9 de mayo 2001 - 00:00

Alianza: Frepaso discute ruptura

Darío Alessandro salió ayer a diferenciarse del gobierno, en un intento por contener la diáspora chachista que anoche trataba de detener con la ayuda del santacruceño Rafael Flores. El patagónico propuso abrirse del bloque de diputados Alianza y volver actuar como bancada Frepaso, lo cual desató una polémica interna.

«Tengo que reconocer que hay un avance en materia de lucha contra la corrupción, pero hay hombres que están en el gobierno que tratan de tapar y que estas situaciones no avancen», señaló por radio Alessandro imitando otra vez a Carlos Chacho Alvarez.

Con una tabla de comparación que seguramente molestó a Fernando de la Rúa, el jefe del aliancismo legislativo comentó que « en términos de corrupción este gobierno es mejor que el anterior, sin niguna duda».

Anoche, el bloque frepasista de diputados entró en erupción y quedó al borde de un estallido generalizado. Liberados de profesar la fe oficialista por disciplina hacia Alvarez, los diputados levantiscos desembarcaron en la habitual cita de los martes para plantear sus discrepancias y participar de un áspero debate a puertas cerradas. Flores intentó frenarlos con una alternativa «independentista» que, a último hora de ayer, seguía en debate.

* Marcela Bordenave
, quien ya decidió romper filas, llegó con la premisa de contagiar a sus colegas. De máxima, se ilusionaba con la posibilidad de dar pelea doméstica, liderando la resistencia. En la hipótesis de mínima, resultaba suficiente cooptar algún simpatizante para arrastrar en la fractura inmediata.

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En la frontera que separa el oficialismo de la oposición caminan el ruralista Humberto Volando y la creadora del «Rinconcito de los Jubilados», María América González. Pero hasta ahora se mantuvieron en el espacio de los leales a la Casa Rosada. Ellos y otros diputados serían tentados por los separatistas.

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Al mediodía, la viuda de Germán Abdala ya había acordado con otros «rebeldes» hacer un último intento en el terreno frepasista, antes de formalizar el divorcio. La escucharon con atención el entrerriano Federico Soñez y los ceteristas Eduardo Macaluse, Jorge Giles y Elsa Quiroz. Por la noche, se despacharon contra el «club de amigos» que rodeó a Alvarez. De marcharse, tratarían de armar un bloque propio de orientación ultrachachista, inspirado en el «Alvarez bueno» -que ellos identifican con el Chacho reciente, crítico del gobierno-y cercano al ARI de Elisa Carrió. Se diferenciarían de quienes se fueron del partido enfrentados con el ex vicepresidente, como la sindicalista Alicia Castro y el Frente para el Cambio.

* Bordenave peleaba ayer por la silla que le habían otorgado, en representación del frepasismo, en la subcomisión encargada de consensuar la nueva ley previsional. La legisladora bonaerense era consciente de que apurando su escape corre riesgo de perder un puesto clave, alrededor de la mesa que comparten la cordobesa Martha Alarcia (PJ), el radical Eduardo Santín y Alfredo Villalba (ex chachista y cofundador del flamante Frente para el Cambio). Se propone defender allí la reposición de la PBU, la jubilación de la edad de la mujer y el fortalecimiento del sistema estatal, en sintonía con el proyecto redactado por María América González y Villalba, a mediados del año pasado.

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A la lista de posibles escapistas, se sumó ayer un «tapado», el socialista popular Gustavo Galland. Durante la jornada, se entrevistó en sendas audiencias con Rafael Pascual y Alessandro para anticiparles la intención de irse y montar un testimonial bloque unipersonal. El legislador bonaerense esgrimió varios motivos. Además de cuestiones ideológicas que lo enfrentan con el gobierno, se quejó de que los frepasistas no lo tuvieron en cuenta a la hora de nominar integrantes de la comisión de lavado (designaron a la incondicional Graciela Ocaña, en lugar de sopesar la obsesión de Galland por Pedro Pou en la Comisión de Finanzas). De paso, pataleó porque sus propios camaradas del PSP lo «excluyeron» de la deliberación partidaria de la víspera, convocada para analizar la crisis frentista.

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La excusa fue que no se había invitado a parlamentarios, salvo Rubén Giustiniani, que llegó en su condición de secretario general de la agrupación. Lo cierto es que Galland pretende ser reelecto en la banca y ya presentó una lista para la interna del 20 de mayo. Giustiniani y compañía promueven a Carlos Nivio, sindicalista bancario que acaba de renunciar a una subsecretaría en el Ministerio de Trabajo para pujar por ese escaño. Esto explicaría por qué lo discriminaron.

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