropiada, entonces,la declaración de Alfonsín, a menos que contestara por una cuestión personal oporque está disgustado debido a que De la Rúa no le agradeció lo suficiente elespacio que le brindó en la UCR el sábado último.

 

 

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