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17 de agosto 2006 - 00:00

Alicia regresa al gabinete para preparar candidaturas

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Alicia Kirchner tuvo, ayer, su última sesión en el Senado, banca que asumió el 10 de diciembre. Hoy volverá a jurar como ministra de Desarrollo Social (arriba). El regreso de Alicia comenzó a gestarse a principios de año. El 30 de marzo, este diario anticipó que el gobierno evaluaba esa alternativa (abajo).
Cuando Alicia Kirchner jure hoy, una vez más, como ministra de Desarrollo Social, el kirchnerismo habrá formalmente ejecutado un movimiento político orientado, exclusivamente, a organizar la elección de 2007 donde -todo indica- Néstor Kirchner buscará su segundo mandato. 

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Por unanimidad, el Senado despejó ayer el camino de la hermana Alicia al concederle una licencia hasta el 28 de febrero del año próximo para que asuma en el ministerio que ocupó hasta el 9 de diciembre pasado y al que, anteriormente, arribó el 25 de mayo de 2003.

El regreso -que este diario anticipó el 30 de marzo pasado- de la hasta ayer senadora al gabinete de su hermano (séptimo cambio de ministros registrado desde que Kirchner sucedió a Eduardo Duhalde en la presidencia tres años atrás) tiene dos objetivos precisos:

  • Devolverle a la política social del gobierno «la agilidad que había perdido», según indicaban ayer fuentes oficiales, con la llegada de Juan Carlos Nadalich, producto de ciertos roces internos, y recuperar el impulso que la hermana Alicia le dio a la gestión en ese rubro. Todo, claro, pensando en las elecciones de 2007, que parece un hecho encontrarán al Presidente peleando su reelección, con la pretensión -y la necesidad- de ganar con comodidad en la primera vuelta sin necesidad de un ballottage.

  • Reinstalar a Alicia en la marquesina de la que se fue esfumando luego de saltar, a disgusto pero leal a la necesidad del Presidente, al Senado para sentarse en la butaca por Santa Cruz que dejó vacante su cuñada, Cristina Fernández.

  • Desdibujada en su oficio de senadora, Kirchner decidió que Alicia regrese al ministerio para recuperar presencia como paso previo a ser, en las elecciones del año próximo, candidata a la gobernación santacruceña. La hermana es, detrás del propio Kirchner, la dirigente con mejor imagen en esa provincia sureña.

    La necesidad empujó al patagónico a una maniobra al menos curiosa: el año pasado Alicia fue candidata mientras repartía ayuda social; ayer dejó la banca en el Senado para la que fue electa para volver a asumir como ministra y el año próximo será de nuevo postulante.

    Hasta resigna un voto en el Senado: como pidió licencia, Alicia no puede ser reemplazada por su suplente, que, de todos modos, tiene trabajo y renta en Santa Cruz: se trata de Juan Bontempo, ex asesor de Kirchner, ahora ministro de Economía -casi un gobernador bis- de Carlos Sancho.

  • Inmolado

    Inmola, en el revoleo, a Juan Carlos Nadalich, un médico correntino que se mudó al sur donde, hace años, se convirtió en segundo de Alicia. De perfil netamente técnico, Nadalich -proveniente de una familia demócrata cristiana- no logró domar las internas de palacio.

    Reinaba un problema práctico: Nadalich no firmaba un papel sin previamente consultar a la ex ministra, que desde el Senado seguía operando como ministra a la distancia. Ese mecanismo tan kirchnerista y las riñas volvieron morosa la gestión social, confiesan ahora.

    Ahora, Nadalich baja un rango y de ministro pasa a ocupar la Secretaría de Gestión y Articulación Institucional, oficina que estaba oportunamente vacante luego del reacomodo de la estructura de ese ministerio que, como informó este diario en abril, implicó el ascenso de piqueteros.

    Otro dato revela hasta qué punto nada cambia ahora o nada cambió cuando Nadalich reemplazó a Alicia: el resto del equipo de Desarrollo Social queda igual, con Daniel Arroyo en Políticas Sociales, Fernando Gray en Comunicación y Carlos Castagnetto en Administración.

    Desde ese sillón, como hizo en 2005, Alicia volverá a convertirse en un pilar de la estrategia electoral del kirchnerismo el año próximo. La otra pata del esquema es Julio De Vido, con el reparto de obras públicas que gestiona vía José López.

    Con Kirchner, o eventualmente con Cristina Fernández en la candidatura presidencial, Alicia gerenciará una vez más en directo la política social del gobierno, que fue clave, por caso, en la disputa contra el duhaldismo en la provincia de Buenos Aires.

    De aquella batalla ganada, Alicia y los suyos arrastran algunas heridas, como la denuncia por entrega de electrodomésticos. Paradojas del planeta K: la imputación la hizo, en su momento, José María Díaz Bancalari, hoy tanto o más kirchnerista que la otra vez ministra.
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